70% de los niños en México desayunan refrescos y bebidas azucaradas

“El consumo elevado de bebidas o alimentos con alto contenido de azúcar como uno de los principales causantes del desarrollo de sobrepeso, obesidad y diabetes mellitus.”

México, país que ocupa el primer lugar en el continente americano en el consumo de bebidas azucaradas y, como consecuencia, en la incidencia de diabetes mellitus con 10.8 por ciento de la población de entre 20 y 79 años de edad.  Se calcula que en promedio se ingieran 163 litros por persona al año. 

De acuerdo con la Comisión de Derechos de la Niñez de la Cámara de Diputados, el gobierno federal ha tenido que intensificar la política de información dirigida a niños y adolescentes en torno al riesgo que implica el consumo de refrescos, jugos y derivados. De este modo se busca “impulsar un acuerdo dirigido a la autoridad federal para que concientice a los infantes, pues 70 por ciento de ellos acompañan su desayuno con refresco diariamente.”

En palabras de María Soledad Sandoval Martínez, secretaria de la comisión, “el consumo elevado de bebidas o alimentos con alto contenido de azúcar como uno de los principales causantes del desarrollo de sobrepeso, obesidad y diabetes mellitus.” La cifra en los niños aumenta en comunidades rurales, aunque la tendencia no es privativo de estas zonas. Frente a esto, las organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud –OMS y OPS– han advertido que el sobrepeso se debe a una dieta y actividad física inadecuada, considerándolo en consecuencia un problema de salud pública a escala internacional. Para ambas organizaciones, el consumo de refrescos y bebidas azucaradas es un elemento “altamente nocivo para la salud, ya que sólo brindan calorías vacías, que contribuyen al aumento de peso y al desequilibrio hormonal.”

Pese a los esfuerzos del gobierno por echar a andar la Estrategia Nacional de Prevención y Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, como medida para reducir la demanda de bebidas azucaradas, la estrategia “no ha sido llevada a cabo en su totalidad por la mayoría de las escuelas del Sistema Educativo Nacional; existen registro que sustentan que en la mayoría de ellos no se cumple con lo establecido, y a pesar de una ley que prohíbe la venta de comida chatarra, incluyendo por supuesto los refrescos y bebidas azucaradas, no se logran los objetivos del todo.”

Más en Ecoosfera: 

El lado oscuro de los refrescos: infartos cardiacos y derrames cerebrales

 


Esta app ayudará a entender los etiquetados nutricionales de los alimentos que consumes

México es considerado uno de los principales consumidores de bebidas y alimentos ultraprocesados, los cuales contienen altos niveles de azúcares añadidos, grasas saturadas y sodio, provocando una serie de efectos dañinos en la salud de la población mexicana. Si bien se han realizado numerosas campañas por parte de organismos nacionales e internacionales para implementar medidas […]

México es considerado uno de los principales consumidores de bebidas y alimentos ultraprocesados, los cuales contienen altos niveles de azúcares añadidos, grasas saturadas y sodio, provocando una serie de efectos dañinos en la salud de la población mexicana. Si bien se han realizado numerosas campañas por parte de organismos nacionales e internacionales para implementar medidas que regulen la producción y venta de estos productos, numerosas empresas continúan poniendo su interés por encima de la salud de las personas. 

Como medida individual para frenar el abuso de las compañías, surgió el etiquetado nutrimental; sin embargo, y en palabras de la revista El Poder del Consumidor, “lejos de  ayudar a la población a tomar mejores decisiones, la confunde y la engaña, al mostrar información indescifrable y manipulada”. Para Fiorella Espinosa, investigadora en Salud Alimentaria en la revista,

El actual etiquetado obligatorio no es útil para la población mexicana. Tiene grandes limitaciones y una de ellas es que no permite identificar si un producto es alto en azúcar, algo fundamental para una población que excede su consumo. […] Tomando el ejemplo de un cereal de caja dirigido a la infancia, una persona lee en la parte frontal que una porción del producto provee 14 por ciento de los azúcares diarios, lo que pareciera que no es mucha azúcar la que contiene; sin embargo casi la mitad del peso del producto es azúcar y esta información no es accesible para el consumidor. En cambio, el etiqueado chileno indica de forma muy simple si ese producto es alto en azúcar, con base en valores límites obtenidos por un grupo de expertos libre de conflicto de interés. 

Al hablar sobre la eficacia del etiquetado nutrimental, la revista resalta el de los productos en Chile. Ahí se ha implementado desde junio del 2016 un etiquetado nutrimental conocido como “sellos de advertencia”, en el cual se indica si los productos son altos en azúcares, en grasas saturadas, en sodio y en calorías: “Este etiquetado se caracteriza por ser entendible, tanto para niños como adultos, es rápido y fácil de leer y arroja información que permite tomar mejores decisiones al momento de la compra de productos alimenticios. Un estudio reciente realizado en Uruguay con 442 niños reiteró el potencial de esta herramienta para desincentivar el consumo de alimentos y bebidas muy procesados entre la población infantil.”

El objetivo a partir de ahora será permitir los consumidores accedan a información que les permita tomar mejores decisiones, con el fin de fomentar dos situaciones relevantes: 

– Declaraciones de propiedades nutrimentales, reduciendo la publicidad engañosa y el uso de personajes en los empaques. Esto con el fin de generar un contraste con la información veraz de un etiquetado nutrimental: “En la actualidad un alimento alto en azúcares puede incluir cada una de estas herramientas mercadológicas, engañando a consumidores, padres y madres de familia que creen estar otorgando un alimento saludable a sus hijos cuando no lo es.”

– Obligar a la industria a reformular sus productos, reduciendo las cantidades de azúcares añadidos, grasas saturadas, grasas hidrogenadas y sodio, y sustituyendo por ingredientes de más alta calidad. 

Para lograrlo, el Poder del Consumidor ha lanzado una aplicación para dispositivos móviles llamada “Escáner nutrimental”, la cual permitirá dar a conocer si un producto tiene un alto contenido de azúcares, grasas saturadas, sodio y calorías. Esta app funciona escaneando el código de barras del producto, encontrando en su base de datos el número de sellos correspondiente a la cantidad de azúcares, grasas saturadas, sodio y calorías que contiene el producto, así como un mensaje general sobre su consumo y alternativas saludables. Se trata de una app totalmente gratuita y disponible para los sistemas IOS en la AppStore http://apple.co/2vgbAOK y Android en la tienda de Google Play http://bit.ly/2udIzyX. Además, puede ser compartida a través de las redes sociales.



¿Estamos matando a nuestro hígado?

Las bebidas azucaradas consideradas en los cuestionarios incluyeron: refrescos de cola con cafeína y descafeinadas, bebidas carbonatadas con azúcar, mezclas de frutas, limonadas y otras bebidas de frutas sin gas.

El  hábito del consumo diario de bebidas azucaradas puede aumentar el riesgo de sufrir hígado graso no alcohólico (HGNA), así lo han confirmado investigadores del Centro de Investigación Sobre Nutrición Humana y el Envejecimiento  Jean Mayer, de la  Universidad Tufts, en Estados Unidos. Durante tres décadas el Centro Jean Mayer ha estudiado la relación entre buena alimentación y buena salud en las poblaciones que envejecen. 

Los  investigadores analizaron cuestionarios dietéticos de  5908 participantes,  a los cuales se les realizó un examen del nivel de enzimas hepáticas, en  su mayoría hombres y mujeres de mediana edad caucásicos, inscritos en el  famoso estudio Framingham sobre la Salud Cardíaca, en su tercera generación. De estos fueron elegidos 2634 participantes que fueron sometidos a una Tomografía Computada para precisar el diagnóstico. Los resultados del estudio fueron publicados recientemente en la revista Hepatology.

Las bebidas azucaradas consideradas en los cuestionarios incluyeron: refrescos de  cola con cafeína y descafeinadas, bebidas carbonatadas con azúcar, mezclas  de frutas, limonadas y otras bebidas de frutas sin gas.

Los autores del estudio encontraron  una mayor prevalencia de HGNA ( 60% más elevada) entre las personas que informaron beber más de una  bebidas azucarada por día en comparación con las personas que no bebían bebidas azucaradas. Las relaciones entre el HGNA y el consumo bebidas endulzadas con azúcar persistieron después de que los autores tomaron en cuenta diversas variables como: edad, sexo, índice de masa corporal (IMC) y factores dietéticos y estilo de vida, como la ingesta de calorías, proteínas y fibra, y consumo de alcohol y  cigarrillo. Además, los investigadores señalaron que en general observaron una correlación directamente proporcional : a mayor consumo de este tipo de bebidas mayor riesgo de sufrir HGNA. Por el cotrario, después de la contabilización de estos factores los autores no encontraron asociación entre el consumo de los refrescos de  cola dietéticos y el HGNA.

“Nuestro estudio se suma a un creciente cuerpo de investigación que sugiere que el consumo de bebidas endulzadas con azúcar puede relacionarse con el HGNA y otras enfermedades crónicas como diabetes y enfermedad cardiovascular,” comentó el primer autor del estudio, Dr Jiantao Ma. “Pocos estudios observacionales, a la fecha, han examinado la relación entre el HGNA y el consumo bebidas endulzadas con azúcar” señalo  Ma y añadió que “Estudios prospectivos a largo plazo son necesarios para ayudar a determinar el papel potencial de bebidas azucaradas en el desarrollo del HGNA”.   Hacen falta más estudios sobre el tema señalaron los autores, pero es posible afirmar a la luz de la información disponible en la actualidad que el consumo de refrescos y bebidas azucaradas son una fuente de calorías huecas que se asocia con la obesidad.

Debemos insistir en resaltar esta correlación ante la insistencia en los medios científicos acerca del desconocimiento de la causa del HGNA. Y también debemos recordar que la investigación reciente ha señalado no sólo la asociación entre el HGNA y el  riesgo de sufrir cirrosis y cáncer de hígado, sino también la correlación entre dicha patología, la obesidad,  la diabetes y los infartos.  ¡Ah, y lo olvidaba: somos el país que más refrescos y bebidas azucaradas consume a nivel mundial!

El problema principal para la salud del hígado con estas bebidas, según ha sido descubierto recientemente, es el enorme aporte de fructosa. La fructosa se metaboliza principalmente en el hígado y debido a sus características genera fácilmente acumulación de grasas, oxidación,  inflamación y fibrosis en este órgano (también la glucosa presente en el azúcar contribuye a generar acumulo de grasas en el hígado). Hay que señalar que el consumo de las frutas en su estado natural o de jugos de frutas elaborados naturalmente en casa, no conlleva este riesgo. Es la fructosa purificada y consumida en grandes cantidades la que resulta perjudicial.

 

REFERENCIAS.

Ma, J; Fox, CS; Jacques, PF; Speliotes, EK; Hoffmann, U; Smith, CE; Saltzman, E; and McKeown, NM.,  Sugar-Sweetened Beverage, Diet Soda, and Fatty Liver Disease in the Framingham Study Cohorts. Journal of Hepatology, 2015, June 5.