¡Edomex se pone las pilas! Con el mega plan verde, el gobierno estatal arrancó un ambicioso proyecto que contempla la reforestación de 5 mil hectáreas y que va más allá de sembrar árboles: busca restaurar vida. Este movimiento incluye desde la plantación de seis millones de árboles hasta la creación del primer Bosque Escuela en el nivel medio superior, en Jilotepec. La apuesta no solo es ecológica, también es educativa, social y profundamente simbólica. Porque no se trata solo de bosques, sino de identidad, agua, futuro y pertenencia.
Reforestación en Edomex: el renacer de 5 mil hectáreas
El corazón de este megaproyecto es claro: restaurar los ecosistemas degradados, mejorar la biodiversidad y recuperar los servicios hidrológicos que sostienen la vida en el Estado de México. La Estrategia de Restauración Hidrológico-Forestal 2025 arrancó con fuerza y convicción: seis millones de árboles serán plantados, todos cultivados por la Protectora de Bosques (Probosque), una institución clave en la preservación ambiental del estado.

Pero esto no es una campaña de siembra cualquiera. Aquí hay técnica, planeación y acción coordinada: construcción de terrazas, instalación de cercos, uso de especies nativas y agroforestales, todo pensado para adaptarse a las condiciones de cada zona y evitar que estos árboles mueran al poco tiempo. Porque sí, el reto de reforestar no está solo en plantar, sino en que esos árboles crezcan y restauren su entorno.
Nueve regiones forestales: una reforestación simultánea
Este esfuerzo no se queda en un solo rincón del Edomex. La primera jornada de trabajo ocurrió de forma simultánea en las nueve regiones forestales de la entidad, un despliegue masivo donde participaron los tres niveles de gobierno, colectivos ambientalistas, voluntarios y estudiantes. Entre ellos destacan los Guardianes de los Bosques Mexiquenses, un grupo de ciudadanos comprometidos con la naturaleza.

Según Alejandro Santiago Sánchez Vélez, director de Probosque, “ya no hablamos solo de plantar árboles, ahora hablamos de restauración hidrológico-forestal… porque el agua y el bosque están unidos”. Es una visión más integral, que entiende que la crisis climática se combate desde todos los frentes.
El Bosque Escuela de Jilotepec: educar para restaurar
Uno de los puntos más innovadores del plan es el primer Bosque Escuela en el nivel medio superior del país, ubicado en el Tecnológico de Estudios Superiores de Jilotepec (TESJI). Aquí, no solo se plantarán cinco mil árboles, sino que el proyecto servirá como un aula viva para jóvenes estudiantes. El objetivo es integrar la educación ambiental al día a día académico, mostrando a las nuevas generaciones cómo se puede aprender del bosque para cuidarlo.

Además, esto fomenta un sentido de pertenencia: no solo estás estudiando, estás literalmente sembrando el futuro de tu comunidad. Con el apoyo de instituciones como la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (Cepanaf) y Probosque, este espacio se perfila como un modelo replicable en otras partes del país.
Un plan con raíces profundas y visión a largo plazo
María Eugenia Rojano Valdés, Secretaria del Campo, lo dijo: “No vamos a tener solo oxígeno, sino conciencia, raíces y pertenencia en nuestros orígenes”. Y esa es, probablemente, la semilla más valiosa de todo este esfuerzo. Porque detrás de cada árbol hay una historia, un propósito y una esperanza. El cambio climático no se combate solo con discursos; se combate con acciones concretas, con alianzas, con educación y con participación comunitaria. Este plan no es perfecto, pero es un paso firme y necesario en una era donde el tiempo ya no está de nuestro lado.

El reto es inmenso. Reforestar no es moda: es necesidad. Pero si el Edomex logra mantener este ritmo y compromiso, podría convertirse en referente nacional en restauración forestal y educación ambiental. Y quién sabe, quizás otros estados tomen nota y se sumen al cambio. Porque si sembramos árboles, también sembramos posibilidades. Y en tiempos tan inciertos, eso ya es un acto revolucionario.




