Cigüeñas contaminadas: hallan pesticidas prohibidos y mercurio en sus plumas

Plumas con tóxicos: cigüeñas muestran restos de pesticidas prohibidos desde hace más de 40 años. Esto es una alerta sobre la contaminación rural invisible.

Un estudio reciente ha encendido las alarmas: cigüeñas que hoy anidan en España llevan en sus plumas restos de pesticidas prohibidos desde hace más de 40 años. Además, los científicos también encontraron concentraciones preocupantes de mercurio, una señal inquietante sobre la persistencia de estos contaminantes en nuestro entorno rural. Este descubrimiento, parte del proyecto In-VisiblePollut, revela una realidad invisible pero presente en los paisajes que creemos puros. Las cigüeñas, más que aves migratorias, se han convertido en testigos silenciosos de un pasado tóxico que sigue dejando huella en el presente.

Pesticidas en cigüeñas: un legado tóxico que persiste

En el marco del proyecto In-VisiblePollut, investigadoras de la Universidad de Santiago de Compostela analizaron plumas de cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) recolectadas en 23 nidos de 10 localidades gallegas. ¿El resultado? La presencia de 11 pesticidas distintos, de los cuales 7 están prohibidos en la Unión Europea por su alta toxicidad o persistencia en el medio ambiente. Algunos, como el DDT o la dieldrina, fueron vetados hace más de cuatro décadas, en 1977.

Pesticidas en cigüeñas

En lugares como Monforte de Lemos, los niveles fueron especialmente alarmantes, con hasta siete pesticidas diferentes encontrados en una sola muestra. En la colonia de Maceda, se detectaron cinco sustancias prohibidas. Lo más inquietante: el 83,3 % de los tóxicos hallados en las plumas ya no están permitidos legalmente.

¿Cómo llegan estos contaminantes a las cigüeñas?

Las cigüeñas no crean contaminación, pero la absorben. Estas aves buscan alimento en los campos, basureros y zonas rurales cercanas a actividades agrícolas. Al ingerir pequeños animales, restos vegetales o incluso basura, terminan acumulando tóxicos persistentes que luego expulsan a través de las plumas.

Para este estudio, las investigadoras separaron las barbas del raquis de 37 plumas y las molieron para su análisis. Entre los productos encontrados destaca la atrazina, un herbicida prohibido desde 2004 pero presente en casi todas las localidades analizadas. Según la bióloga Zulema Varela, autora principal del estudio, esto puede deberse a la enorme persistencia química de estos compuestos… o, como se rumorea en algunas zonas, a que se siguen utilizando ilegalmente.

Mercurio en la dieta: otra amenaza invisible para la fauna silvestre

El estudio también detectó mercurio en las plumas de las cigüeñas, especialmente en áreas con agricultura intensiva. Aunque ya no se usa en pesticidas modernos, el mercurio puede permanecer en los suelos durante décadas y acabar entrando en la cadena alimenticia. En contraste, las zonas dedicadas a la ganadería tradicional mostraban menores niveles de contaminación. Esto apunta a un vínculo directo entre el tipo de cultivo en una comarca y la presencia de contaminantes. No es lo mismo alimentar a las cigüeñas en un campo de maíz que en un prado para pasto.

¿Y si estas aves fueran la alarma ambiental que estamos ignorando?

Este no es el primer estudio que pone a las cigüeñas en el centro del debate ambiental. En investigaciones anteriores, se encontró plástico en sus nidos y gomas en sus estómagos. Ahora, con pesticidas y metales pesados, la cigüeña se revela como una especie bioindicadora, un espejo del estado de nuestros ecosistemas. Lo más preocupante es que muchas de estas sustancias podrían estar reingresando a las redes tróficas.

Además, las investigadoras resaltan que la migración ya no explica del todo esta contaminación. Cada vez más cigüeñas adultas no cruzan el Estrecho de Gibraltar, sino que permanecen todo el año en el sur de España. Lo que llevan en sus plumas, por tanto, lo encuentran aquí, no en África.

Este estudio deja claro que el campo también está contaminado, aunque a menudo creamos que la toxicidad es solo cosa de las ciudades. Las cigüeñas, símbolo de la naturaleza en equilibrio, nos muestran una realidad inquietante: hemos dejado una herencia química que sigue presente en 2025. Aunque muchos de estos pesticidas fueron prohibidos hace décadas, no desaparecieron. Permanecen en la tierra, el aire y los cuerpos de los animales que viven entre nosotros.

Salir de la versión móvil