Uruguay Sub200 registró tiburones grises y de seis branquias a casi 300 metros de profundidad

Tiburones grises y de seis branquias sorprendieron en Cabo Polonio, a 179 km de la costa, durante la expedición Uruguay Sub200.

No todos los días la ciencia se topa cara a cara con gigantes del mar. A inicios de septiembre, un equipo de científicos uruguayos logró registrar imágenes inéditas de tiburones a casi 300 metros de profundidad, en pleno cañón submarino de Cabo Polonio. El hallazgo, descrito como un “regalo de la naturaleza”, reveló dos especies fascinantes: el tiburón de seis branquias chata, capaz de superar los seis metros de longitud, y el tiburón gris, de hasta 2,5 metros. Más allá de la sorpresa, el avistamiento confirma la importancia de estos depredadores para la salud de los océanos y abre un nuevo capítulo en la exploración del Atlántico Sur.

Tiburones en Cabo Polonio: todo un hallazgo histórico

La madrugada del 11 de septiembre, a bordo del buque Falkor (too), las cámaras del robot submarino ROV SuBastian transmitieron en vivo un espectáculo inesperado: dos tiburones nadando en el monte L, dentro del cañón de Cabo Polonio, a 179 kilómetros de la costa de Rocha.

Uruguay sub200 tiburones

El escenario no podía ser más cinematográfico: un paisaje dominado por corales duros del género Desmophyllum pertusum, montículos carbonáticos de más de un kilómetro de extensión y formaciones de hasta 43 metros de altura. Allí aparecieron, imponentes y serenos, los tiburones que robaron la atención de los investigadores y del público conectado a la transmisión.

El tiburón de seis branquias chata, un titán de las profundidades

El primero en ser identificado fue el Hexanchus griseus, conocido como tiburón de seis branquias chata. Es una de las especies más antiguas que todavía habita los océanos y puede superar los seis metros de longitud, convirtiéndose en un verdadero titán de las profundidades.

Su rasgo más llamativo son las seis hendiduras branquiales (la mayoría de los tiburones tiene solo cinco) y su robusto cuerpo, adaptado a zonas profundas y oscuras. Se trata de un depredador nocturno que se alimenta de peces, calamares e incluso otros tiburones. Su presencia en el Atlántico Sur es una señal de que estos ecosistemas aún conservan un grado de equilibrio natural, aunque frágil.

El tiburón gris, un depredador clave en el ecosistema

El segundo protagonista fue el Carcharhinus plumbeus, conocido como tiburón gris. A diferencia del gigante de seis branquias, este ejemplar alcanza los 2,5 metros y se caracteriza por su aleta dorsal alta y cuerpo robusto.

Los científicos destacaron que no se considera peligroso para el ser humano. Su rol es mucho más importante: es un depredador clave que regula las cadenas tróficas marinas. Al controlar poblaciones de peces más pequeños y de invertebrados, los tiburones grises mantienen el equilibrio en los ecosistemas marinos, favoreciendo la diversidad y evitando desequilibrios que podrían colapsar comunidades enteras.

¿Por qué estos tiburones son un “regalo de la naturaleza”?

El avistamiento de estas dos especies no fue solo un golpe de suerte. Representa una prueba de que los cañones submarinos funcionan como refugios naturales para fauna de gran interés científico. “Es un regalo de la naturaleza, una maravilla”, dijo uno de los investigadores, visiblemente emocionado durante la transmisión.

El detalle de la escena fue aún más revelador: parásitos en las aletas, diferencias en el tamaño de los ojos, y la posición de la aleta dorsal que ayudó a identificar a las especies. Estas observaciones, simples a primera vista, son oro para la investigación marina.

Ciencia, exploración y conservación

El proyecto Uruguay Sub200 no se limita a mostrar imágenes sorprendentes. Su misión es estudiar Ecosistemas Marinos Vulnerables (EMV), hábitats críticos amenazados por la actividad humana y el cambio climático. Actualmente, solo el 1% de las aguas uruguayas están protegidas, pero la meta es ampliar esa cifra hacia el 30% para 2030, en línea con el compromiso internacional conocido como 30×30.

Los tiburones de Cabo Polonio son un recordatorio vivo de lo que está en juego. Si desaparecen, se rompe la cadena que sostiene la vida marina. Su presencia, en cambio, es señal de resiliencia y un llamado a la acción para proteger más áreas marinas.

El Atlántico uruguayo acaba de mostrar uno de sus secretos mejor guardados: tiburones que patrullan en silencio a cientos de metros de profundidad. La expedición Uruguay Sub200 los registró en un entorno único, confirmando que estos depredadores son piezas fundamentales en el equilibrio marino. Lo que para los científicos fue un “regalo de la naturaleza”, para el resto de nosotros debería ser una advertencia: sin tiburones, los océanos pierden su armonía.

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