En medio de sirenas, polvo y estructuras colapsadas, un pastor alemán negro se mueve con rapidez entre los escombros. Su nombre es Togo, y en pocos años se ha convertido en uno de los perros rescatistas más conocidos de la Ciudad de México. Este canino forma parte del Heroico Cuerpo de Bomberos y su trabajo consiste en algo que parece imposible: detectar personas atrapadas bajo toneladas de concreto. Tras su participación en el derrumbe de un edificio en San Antonio Abad en marzo de 2026, su historia volvió a llamar la atención en redes sociales y medios, recordándonos que a veces los héroes más importantes no hablan… pero tienen el olfato más poderoso del mundo.
Togo, el perro rescatista que trabaja con los bomberos de la CDMX
Togo es un pastor alemán de cuatro años, entrenado para participar en operaciones de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, como derrumbes, explosiones o terremotos. Su trabajo forma parte de la célula de rescate conocida como binomio canino, donde el perro y su manejador trabajan como una sola unidad.
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En su caso, su guía es el bombero Donovan Millán, con quien mantiene una relación muy cercana. Este vínculo es fundamental para las misiones de rescate, ya que el manejador debe interpretar cada movimiento del perro durante la búsqueda. Cuando Togo detecta el olor de una persona bajo los escombros, se detiene en el punto exacto y realiza un marcaje con ladridos, alertando al equipo de emergencia.
El rescate en San Antonio Abad que volvió famoso a Togo
Entre el 9 y 10 de marzo de 2026, un edificio en demolición colapsó en la calzada San Antonio Abad, en la colonia Tránsito, generando un fuerte operativo de rescate en la zona. Entre maquinaria pesada, brigadas de emergencia y equipos especializados, también fue desplegado Togo. Durante la búsqueda, el perro logró identificar con precisión los puntos donde se encontraban los trabajadores atrapados, incluso bajo capas profundas de escombros.
#Togo 🐕🦺🚨 Entre polvo, concreto y silencio… su olfato marcó la diferencia.
Mientras rescatistas buscaban señales de vida tras el derrumbe del edificio en la zona de San Antonio Abad, en #CDMX, el binomio canino Togo entró a los escombros y comenzó a trabajar.
Dos veces se… pic.twitter.com/cy1oPcB1bh
— Ni Perra Idea – Periodismo Daltónico (@NP_ideaa) March 10, 2026
Su trabajo permitió a los rescatistas concentrar esfuerzos en zonas específicas del colapso. Finalmente se confirmó el fallecimiento de tres trabajadores, pero el trabajo del binomio fue clave para localizar rápidamente los cuerpos y acelerar las labores de recuperación. El Jefe Vulcano, Juan Manuel Pérez Cova, explicó que el perro es capaz de detectar rastros humanos hasta a 12 metros de profundidad, algo que convierte a estos animales en herramientas de rescate insustituibles.
El superpoder de Togo: un olfato imposible de igualar
La principal habilidad de un perro rescatista como Togo es su increíble sentido del olfato. Mientras los humanos tenemos alrededor de 5 millones de receptores olfativos, los perros pueden tener hasta 300 millones. Esto les permite detectar partículas microscópicas de olor humano incluso cuando están atrapadas entre escombros.

Los perros de rescate utilizan una técnica llamada venteos, que consiste en captar las moléculas humanas que se filtran entre grietas o pequeños espacios en estructuras colapsadas. Al encontrar el punto donde el olor es más fuerte, el perro se queda en el lugar y alerta con ladridos. Gracias a esta capacidad, un perro rescatista puede inspeccionar miles de metros cuadrados en minutos, algo que sería extremadamente lento si solo se utilizara tecnología o equipos humanos.
Así comenzó la historia del bombero de cuatro patas
Más allá de su trabajo en emergencias, Togo también se ha convertido en un símbolo dentro del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México. Su llegada marcó el regreso de los perros rescatistas a la corporación después de más de dos décadas. El nombre de Togo no es casualidad. Está inspirado en el famoso perro de trineo que ayudó a salvar a un pueblo en Alaska en 1925, durante una misión histórica para transportar suero contra la difteria.

Así como aquel perro se convirtió en leyenda, el Togo de la CDMX comienza a escribir su propia historia entre rescates urbanos. Otro detalle curioso es que, a diferencia de otros perros rescatistas como la famosa Frida, Togo normalmente no utiliza botitas de protección. Sus entrenadores explican que prefiere trabajar con sus almohadillas naturales porque le dan mayor tracción y sensibilidad en terrenos inestables.

El trabajo de Togo, el perro rescatista de la CDMX, demuestra que la colaboración entre humanos y animales puede marcar la diferencia en momentos críticos. Su capacidad para localizar personas bajo escombros, su entrenamiento y el vínculo con su manejador lo convierten en una pieza clave en las operaciones de rescate urbano. En una ciudad acostumbrada a enfrentar emergencias, figuras como Togo recuerdan que incluso en medio del desastre puede surgir algo poderoso: la esperanza de encontrar vida entre los escombros. Y mientras siga recorriendo zonas de rescate con su pechera naranja, muchos se preguntan cuántas historias más estarán esperando ser encontradas por su increíble olfato.




