Las tres claves para atraer pájaros a tu jardín

Un jardín sano es en realidad un ecosistema. Aquí te decimos los tres pasos que debes seguir para que tu jardín también sea un paraíso para las aves.

Las aves como las golondrinas, los petirrojos, los mirlos y los colibrís son esenciales para tener un jardín sano. Ya sea como polinizadores o como un control de plagas natural, tener pájaros entre nuestras plantas es una señal de que cuidamos la biodiversidad de nuestro jardín.

Entonces, ¿cómo puedes atraer más aves?

Hay tres sencillos pasos:

Ofréceles alimento: Este es quizá el paso más obvio. Las frutas, flores vistosas y ricas en polen (Madreselva, Petunia, Equinacea, Violetas, etc.) son atractivas para las aves. Si pones comederos para ellos, verás cómo llegan en un abrir y cerrar de ojos. Siguiendo este link puedes encontrar algunas opciones para hacer comederos DIY.

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Bebederos y baños: Los pájaros necesitan lugares donde bañarse y agua para beber. Si vives en un clima cálido y seco donde haya pocos lugares para que las aves beban agua limpia, debes instalar recipientes con agua (puedes reciclar recipientes de comida que ya no utilices). Si puedes, instala un pequeño estanque para ellos. Los pájaros se sentirán más atraídos y exploraran la zona.

Cobijo: Al ofrecerles un lugar en donde puedan anidar, los pájaros se quedarán cerca de tu hogar. Puedes construir sus “casas” tú mismo, solo necesitas materiales reciclados como cartón, y elementos naturales como ramas, pasto, paja y un poco de imaginación. Puedes colgar tus construcciones de árboles o en muros. Si tienes mascota asegúrate de que no puedan alcanzar estos nidos.

Recuerda que las aves, además de enriquecer la biodiversidad de tu ecosistema, te pueden ayudar a sentir más conectado con tu entorno. Observar a un ave, escucharla cantar, te aleja , aunque sea momentáneamente, del caos de la ciudad. Las aves, los jardines, y demás aspectos naturales, nos recuerdan que no todo es urgente, que hay ciclos más importantes que los de nuestro ajetreo cotidiano. 



Sobre por qué hoy es más importante que nunca estar cerca de un jardín

Los jardines han sido siempre espacios para cultivar la imaginación y los sentidos; hoy, además, podrían ser un recurso de supervivencia.

Un jardín es el más puro de los placeres humanos. 

Francis Bacon

La digitalización de la realidad

Nadie niega que el mundo digital tiene sus mieles, ni siquiera considerando las agendas y conductas que terminarían rigiéndolo. De hecho, en una de sus facetas, Internet es esa biblioteca infinita con la que muchos soñamos alguna vez. El problema es que si este espacio, por cierto cada vez más demandante, reemplaza nuestro contacto con la “realidad” asible, estamos entonces alimentando una posibilidad aterradora: perder por completo nuestro lazo con eso que podríamos llamar el origen –todo aquello que estuvo antes que nosotros, y que seguro nos verá pasar–.

Por fortuna, ante la pérdida de corporalidad, el desconcierto de una temporalidad poco humana y el influjo determinante de algoritmos, tres de los ingredientes de la digitalización de nuestra realidad, existen espacios de refugio y contrapeso. Estos rincones alimentan nuestro vínculo con, dicho de forma literal pero también figurada, lo palpable. 

 

Los jardines antidigitales

Si lo digital (redes sociales, mensajería instantánea, voyeur electrónico, hiperacceso informativo, narcisismo binario, ultraconectividad, etc.) domina buena parte de la cultura actual, ¿podrías imaginar algo más contracultural, más “equilibrante”, que cultivar y disfrutar de un jardín?

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Un jardín es un sitio en esencia sensorial; su naturaleza es rítmica (y su ritmo natural), obliga paciencia; un jardín provee una experiencia estética, incluso erótica, pero también demanda interacción física y dedicación; es un lugar mundano pero que propulsa la imaginación, tan básico como trascendental, accesible y naturalmente sofisticado.

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, por cierto una de las voces críticas más interesantes hoy, advierte que tener un “jardín secreto” es lo que le ha permitido, entre otras medidas, refugiarse:

…durante 3 años he cultivado un jardín secreto que me ha dado contacto con la realidad: colores, olores, sensaciones… Me ha permitido percatarme de la alteridad de la tierra: la tierra tenía peso, todo lo hacía con las manos; lo digital no pesa, no huele, no opone resistencia, pasas un dedo y ya está… es la abolición de la realidad.

Bacon, Voltaire, Borges, Dickinson, Monet y Carroll son sólo algunos de los devotos de estos sitios; lo mismo que antiguos reyes árabes y los mayores maestros zen. Algo tienen los jardines que nos encandila desde siempre. Pero ahora no sólo figuran como proveedores de una exquisitez sensorial y una guarida estética; hoy los jardines se presentan como una suerte de bálsamo, como un generoso instrumento de supervivencia y re-humanización. De hecho, está comprobada una correspondencia entre la jardinería y estados como la relajación, la satisfacción y la calma.

 

Entre la información y la tierra

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“Si tienes un jardín y una biblioteca, tienes todo lo necesario”, decía Marco Tulio. Curiosamente, algo así es a lo que muchos podríamos aspirar hoy. A fin de cuentas no se trata de buscar un exilio digital, algo inviable para la mayoría. En cambio, se trata de simplemente ejercer una práctica arquetípica: la búsqueda consciente del equilibrio.

Tal vez si logramos envolver nuestro “yo digital”, con sus proyecciones narcisistas, sus ritmos antibiológicos y sus caudales de información, en flores de lavanda, helechos y contemplación de hormigas, entonces aprovecharemos lo mejor de dos mundos. Tal vez buena parte de las respuestas que estás buscando en este instante te estén esperando ahí, en un jardín. Y en ese caso, sería una tristeza no acudir a esa cita.

Javier Barros del Villar
Autor: Javier Barros del Villar
Editor digital. Toma té y vive parte del tiempo en las montañas.


Cuidar y observar aves: un arte que puedes empezar ahora

Un ejercicio para reconectar con nuestra empatía y conciencia: cuidar y contemplar pájaros.

Contemplar el plumaje multicolor de las aves y escuchar sus cantos es de lo más acogedor que podemos extraer, con los sentidos, de la realidad cotidiana. Pero las aves no son sólo un accesorio, hecho como por capricho de la naturaleza para adornar sus ecosistemas; en realidad, son seres vitales para el equilibrio del medioambiente.

En su libro How to attract, house and feed birds, Walter Schutz subraya el papel de los pájaros en nuestro planeta, algo que todo amante de los pájaros con conciencia ecologista debe saber.

Sin los pájaros, los ciclos de la agricultura presentarían aún mayores dificultades en lo referente a las plagas, pues los pájaros se alimentan de insectos que, de otra forma, invadirían los cultivos. Y sin ellos, la naturaleza perdería el equilibrio de la cadena alimenticia, que brinda a su vez un control respecto al número de animales que habitan en cada ecosistema.

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Lamentablemente, hoy en día los cielos se están quedando vacíos: la población de aves ha disminuido dramáticamente desde hace algunas décadas, debido a deforestación, la contaminación, la caza y la interrupción de las rutas migratorias.

En el mundo hay ya un total de 1,200 especies de aves amenazadas que necesitan de esfuerzos inmediatos para su conservación, mientras que, desafortunadamente, en la lista de animales en peligro de extinción en México podemos encontrar a la guacamaya verde, al quetzal y a varias especies de colibrí. ¿Qué se puede hacer al respecto?

 

Hacks para observar pájaros con ecoconciencia

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Schutz propone que hagamos del cuidado de los pájaros algo más que un pasatiempo, y lo fusionemos con otras acciones de conciencia ecológica. Entre otras cosas, debemos preocuparnos por el estado de nuestro entorno inmediato: asegurarnos de que haya parques adecuados, saber si las áreas naturales están protegidas y si hay grupos de conservación o clubes con los que podamos trabajar.

En nuestro hogar podemos construir comederos y bebederos para aves, que además de hacer el entorno más amigable para ellas las acercará a nuestro hogar para que podamos empezar a observarlas. Para ello es importante acondicionar bien el jardín o el patio para atraer a los pájaros, lo que en realidad no es tan difícil, pues estos nobles seres no son tan exigentes: bastará con que logres replicar un hábitat placentero para ellos.

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Para observar a los pájaros debemos empezar por conseguir algo de equipo básico (con unos buenos binoculares y una libreta bastará). También puedes descargar algunas útiles apps que te ayudarán a identificar distintos pájaros.

Esto puede ayudar a generar cartografías digitales sobre los pájaros de tu ciudad: qué especies la habitan o si algo está perturbando su equilibrio (por ejemplo, los grandes edificios donde miles de aves se estrellan cada año). Así podrás saber cuáles son sus necesidades y qué acciones se deben tomar al respecto.

Incluso puedes llevarlo un paso más allá y salir a entornos naturales cercanos donde puedas monitorear cómo se encuentran ahí las aves, para activar cambios también en estas zonas. Por todo esto es que Schutz advierte que la observación de pájaros puede convertirse en más que un pasatiempo y volverse una decidida acción ecoconsiente, que ayude a las aves –y a nosotros mismos– a sobrevivir.

Así que no lo pienses mucho y dedica un poco de tu tiempo a esta noble labor, que podría hacer la diferencia entre cielos vacíos o cielos repletos de aves surcándolos.