Como si de una película de terror se tratará, mejor dicho de una novela de terror, Strindberg decidió experimentar no en la escritura sino en las plantas, ¿el motivo? Comprobar los sentimientos.
Hoy día, se sabe que las plantas carecen de un sistema nervioso central, pero aún son capaces de procesar información de fuentes externas y responder a ellas. Si bien las plantas no tienen los mismos “sentimientos” que nosotros, a menudo recuerdan estímulos y se comunican con otras plantas a su alrededor.
Pero, para la época de Strindberg, el mundo aún no sabía que las plantas poseían sentimientos, un sistema nervioso, y la única forma de probarlo era experimentando.
Para comprobarlo se llevaba jeringas a sus caminatas matutinas y le inyectaba morfina a las plantas con las que se tropezaba para determinar si exhibían los efectos del consumo de drogas.
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August Strindberg (novelista) fue arrestado por la policía tras ser descubierto introduciendo morfina con una aguja a una manzana. Strindberg tenía la teoría de que las plantas tenían sistema nervioso y que por lo tanto podían volverse adictas a las drogas. pic.twitter.com/HzGkOUEFQa
— Basil ❄️ (@Basiluisco) September 1, 2020
Strindberg y las manzanas envenenadas
Contrario a lo que él creía, el novelista sueco August Strindberg, quien vivió entre 1849 y 1912, no era un científico.
Según una de sus teorías, las plantas tenían un sistema nervioso. Para comprobarlo se llevaba jeringas a sus caminatas matutinas y le inyectaba morfina a las plantas con las que se tropezaba para determinar si exhibían los efectos del consumo de drogas.
Un día, un policía lo descubrió introduciéndole la aguja a una manzana y lo arrestó. Fue puesto en libertad cuando explicó el experimento que estaba realizando. El funcionario se dio cuenta de que Strindberg era un excéntrico inofensivo y no un siniestro envenenador de frutas.
Si bien, el experimento quedó y concluyó hasta ahí, fue la entrada para buscar descifrar los sentimientos de las plantas.

Las plantas y los sistemas nerviosos
Los animales tienen neuronas que transmiten sensaciones sensoriales a un sistema nervioso central (el cerebro). En los humanos, si su cerebro determina que esos sentimientos son negativos y peligrosos, envía un mensaje a su punto de origen, lo que hace que reaccione para evitar la continuación de ese dolor.
Sin un sistema nervioso central, las plantas no procesan las sensaciones de esa manera. Pero las plantas sí reaccionan ante sensaciones negativas o desagradables. Toca las hojas de la planta sensible, Mimosa pudica , y las cerrará. Pode un arbusto y éste producirá un callo alrededor de la herida y probablemente estimulará un nuevo crecimiento debajo del corte.
Las plantas retienen recuerdos de estos eventos, no en un cerebro centralizado, sino distribuidos por toda la planta, más cerca de donde se necesita el recuerdo. Esta no es simplemente una respuesta biofísica a los estímulos.
Lo que pasaba con las manzanas de Strindberg es que, estás detectaban en las proteínas el líquido de la morfina, si bien la manzana en ese momento no reaccionaba o mostraban una anomalía, está le permitía recordar cuántos días han pasado desde la última vez que estuvieron expuestas a ese líquido y solo comenzaban a producir de nuevo proteínas cuando esté líquido parecía extinto.




