En Ifrane, un pequeño y pintoresco pueblo montañoso al norte de Marruecos, los días comienzan con imágenes difíciles de digerir. Al atravesar las calles se ven rastros de sangre y cuerpos sin vida de perros callejeros. Algo que empezó esporádicamente ahora es una actividad sistemática: la matanza de estos animales como si fuera cacería.
La violencia contra los animales en Marruecos no es nueva, pero se ha intensificado drásticamente en el último año. Según organizaciones internacionales de bienestar animal, esta campaña de exterminio responde a una intención clara: “limpiar” la imagen del país de cara al Mundial de la FIFA 2030, que Marruecos coorganizará junto con España y Portugal. La idea, según denuncian, es presentar un entorno “ordenado” a ojos del turismo internacional, sin la presencia incómoda de perros vagando por las calles.
More videos from the Agadir city pound. The dogs are not given daily food and water and die of starvation. #StopKillingDogsinMorocco pic.twitter.com/KSRzYVPwM4
— Official Stop Killing Dogs In Morocco (@moroccandogs) February 20, 2025
Balas en la noche y cuerpos en los contenedores
Según la Coalición Internacional para la Protección del Bienestar Animal (IAWPC), en varias ciudades marroquíes —como Casablanca, Agadir, Marrakech e Ifrane— patrullas armadas recorren las calles por las noches. Algunos animales son abatidos a tiros, otros son capturados con cables o redes y llevados a instalaciones donde son envenenados. Muchos simplemente desaparecen.
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Un problema de salud pública… ¿o una excusa?
Las autoridades marroquíes justifican las acciones como una respuesta a un problema de salud pública. De acuerdo con el Ministerio del Interior, cerca de 100 mil personas son mordidas por perros callejeros cada año en el país, y el 40% son menores de 15 años. El riesgo de rabia es real, aseguran.

En 2019 se creó el programa Captura, Esterilización, Vacunación y Retorno (CEVR) para abordar la situación de forma humanitaria. Sin embargo, su implementación ha sido limitada y desigual. La responsabilidad recae en los municipios, y muchos continúan aplicando métodos cruentos por falta de legislación nacional que los prohíba explícitamente.
“La solución no puede seguir siendo la masacre indiscriminada”, advierte Mohammed Roudani, del Ministerio del Interior. “Necesitamos una respuesta ética y sostenible. No más estricnina, no más balas”.

Heridos colaterales: La violencia también alcanza a las personas
La crisis ha alcanzado un nivel tan alarmante que incluso ciudadanos ajenos a la situación han resultado heridos. En Ben Ahmed, un barista de 34 años llamado Abderrahim Sounni fue alcanzado por tres balas disparadas en plena calle durante una persecución a un perro. Terminó en el hospital de Casablanca con las balas aún alojadas en su cuerpo. La policía no ha emitido declaraciones, pero según el propio Sounni, el vehículo implicado pertenecía al gobierno municipal.
“No puede haber disparos en zonas urbanas, mucho menos durante un evento como el Mundial, que atraerá a miles de visitantes”, advirtió Les Ward, presidente de la IAWPC. “Esto es un desastre en construcción”.

Presión internacional: Cartas, denuncias y silencio de la FIFA
En medio del creciente escándalo, una coalición de diez organizaciones animalistas —entre ellas la de la renombrada conservacionista Jane Goodall— ha exigido a la FIFA que intervenga. “Estoy horrorizada por las matanzas masivas de perros callejeros”, escribió Goodall en una carta al secretario general del organismo, alertando sobre el intento del Gobierno marroquí por maquillar las ciudades sede.
La FIFA, por su parte, ha emitido respuestas vagas. Aunque asegura estar en contacto con autoridades marroquíes y haber recibido garantías de que se están tomando medidas para respetar el bienestar animal, no ha confirmado acciones concretas. Según la organización European Link Coalition, tras una reunión con FIFA en 2023 y la promesa de una “estrategia próxima”, el silencio ha sido absoluto.

Los cazadores ahora se esconden, pero no se detienen
La presión mediática e internacional ha obligado a los cazadores de perros a operar con mayor sigilo. Testigos en Marrakech aseguran que las furgonetas que antes transitaban abiertamente con jaulas visibles ahora patrullan sin logos, recogiendo perros en silencio.
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En Casablanca, la empresa municipal Casa Baia está al frente de estas operaciones: arrastran animales con cadenas metálicas, los encierran en redes de pesca y los suben a camionetas blancas, según imágenes verificadas por activistas.

¿Una oportunidad para hacer las cosas bien?
Aunque el panorama parece sombrío, aún hay margen de acción. Organizaciones como la Federación Alemana de Bienestar Animal insisten en que Marruecos tiene tiempo suficiente para implementar un sistema efectivo de esterilización y vacunación antes del Mundial 2030. Incluso señalan que este fue uno de los compromisos que permitió al país convertirse en sede del torneo.
“La eliminación masiva no solo es cruel e inútil, sino contraproducente”, explica Luca Secker, experto europeo en bienestar animal. “Los huecos dejados por los perros asesinados son ocupados rápidamente por otros. Solo un enfoque basado en la salud y el respeto puede frenar esta crisis”.
Con celebridades, activistas y organismos internacionales pidiendo a la FIFA que actúe, la presión va en aumento. Marruecos debe decidir si quiere que el legado del Mundial sea de goles y gloria… o de dolor y muerte.




