Alcohol de romero: para qué sirve y cómo hacerlo en casa

El alcohol de romero (rosmarinus officinalis) para uso externo, es una forma magnífica y tradicional de beneficiarse de las propiedades de esta maravillosa planta. Además es muy fácil de hacer por uno mismo, y no es difícil encontrar romero, por suerte todavía resiste en nuestros montes, jardines, e incluso podemos cultivarlo en una maceta en casa.

El alcohol de romero (Rosmarinus officinalis) para uso externo, es una forma magnífica y tradicional de beneficiarse de las propiedades de esta maravillosa planta. Además es muy fácil de hacer por uno mismo, y no es difícil encontrar romero, por suerte todavía resiste en nuestros montes, jardines, e incluso podemos cultivarlo en una maceta en casa. Es importante escoger romero que no haya sido tratado con productos químicos y que crezca lejos de zonas contaminadas.

El alcohol de romero que se hace en casa, en general no tiene nada que ver con el que se compra farmacias. Puesto que el que hacemos en casa será macerando directamente la planta, su potencia y propiedades se manifiestan en su máxima expresión, quedando el de farmacia un tanto descafeinado, y quien no haya tenido posibilidad de comparar, que haga la prueba.

Tradicionalmente se ha utilizado en uso externo, entre otros, en los siguientes casos, ya sea a modo de fricción, compresa, etc.:

– trastornos circulatorios, varices, pesadez de piernas…
– contra la celulitis
– como relajante en la zona del cuello
– golpes y contusiones (que no sangren)
– dolores musculares, articulares, reumáticos, lumbalgia, torceduras…
– contra la caída del cabello
– dermatitis seborreica
– en la gota
– neuralgias
– masaje tonificante
– friegas en pecho y espalda contra gripes y resfriados
– prevenir las úlceras de decúbito en las personas encamadas
– en veterinaria como antiparasitario y para evitar la caída del pelo

Cómo se hace:

Es muy fácil, preferentemente utilizaremos la planta fresca, aunque también se puede usar la planta seca, pero el resultado será menos activo.
Se puede hacer de muchas formas, aquí les explico mis preferencias, pero cada uno puede adaptar la receta a su gusto. Hay que llenar un envase de cristal con el romero recién recogido. Yo prefiero echar la planta entera y sin manipularla excesivamente, incluido el tronco, pues creo en la sinergia de todos los componentes. Es mejor utilizar romero en flor, pues está en su mejor momento. Hay quien sólo echa hojas y flores, y quien incluso lo desmenuza.
Una vez hemos llenado el envase con la planta, lo cubrimos con alcohol de 96º, del que venden en las farmacias y cerramos bien el envase. Esta preparación se deja macerar 15 días en un lugar oscuro. Lo agitaremos cada día. Se puede macerar más tiempo, hay quien prefiere hasta 40 días, pero en general con 15 días sale ya un preparado excelente.

Una vez pasado el tiempo de maceración, sólo tenemos que filtrar el alcohol, guardarlo en un envase oscuro y bien cerrado, resguardado de la luz y del calor excesivo, y ¡A utilizarlo!  SÓLO PARA USO EXTERNO.

Las personas con problemas de epilepsia o mujeres embarazadas deben tener precauciones con el uso del romero.

[La Botica Escondida]



Menos es más: editar la vida para ser feliz con lo indispensable

Menos cosas, menos espacio y menos estrés. Más ahorro, más versatilidad y más conciencia ambiental.

¿Poseer es realmente lo que se necesita para tener una buena calidad de vida? La frugalidad es un concepto (y potencialmente, una filosofía de vida) que sugiere que se puede ser más feliz con menos. Menos es más.

Se ha puesto de moda mejorar la calidad de vida bajo la falsa creencia de que hay que ‘equiparse’ de objetos, outfits, accesorios y gadgets que contribuyan a mantener esa calidad de vida. 

Sin embargo, la frugalidad apunta a que reevalúes lo que tienes, dones lo que no usas, tires lo que no sirve, y guardes únicamente lo que es fundamental y magnífico. Lo que te durará años.

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Jeremy Lapak

De qué hablamos cuando hablamos de frugalidad

Tal vez no conocías el término, pero seguro has vivido la frugalidad: al acampar en la nada llevando sólo lo básico, al viajar y hospedarte en un hostal, o tal vez cruzando el mar en una lancha.

¿Te dio más libertad? ¿Sentiste que te rendía el tiempo? La fórmula es sencilla: menos cosas = menos espacio y por lo tanto menos estrés, menos daños al ambiente, más ahorro y más versatilidad en la vida.

La vida editada. La frugalidad te permite ver cuánto eres capaz de acumular en contraste con lo que realmente posees, y te podría ayudar a encontrar el equilibrio, que se traduce en comprar menos, pedir más prestado y, en general, apreciar lo que tienes.

Si has viajado con él, te has mudado con él y lo llevas a cualquier parte del mundo, probablemente tienes un objeto valioso.

Uno vale, pero ¿qué pasa cuando son muchos? ¿y cuando entre esos muchos, hay unos que ya ni recuerdas? Ahí ya no tienes un objeto valioso ni magnífico; tienes un problema.

 

Consumir menos: una tendencia hacia el futuro

Según un estudio de Euromonitor International, una de las megatendencias -de cambio a largo plazo- que moldearán a los consumidores y las industrias para el 2030 es la frugalidad (y ojalá que tengan razón):

Un aspecto es la ‘frugalidad glorificada’, que ve al consumidor de clase media celebrar el bajo precio de las cosas, al mismo tiempo que reduce el desperdicio. Para ganarse a los ‘frugales’, las compañías deben diseñar para la longevidad, enfatizando la buena calidad, reutilización, fácil mantenimiento y buscar ‘ganancias de valor revolucionarias.

Sarah Boumphrey, directora de investigación de Economías y Consumidores en Euromonitor International, señaló:

Una tendencia que empezó a abrise paso, por ejemplo, con Ingvar Kamprad, el fundador de IKEA, que fue una de las 10 personas más ricas del mundo.

En el camino hacia el crecimiento de su imperio, Kamprad publicó La Biblia de IKEA, que incluye máximas como “malgastar recursos es un pecado mortal”.

A lo largo de su vida, el empresario mostró poco interés en los lujos de la riqueza. Volaba en clase económica y durante 2 décadas manejó un Volvo. También se alojaba en hoteles baratos y compraba en los supermercados locales.

Según Kamprad, deberíamos dividir nuestras vidas en unidades de 10 minutos y sacrificar la menor cantidad posible de ellas en actividades sin sentido.

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Nordwood Themes

Frugalidad paso a paso

Entonces, tómate un día para limpiar tu guardarropa, el armario debajo de las escaleras, la habitación de invitados, tu desván o sótano, y analiza:

  • ¿Cuál fue el pensamiento detrás de esa compra?
  • ¿Querías estar al día con esa prenda?
  • ¿Darte un gusto después de un día difícil?
  • ¿Era una ganga demasiado buena para dejarla?
  • ¿Realmente valió la pena?
  • ¿Es superfluo?

Pienso, luego consumo. ¿Esto me hará realmente feliz? El escritor y diseñador Graham Hill propone editar sin piedad:

Limpia las arterias de tu vida. ¿Qué haces con la camisa que no has usado en años? Es hora de dejarla partir.

Otra máxima de Hill es que lo pequeño es sexy: espacios eficientes y multifuncionales, como un comedor que se convierta en cama, u objetos de diseño como una estufa con tres quemadores (en lugar de seis).

El diseñador textil y artista británico William Morris escribió:

No tengas nada en tu casa que no sepas que es útil o creas que es hermoso.

Es un mantra que puedes intentar vivir ahora.

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Ron McClenny


Una planta es sensible: puede morir si le hablas mal o no la respetas (Video)

Un interesante experimento echa luz sobre el poder de las palabras y cómo las plantas reaccionan a ellas.

Las plantas perciben el mundo. Sólo que lo hacen de una manera radicalmente diferente a nosotros . No tienen el cerebro arriba, sino abajo: en sus raíces, que funcionan de manera similar a nuestras neuronas. Ahí se concentra la energía que las estimula y que hace posible que perciban el exterior.

Biólogos de todo el mundo han comprobado que, a su manera, las plantas funcionan como cualquier otro ser vivo. Desde los años 60 del siglo XX se ha estudiado la sensibilidad de las plantas, de maneras quizá más “rupestres” si las comparamos con la tecnología con la que actualmente contamos. Pero esto ha llevado a descubrir que las plantas, como otros animales, buscan nuevos territorios, se camuflan, engañan a sus presas e incluso tienen dispositivos de supervivencia.

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Pero dichos estudios, como los expuestos en el ensayo La vida secreta de las plantas, han sido puntos de partida clave para ahondar en el fascinante e inédito mundo botánico, y comprender que muy probablemente los seres humanos no somos los únicos dotados de conciencia.

 

Las plantas sienten el bullying

Un experimento de la compañía sueca IKEA, que ha trabajado junto con una agencia con base en Dubái, muestra algo muy interesante: las plantas responden al estímulo de las palabras, o más concretamente, al bullying.

Se trata de una campaña contra el bullying que demuestra cómo esta nociva práctica puede afectar incluso a los seres del reino vegetal. Sin tomar en cuenta la veta publicitaria del experimento, lo cierto es pone sobre la mesa mediáticamente la sensibilidad de las plantas, que por tanto tiempo se ha negado o matizado.

En el citado libro La vida secreta de las plantas se documenta un caso similar: un par de científicos pusieron a prueba dos hojas arrancadas de un arbusto. A una se le enviaron pensamientos positivos para que se mantuviera con vida, mientras que la otra simplemente no era tomada en cuenta. A las pocas semanas, la hoja a la que se le mandaban pensamientos positivos se mantenía verde y sana, mientras que la otra ya estaba marchita.

Este experimento comprueba algo parecido. Quizá los niños que “bullean” a la planta no lo hacen con una verdadera intención de odio, pero es probable que, como nosotros, las plantas no soporten el odio, ni siquiera si es simulado. Sea como sea, este experimento abre interesantes preguntas que esperamos que la comunidad botánica y otros científicos de todo el mundo se esfuercen por responder, para que comencemos a tomarnos más en serio a las plantas (pues verdaderamente son algo más que ornamentación para el hogar).