¿El azúcar puede causar depresión y ansiedad?

En la investigación publicada en Scientific Reports, se mostró cómo los hombres sin ningún trastorno emocional y con un consumo superior a 67g de azúcar, aumentaba hasta un 23 de riesgo de sufrir algún trastorno emocional en los siguientes años.

No podemos negar que el azúcar, en los primeros momentos de su consumo, libere cierta dosis de adrenalina mediante la glucosa. Sin embargo, de acuerdo con un estudio recientemente publicado en Scientific Reports, se encontró una correlación entre una dieta con altas dosis de azúcar y la incidencia de trastornos mentales. 

Si bien es altamente recomendable reducir el consumo de azúcares añadidos –salvo los que se encuentran naturalmente en frutas, vegetales y leche– a menos del 5 por ciento del total de consumo energético, en los últimos años se ha incrementado su ingesta mediante alimentos dulces, bebidas azucaradas y comida procesada. Y de acuerdo con una larga lista de investigaciones previas marcan la evidencia que a mayor cantidad de consumo de azúcar refinada, mayor es la incidencia en índices de depresión. 

Si bien aún no hay una causa contundente de la depresión, los científicos consideran que los cambios biológicos pueden ser un factor influyente. Por ejemplo, un estudio realizado con ratas demostró que una dieta alta en azúcar y grasa reducía una proteína llamda BDNF, la cual influye en el crecimiento y desarrollo de las células nerviosas en el cerebro. Esta proteína está fuertemente relacionada con síntomas de depresión y ansiedad. Otro posible ejemplo es que la causa biológica se deba a la inflamación, como una reacción protectora del cuerpo frente a posibles patógenos. Esta inflamación puede provocar malestares emociones, y por tanto desencadenar trastornos emocionales. 

En la investigación publicada en Scientific Reports, se mostró cómo los hombres sin ningún trastorno emocional y con un consumo superior a 67g de azúcar, aumentaba hasta un 23 de riesgo de sufrir algún trastorno emocional en los siguientes años. Esta cifra, mencionan los expertos, es independiente al estatus socioeconómico, actividad física, consumo de alcohol, tabaco y otros hábitos alimenticios, grasa corporal o salud física. Además, encontrar una reacción similar tanto en hombres como mujeres con algún trastorno emocional y un consumo de azúcar elevada, resultando en síntomas depresivos en los siguientes años. 

Los investigadores encontraron una baja incidencia de síntomas depresivos o ansiosos con un bajo consumo de azúcar, así como en un bajo índice de riesgo por desarrollar diabetes tipo dos y obesidad. 



Esto le sucede a tu cuerpo cuando comes un poco de azúcar

El consumo de azúcar condiciona la calidad de nuestras neuronas y, en consecuencia, de nuestra salud general y conducta.

El azúcar refinado, aquel que se encuentra en nuestras bebidas favoritas, zumos artificiales, cereales, pan industrial e inclusive caldo de verduras, se ha asociado a amargas consecuencias para la salud; como por ejemplo el Síndrome Metabólico –SM–, el cual resulta en cardiopatías, sobrepeso, obesidad, diabetes II, algunos tipos de cáncer, deterioro renal, hígado graso, disfunción endotetial, inflamación silenciosa, estrés oxidativo, enfermedad renal, poliquistosis ovárica, etcétera. En, en otras palabras, un endulzante que capaz de impactar significativamente en nuestra salud física y emocional. 

No es la primera vez que artículos prestan atención a los efectos negativos del azúcar sobre la salud. La mayoría de ellos se enfocan en cómo el consumo “moderado” de azúcar –alrededor de tres latas de refresco azucarado al día– se relaciona con una serie de enfermedades físicas y trastornos emocionales. Pero hay algunos, unos pocos realmente, que explican cómo consumir un poco de azúcar refinado provoca una serie de daños en la salud.  

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Por ejemplo, según la investigación de Wayne Potts, profesor de Biología de la Universidad de Utah –EE.UU.–, una dieta con un 25 por ciento de azúcar añadida –alrededor de 12,5 por ciento de dextrosa o glucosa, y 12,5 por ciento de fructosa– es perjudicial para la salud. Estas pequeñas dosis de azúcar producen una serie de alteraciones metabólicas que resultan en una muerte prematura y problemas reproductivos. 

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Otro ejemplo es un estudio en la Universidad Técnica de Munich, en Alemania, en donde descubrieron que el cerebro lleva el azúcar consumido al flujo sanguíneo. Por lo que no sólo las neuronas son responsables de absorber todo el azúcar, también las células gliales –las cuales se encargan de la formación de todas las neuronas–. Es decir que el consumo de azúcar condiciona la calidad de nuestras neuronas y, en consecuencia, de nuestra salud general y conducta.

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Matthias Tschöp, líder de la investigación, explica que este descubrimiento indica que los procesos conductuales y metabólicos no están sólo regulados por las neuronas, también por otros elementos –como los astrocitos en las células gliales– que se encargan de regular enfermedades como la diabetes, obesidad y trastornos alimenticios.

Pero… si los astrocitos no reciben las dosis adecuadas de insulina –hormona producida por el páncreas para que el cuerpo pueda usar o guardar glucosa de los carbohidratos de la comida–, se vuelven ineficientes a la hora de transportar glucosa al cerebro, particularmente en el hipotálamo para mandar señales de estar satisfechos. Esto provoca antojos de junk food munchies cada vez más frecuentes e intensos; en especial de productos azucarados como refrescos, jarabe de maíz, galletas o pan industrial, dulces artificiales, helado comercial, crema de avellanas y chocolate, etcétera. 

Una manera de reducir el consumo de azúcar refinada son sus deliciosas alternativas naturales: 

– Néctar de agave, 

– jarabe de arce,

– miel, 

– eritritol,

– pasas –para los postres–,

– stevia, 

– azúcar de coco, 

– jarabe de arroz integral, 

– extracto de malta de cebada. 



Con estos cubos, visualiza cuánta azúcar hay en tus alimentos (FOTOS)

Al pie de productos comunes, terrones de azúcar para delatar su alto contenido de endulzantes.

Todas las épocas tienen sus plagas y quizá en la contemporánea la más notable de ellas es la invasión del azúcar. Luego de décadas de haberla incorporado desmedidamente a casi cualquier alimento procesado, vamos haciendo consciencia de la adicción que tenemos como sociedad hacia ella y de los estragos que causa en nuestro cuerpo.

La mayoría de lo productos elaborados que compramos, dulces o salados, llevan azúcar añadido, desde unas empanadillas hasta una salsa de tomate, pasando por los embutidos. El 75 por ciento del azúcar que consumismos viene de este tipo de productos. Nos advierten Laura Villadiego y Nazaret Castro, autores del libro  “Amarga dulzura. Una historia sobre el origen del azúcar”.

Sabemos que los productos procesados contienen grandes cantidades de azúcar, pero ¿realmente lo dimensionamos? Cuando ves una de esas etiquetas, muchas de ellas disfrazadas por cierto con porciones solos proporcionales de su contenido, ¿Podrías visualizar cuánta azúcar estás ingiriendo?

Andrés Sierra, en una colaboración para este medio, nos advierte de los efectos que puede cusar el azúcar en nuestro organismo como hipertensión, estrés oxidativo, elevación del ácido úrico, adicción, obesidad. Según la Organización Mundial de la Salud, al día es recomendado solo 25g de azúcar al día, es decir, solo 6 cucharadas de café.

Te presentamos en imágenes, gracias a un desglose de  sugarstacks, la relación de la cantidad de azúcar contenida en productos comunes que por la globalización están presentes en todo el mundo, enemigos comunes silenciosos.

 

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capri

frostflakes

chipsahoy

craisins

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catsup

chipsahoy

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redbull

peanuts

twinkies

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yoplait