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NATURA

Cómo los manatíes inspiraron la leyenda de las sirenas

La separación entre fantasía y realidad está marcada por una delgada línea cuando se trata de criaturas de las profundidades del océano. Muchas han sido las criaturas extrañas que se han encontrado a lo largo de los años que el humano ha intentado mapear las especies que viven en el océano, pero también ha habido otras de las que sólo se han encontrado indicios en las leyendas. Las sirenas son quizá el ejemplo más emblemático, en donde la fantasía parece superponerse a la realidad, pero ¿exactamente de dónde surgió la leyenda de su existencia? La respuesta está en los manatíes.

A lo largo de la historia han existido descripciones de unas hermosas criaturas llamadas sirenas que habitan en el mar y encantan a los marineros. Sin embargo, hasta la fecha no se han encontrado indicios de que criaturas de tales características existan, en cambio, lo que sí se han encontrado han sido similitudes y coincidencias con las descripciones dadas por distintos navegantes como el propio Cristobal Colón.

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Descripciones de sirenas

Conocemos a Colón por haber atravesado el Atlántico y haber pisado tierra firme en lo que los españoles nombraron el Nuevo Continente. Y aunque existen todavía disputas sobre si realmente descubrió América pues, el vikingo Leif Erikson pisó tal continente al menos 500 años antes que Colón, lo cierto es que el navegante español dejó un diario con sus grandes hazañas.

Justamente dentro de los escritos de Cristobal Colón es donde se puede encontrar una descripción aunque muy escueta, importante, sobre las sirenas.

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“El día anterior [8 de enero de 1493], cuando el Almirante fue al Río del Oro [Haití], dijo que vio muy claramente tres sirenas, que subían bien fuera del mar; pero no son tan hermosas como se decía que lo eran, porque sus rostros tenían algunos rasgos masculinos”.

Coincidentemente se trata de regiones del océano donde habitan los manatíes y los dugongos que se sabe, ambos tienen características que podrían ser confundidos con un humano desde lo lejos. Ambas especies marinas junto con los cetáceos, son las únicas pertenecientes a la clase de los mamíferos que se adaptaron a la vida marina. Ademas de tener el tamaño adecuado coincidente con el de las sirenas, tanto los dugongos como los manatíes de vez en cuando se paran con la cola en aguas pocas profundas, sacando parte de su cabeza y torso hacia la superficie.

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Aunado a esto, tienen extremidades anteriores que casualmente contienen cinco juegos de juegos en forma de dedos que podrían ser confundidas con extremidades humanas. Y también poseen vértebras en el cuello que les permiten girar sus cabeza. En medio de las tempestades marinas, bien podrían confundirse con humanos a lo lejos con movilidad en el cuello similar al nuestro y parados de cola.

Esqueletos de sirenios y no de sirenas

Pero los exploradores tras la hazaña de Colón también se sorprendieron con las maravillas del Nuevo Mundo. En más de una ocasión anunciaron el descubrimiento de sirenas muertas halladas en el Nuevo Continente, sin embargo, sus descripciones a menudo son coincidentes con cadáveres de sirenios (dugongos y manatíes).

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“Hace poco tiempo, se trajo a Portsmouth el esqueleto de una sirena, como se la llamaba, que había sido baleado en las cercanías de la isla de Mombass. Se permitió que se presentara a los miembros de la Sociedad Filosófica, cuando resultó ser el dugongo... Tenía, si no recuerdo mal, unos seis pies de largo: las vértebras dorsales inferiores, con la extremidad caudal ancha, sugerían la idea de una poderosa terminación parecida a un pez, mientras que las patas delanteras, de la escápula a las extremidades de las falanges, presentaba al ojo inexperto una semejanza exacta a los huesos de un pequeño brazo femenino”. —Descripción de una sirena en la Revista de Historia Natural de Inglaterra.

Así fue como los manatíes y los dugongos, animales extraordinarios, inspiraron la leyenda de la existencia de las sirenas. Y aunque resultó que no se trata de criaturas míticas, son aún mejor pues son reales y habitan en los océanos. Lamentablemente se encuentra en estado vulnerable y de no hacerse algo al respecto, en pocas décadas terminarán viviendo ahora sí únicamente en las leyendas.

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