El dragón azul de Portugal está vivo y es un monstruoso espectáculo para la vista. La Tierra ofrece vistas insospechadas. La naturaleza sorprende con curvas y geometrías fractales, y la mano humana traza al lado líneas rectas que resaltan entre las formas orgánicas de la naturaleza.
Los dragones tienen presencia en multitud de culturas: a veces representando valores optimistas, otros como malos augurios, en el caso de Portugal la visita de la cultura china, no es casualidad, pues el río Odeleite es considerado como símbolo de la fortuna, sabiduría, poder o abundancia gracias a su forma de dragón azul.
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Río Odeleite, el dragón azul de Portugal
No es un río especialmente extenso, apenas 99 kilómetros. Donde radica en realidad su popularidad es en la forma que adquiere, especialmente si contemplamos su cauce desde cierta altura. Y es que, no hay leyenda detrás de esto, sólo que son travesuras de la naturaleza y ahora han sido captadas desde el espacio.
La Estación Espacial Internacional mostró imágenes del dragón azul en Portugal y como ya te diste cuenta, no se trata de tal cual un dragón como lo que conocemos en los cuentos, sino que es un río en el municipio portugués de Castro Marim, en El Algarve.
Desde hace tiempo fue construido embalse del río Odeleite y como pasa entre riscos se puede ver como si fuera un dragón, pero de esto nadie se había dado cuenta hasta que un fotógrafo llamado Steve Richards quien es originario de Nueva Zelanda tomó una imagen con este ángulo desde un avión en 2010 y hasta que la estación espacial lo comprobó.
La forma que adopta la cola del pantano mientras atraviesa las lomas de esta comarca portuguesa que mira al Atlántico adquieren, al ser vistas de arriba, la inconfundible estampa de un dragón chino en escorzo vertical.

De lo espectacular a la cruda realidad
El interior del Algarve es una región que de forma natural es rica en vegetación, que prospera influida por los vientos cargados de húmedad oceánica. Pero la política forestal y el monocultivo de pinos y eucaliptos, estos últimos para la industria del papel, han convertido el terreno en un polvorín.
Desde hace décadas, la región lusa sufre el azote de incendios devastadores, que ha dejado laderas descarnadas sobre las en tiempos verdes colinas donde prosperaban bosques de encinas y alcornoques y riberas umbrosas pobladas por especies endémicas de Iberia como el loro o el ojaranzo, plantas fósiles relictos del Terciario y que aman el calor y la humedad. Es sobre ese tapiz de colores ocres y de tierra quemada sobre el que se dibuja ahora el brillante el dragón de agua del río Odeleite.




