Las matemáticas dentro de los girasoles

¿Por qué las flores crecen en espirales? El centro de los girasoles presenta una relación con la serie de Fibonacci, pero ¿con qué finalidad?

La magia de los girasoles habita en todo su ser: desde sus semillas y su aceite llenos de nutrientes, la forma en que sus pétalos siguen el sol, hasta el secreto matemático que encierran sus espirales.

El patrón de las semillas dentro de la cabeza de un girasol sigue la secuencia Fibonacci: 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, etcétera. Cada número de la secuencia es la suma de los dos anteriores (55=34+21).

En los girasoles, las espirales de su centro crecen en esta proporción. (Cuenta el número de curvas que crecen en una dirección, del centro a los pétalos, y luego las que crecen en sentido opuesto).

Esto sucede en muchas otras plantas y flores. Crecen en espirales, desde el centro hacia afuera. Esto es para que las nuevas hojas no bloqueen el sol de las anteriores, o para cubrir el máximo de superficie para recibir lo más posible de lluvia.

También es por esto que si cuentas el número de pétalos de una flor, margarita o girasol, verás que corresponde a algún número de la serie de Fibonacci (en promedio, algunos pétalos se pudieron caer al crecer).




Las 7 súper semillas que necesitas añadir a tu dieta cotidiana

Sus minerales, fibra y grasas saludables contribuyen a la mejora de la salud intestinal, a prevenir enfermedades crónicas, entre otras.

Las semillas han cobrado gran importancia en la alimentación de gran parte de la población en los últimos años. Gracias a su textura, color, sabor y valor nutricional, las semillas se destacan a la hora de probar un platillo.

La función típica de la semilla es retardar el crecimiento de la planta en caso de que las condiciones no sean favorables, y así darle el tiempo necesario para su dispersión. Cada especie logra su objetivo de maneras diferentes: algunas, producen gran cantidad de semillas a fin de envolverse en capas duras que, con las lluvias y el frío invernal, se van ablandando para germinar.

Por lo que, al integrarlas en nuestra dieta desde ese entonces, es posible gozar de las propiedades nutritivas desde antes de su germinación. Sus minerales, fibra y grasas saludables contribuyen a la mejora de la salud intestinal, a prevenir enfermedades crónicas, entre otras.

En caso que estés buscando las semillas ideales para integrarlas a tu dieta, estas son las básicas que necesitas conocer:

Las semillas de amapola brindan, además de textura, sabor y color, grandes cantidades de calcio, fósforo, hierro, zinc, folato y niacina. Sin embargo, hay que tener cuidado ya que las semillas contienen morfina y codeína.

Las semillas de sésamo (o ajonjolí) son una fuente principal de proteína, vitamina B1, cobre, manganeso, calcio, magnesio, fósforo y hierro. Además, se le conocen como antioxidantes que contienen altos niveles de fitosteroles, los cuales reducen el colesterol. Tienen un sabor similar al almidón, por lo que puede usarse en ensaladas, noodles, tofu, pescado, gallina, entre otros.

Las semillas de chía cuentan con grandes cantidades de hierro, calcio, fósforo y potasio. Sus propiedades nutricionales incluyen niveles altos de antioxidantes, grasas poliinsaturadas, ácidos grasos omega 3, entre otros.

Las semillas de girasol tienen grandes cantidades de proteínas, fibras, vitamina E, cobre, vitamina B1, magnesio y selenio. Son ideales para comerse solas, como snack, ensaladas, granola, cereal, arroz y barras energéticas. Pruébalas con mantequilla de maní en un sándwich.

Las semillas de cáñamo y la marihuana provienen de la misma especie; sin embargo, el primero no contiene tetrahidrocannabinol (THC), la sustancia psicoactiva de la marihuana. Están compuestas por proteínas, ácidos aminoesenciales, vitamina E, fósforo, potasio, sodio, magnesio, azufre, calcio, hierro y zinc.

La planta de lino tiene una abundante cantidad de ácidos grasos omega 3, folato, entre otro. Brinda un sabor único al yogurt, smoothies, cereal, ensalada, pasta, sopa, galletas, crackers, etcétera.



7 consejos para almacenar semillas de tus frutas y verduras favoritas

Frescura, variedad y sobre todo nada de pesticidas: eso es lo que obtienes al hacer tu propia bodega casera de semillas.

Frente al avance de la agricultura química y las semillas genéticamente modificadas, cada vez más personas se interesan en el cultivo de autoconsumo, lo que no sólo garantiza la frescura y disponibilidad de frutas y verduras de temporada en nuestra casa, sino también el comenzar a pensar en nuestros alimentos como algo importante: pasar de comprar productos cultivar alimentos.

A continuación exponemos siete consejos a tener en cuenta para almacenar semillas:

semillas

1.

Trata de tener una rica variedad de semillas aún de las mismas frutas, como palta, frijol (excelente fuente de proteína) o lechuga. Esto no sólo te dará opciones para elegir y ayudará a complementar tu alimentación, sino que te permitirá prepararte para sembrar lo que necesites en cualquier clima que se te presente.

2.

Algunas semillas pueden retirarse directamente de las frutas, como de limones, naranjas o manzanas. Si vas a almacenarlas durante periodos prolongados procura que las semillas estén secas (sin restos de pulpa, después de lavarlas), y en un lugar alejado de la luz. Tal vez prefieras regalar las semillas que no planees utilizar en un año para que alguien más las cultive.

3.

Para secar las semillas después de lavarlas puedes colocarlas en el interior de un recipiente de vidrio, pero procura no utilizar toallas de papel, pues las semillas más pequeñas pueden dañarse si se pegan a él. Luego simplemente déjalas al sol durante unos días, sólo lo suficiente para que todos los restos de pulpa se desprendan, pero no tanto como para que germinen.

4.

Etiquetar claramente tus semillas te permitirá saber a qué especie y variedad pertenecen, especialmente si no estás familiarizado aún con todas las semillas que quieres plantar. También coloca la fecha en que guardaste las semillas en la misma etiqueta para llevar un buen control sobre cuándo piensas ponerlas en tierra.

5.

Las semillas de algunas verduras como la lechuga pueden almacenarse en bolsas de papel y no necesitan secarse, a diferencia de las de muchas frutas. Cuando una flor o un vegetal comienza a secarse, es buen momento de extraer sus semillas (lo que además crea una interesante metáfora de la continuidad de la vida.)

6.

Cuida que el lugar donde almacenas tus semillas no tenga demasiada humedad y esté fresco. También es importante que el lugar esté seco y alejado de fuentes de humedad, como goteras u otras filtraciones de agua. No quieres que tu bodega se convierta en una selva.

7.

Algunas semillas (como las de haba o soya) pueden almacenarse en el refrigerador o incluso congelarse para ser usadas mucho tiempo después. Algunos libros pueden ayudarte a saber qué variedades pueden ser utilizadas después de congelarse, pero como siempre, lo mejor es probar y cerciorarse por sí mismo.

[Waking Times]