Desde su asociación con fortuna y prosperidad, paz, unidad, reconciliación, ahuyentar a los malos espíritus o fertilidad el muérdago desde la antigüedad tiene presencia en diversas culturas.
Pero, qué lo llevo a relacionarse con la leyenda: que aquella persona que reciba un beso bajo el muérdago encontrará el amor que busca o conservará el que ya tiene. Para algunos, fue ideada por un muchacho británico lujurioso, para otros tiene un trasfondo ideológico.
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El muérdago y el beso bajo la tradición navideña
De acuerdo a la mitología nórdica y germánica el muérdago fue declarado una “planta de amor, paz y reconciliación”, luego de que los dioses de devolvieran la vida a Baldr, hijo de la diosa de la fertilidad y el amor llamada Frigg y que había sido asesinado por su hermano Loki quien le tenía envidia.
Al intervenir los dioses la planta que conocemos como tóxica debido a que Loki usó una flecha hecha con muérdago para acabar con la vida de su hermano. Se convirtió en un símbolo de amor cuando Frigg hizo brotar la rama potenciando su amor a pesar de que este colgaba de la muerte.
Desde entonces, en la mitología nórdica, se estableció que bajo el muérdago las personas debían besarse y abrazarse como muestra de cariño.
Con el tiempo, la tradición adquirió un tono más romántico, expandiéndose desde Europa hasta América. En el siglo XIX, los británicos adoptaron el muérdago como una costumbre navideña, en la que las jóvenes debían ser besadas bajo esta planta para asegurar un amor duradero y apasionado.
Para otros, colocado estratégicamente en una puerta o suspendido en un rincón especial, el muérdago invita a una pausa, a un momento compartido bajo su sombra para celebrar lo que realmente importa: las conexiones humanas.

¿Qué es el muérdago?
El muérdago es una planta parcialmente parásita que puede encontrarse en diversas partes del mundo. Se estima que existen entre mil y mil 500 especies, y aunque puede realizar su propia fotosíntesis, también extrae agua y minerales de los árboles en los que crece. Si su crecimiento es excesivo, puede llegar a afectar la salud del árbol anfitrión, incluso provocando su muerte





