En la Sierra Norte de Puebla, investigadores de la BUAP registraron por primera vez en el estado a la tortuga de caja Terrapene mexicana, una especie endémica considerada Vulnerable por la Lista Roja de la UICN. Encontraron tres ejemplares, pero uno de ellos rompió todos los registros: es el más grande documentado en México. Lo que nadie esperaba es que los análisis genéticos pendientes podrían reclasificarla como una subespecie —o incluso una especie completamente nueva.
Una especie que nadie había visto en Puebla
La Terrapene mexicana, conocida como tortuga de caja mexicana, es una especie que no sale de México: es endémica, solo existe aquí. Pero hasta este hallazgo, nadie la había registrado oficialmente en Puebla. Los investigadores de la BUAP documentaron tres individuos en una sola exploración en la Sierra Norte, lo que convierte al registro en un evento doble: primera vez en el estado y tamaño récord en el país al mismo tiempo.
El ejemplar más grande supera cualquier medición previa de la especie en México, aunque el equipo no ha publicado aún las medidas exactas [DATO PENDIENTE: talla y peso del ejemplar récord, pendiente de publicación oficial del estudio]. Ese dato, cuando salga, va a ser el que circule en redes. Por ahora, el simple hecho de que exista lo convierte en uno de los hallazgos herpetológicos más llamativos del país en años recientes. La Terrapene mexicana lleva décadas siendo monitoreada con dificultad por su distribución fragmentada y sus poblaciones pequeñas, así que encontrar un adulto de talla récord en una zona no explorada sistemáticamente dice mucho sobre lo que todavía no sabemos del territorio mexicano. Y sobre lo que la fauna endémica de México sigue guardando sin que lo veamos.
Vulnerable y casi invisible: el problema de la Terrapene mexicana
La UICN la cataloga como Vulnerable desde hace años. No es el escalón más grave de la lista roja, pero sí significa que la especie enfrenta un riesgo real de desaparecer si las presiones sobre su hábitat no se controlan. La pérdida de bosque mesófilo de montaña —el ecosistema donde vive— la fragmentación del terreno y el tráfico ilegal de reptiles son las amenazas principales.
Por eso el hallazgo en la Sierra Norte no es solo un dato bonito: es un argumento para ampliar las zonas de protección y dirigir recursos de conservación a una región que, al parecer, alberga una población viable. El equipo de la BUAP planea estudios genéticos que podrían cambiar la clasificación del animal. Si los resultados confirman diferencias suficientes con las poblaciones conocidas, estaríamos frente a una subespecie nueva —o, en el escenario más disruptivo, una especie que la ciencia nunca había descrito. Eso no ocurre todos los días, y menos con una tortuga que lleva el nombre del país en su nombre científico.
