Construye tu propio generador eléctrico con una bicicleta (VIDEO)

En tan solo seis minutos el artista Chris Hackett te enseña cómo construir un generador de energía para emergencias.

Chris Hackett es un artista de Brooklyn, Estados Unidos que dedica su vida al eco-arte y reutiliza la basura para crear objetos útiles. Cuando el Huracán Sandy azotó Estados Unidos, dejo a más de 7 millones de personas sin electricidad, evento que lo inspiró a crear una fuente de electricidad utilizando objetos caseros.

Materiales para el generador:

  • Una batería de ciclo profundo
  • Un convertidor
  • Un motor magnético permanente
  • Una bicicleta
  • Un eje de metal
  • Un marco de metal
  • Circuito de carga de corriente

Hackett menciona (1.40) que la pieza central del cargador casero es el motor magnético permanente y recomienda buscar uno de los que se usa para sillas de ruedas eléctricas (unos 250 watts). El eje de metal se conecta al motor y la rueda de la bicicleta se coloca sobre el eje: la hace girar y alimenta el motor. Hackett utiliza el marco de metal para fijar la bicicleta (3.06), explica que para evitar desperdiciar energía el eje y la rueda de la bicicleta deben estar montados de manera inmóvil y ajustada. El circuito de carga de corriente se conecta a la batería, y ayuda a determinar la cantidad de volts del sistema, según Hackett, rebasar los 13-14 volts creará un corto circuito.

Aunque el sentido del humor del artista es un tanto oscuro, refiriéndose a un apocalipsis sin fuentes eléctricas, su sistema es útil y sencillo de construir.



Las estufas ahorradoras de leña que pretenden revolucionar la gastronomía maya

Estas estufas se han construido con materiales locales, como el sascab –roca calcárea–, nopal licuado, cáscara de elote desmenuzada, tierra roja y cemento.

Si bien en la gastronomía indígena latinoamericana la leña es un elemento indispensable para un sabor inigualable, las estufas de leña son consideradas como “los asesinos de la cocina” por la Organización Mundial de la Salud –OMS– pues el mismo humo mata y enferma a quienes lo inhalan constante y frecuentemente. Las víctimas de este tóxico gas son las mujeres de comunidades indígenas que suelen tener un fogón al interior de su casa para calentar el café y el agua para el baño, cocinar sus alimentos y mantener un ambiente agradable. 

Entre las enfermedades más comunes derivadas de la inhalación del humo de estas estufas son infecciones de oído en los niños, ataques frecuentes y graves de asma, malestares del corazón y cáncer de pulmón. Sin embargo, ¿cómo eliminar esta práctica ancestral sin alternativas viables y efectivas bajo las condiciones climatológicas y socioeconómicas de las regiones latinoamericanas? 

Frente a esta situación, el primer Laboratorio de Innovación y Evaluación de Estufas de Biomasa –Lineb–, en México, desarrollaron 25 modelos de estufas ahorradoras de leña y se encuentran actualmente distribuidas en todo el país; entre ellas se ubican las Patsari, Onil, Ecostufa, Lorena, Quetzal, Palermo, María, Xalpaneca, Mera Mera, Justa, Teponaztli, Ñuu Savi, Ludeé Biché y Túumben K’óoben.

Estas estufas se han construido con materiales locales, como el sascab –roca calcárea–, nopal licuado, cáscara de elote desmenuzada, tierra roja y cemento. Y actualmente las Túumben K’óoben, por ejemplo, están siendo colocadas en diversas comunidades de Yucatán con el objetivo de cuidar la salud de las mujeres mayas en toda la península de Campeche, Quintana Roo y Yucatán. En palabras de Gabriel Arcángel Zulub, director general de Túumben K’óoben, “Hay aproximadamente 1 500 de estas estufas colocadas en diversas comunidades de Yucayán. La labor no ha sido fácil. Los fogones de tres piedras, abiertos, y el humo, son parte de las tradiciones de las comunidades mayas.”

Como medida para sustituir las tradiciones indígenas por unas nuevas y ecosustentables, Túumben K’óoben ha decidido no sólo colocar las estufas, también sensibilizar, informar, familiarizar, capacitar a las mujeres, acompañarlas y asesorarlas tanto en la utilización como en el mantenimiento de las estufas. El objetivo es lograr que las mujeres mismas vean los beneficios de estas estufas de leña ecosustentables: desde la disminución de enfermedades respiratorias –como gripa– hasta la permanencia del sabor inigualable de sus recetas ancestrales. 

De acuerdo con Arcángel Zulub, para tener una Túumben K’óoben basta una condición: comprometerse a sembrar y cuidar 50 plantas en sus traspatios o parcelas. Para asegurarse del cumplimiento de la misma, la organización lleva las plantas, verifica y marca con GPS los puntos en donde fueron sembradas. Esto con el interés de contribuir paralelamente con el proyecto Cosechando Sabores de la organización The Nature Conservancy, el cual se encarga de visibilizar cinco sistemas sustentables de producción y transformación de alimentos en la selva maya para salvarla de su extinción cultural. 

 



¿Utilizarías un incinerador de heces caninas como alternativa ecológica?

Luis Eduardo Carrillo, especialista ambiental, explica que “permitir que exista [este tipo] de basura en la vía pública, siempre será un daño contra la ecología y la salud.

MediaTrends

En los últimos años, 50 toneladas de excrementos caninos han diariamente flotado en el aire de la ciudad. Estos deshechos, al combinarse con otros contaminantes, tienen el potencial de inocular parásitos y hongos tanto al ser humano como a otros perros; tales como parvovirus, parasitosis, neumonías y problemas alérgicos.

Luis Eduardo Carrillo, especialista ambiental, explica que “permitir que exista [este tipo] de basura en la vía pública, siempre será un daño contra la ecología y la salud. […] Se convierten en focos de riesgo en la transmisión de la rabia, sarna, fecalismo, agresiones físicas y contaminación de mercados o basureros.”

Para Carrillo, entre las alternativas de solución se encuentran:

Implementar en la materia de ecología de primaria y secundaria, aspectos sobre la polución por desechos animales y su eliminación. En tal sentido diversas instancias gubernamentales deben realizar campañas educativas. […] El ciudadano debe tirar los materiales orgánicos de sus mascotas por medio de vías rutinarias, como son el camión de la basura o el drenaje.

Para reducir la infestación de bacterias en el aire, Israel Oded Shoseyoy, de la Universidad Hebrea de Israel, y Paulee Cleantec, desarrollaron un dispositivo capaz de aspirar los excrementos de la mascota y convertirlos en ceniza. Lo llamaron AshPoopie.

 

Este dispositivo pretende no sólo ayudar a acabar con la contaminación por desechos fecales, también a reducir el consumo de bolsas de plástico. En palabras de Shoseyoy, “las bolsas de plástico son mucho más perjudiciales para el medio ambiente que las heces convertidas en cenizas, por lo que sería una buena opción para contribuir en el cuidado de nuestro entorno.”

El funcionamiento es aparentemente sencillo: AshPoopie recoge los excrementos del perro como si fuera una aspiradora y los devuelve convertidos en polvo. Esto funciona gracias a un cartucho, que contiene una especie de cápsula, que desintegra el desecho a 95ºC. El resultado es sólo ceniza.

El objetivo de este dispositivo es hacer consciencia ambiental, reduciendo así el riesgo de expandir infecciones tanto en humanos como en animales. ¿Utilizarías tú AshPoopie?

Gadget Feast
Gadget Feast