Seamos adultos con educación ambiental de calidad

Es momento de dejar atrás las clases de ciencias naturales básicas y poder desempeñar roles profesionales para el desarrollo de un estilo vida sustentable en el trabajo, la política, cultura, etc. Pasar de la teoría a la práctica.

Hasta hace pocos años hablar la educación ambiental era considerada un área de estudio que podías encontrar medianamente explicada en la currícula escolar dentro de las materias de ciencias naturales, o geografía, un poco más en civismo e incluso biología. Sin embargo, en ningún caso se le prestaba la suficiente atención e importancia que merece el tema que aborda y no solamente por parte de los niños, sino en la cotidianidad de los adultos.

Casi como si fuera un cliché, la educación ambiental se considera como un conjunto de dinámicas de juegos y manualidades que enseñan a los niños a cuidar el medio ambiente. Pero en realidad es una disciplina metodológica que brinda las herramientas, conocimientos y refuerza habilidades para que todas las personas, sin importar su edad, conozcan cuáles son las maneras en las que pueden contribuir a un desarrollo sustentable de la sociedad.

La educación ambiental va más allá de buscar concientizar a las personas sobre las problemáticas de nuestro planeta, sino que se enfoca en generar cambios e iniciar acciones reales, con resultados tangibles, a nivel individual, comunitario e incluso gubernamental.

Ahora, esta disciplina es más importante que nunca, especialmente enfocada a las personas adultas, porque debido al avance acelerado de los daños ambientales que estamos sufriendo, no podemos esperar a que las nuevas generaciones estén listas para incidir un cambio. Es hoy cuando debemos empezar a implementar soluciones. Somos los adultos de hoy quienes tenemos la responsabilidad de cuidar nuestro entorno y además de brindar educación ambiental a los más pequeño, pero ¿Cómo lo haremos si como adultos nos resistimos a ser educados?

Necesitamos adultos preparados para afrontar las crisis ambientales en el aspecto económico, que construyan nuevos modelos de desarrollo que busquen la sostenibilidad y sustentabilidad, en incluso que se implementen proyectos que reviertan los impactos negativos que estamos generando día con día. Por ello, la educación ambiental no debe ser sólo para los niños, sino para los adultos que pueden implementar medidas correctivas en este momento.

Si bien es cierto que la sensibilización y concientización son eje trasversal de la educación ambiental, los adultos debemos ir un paso más allá y comenzar a profesionalizarnos en materia ambiental. Sin importar tu desempeños personal o profesional, tus gustos, aficiones o hobbies, todos somos responsables del cuidado del medio ambiente y desde la trinchera de cada uno se puede hacer algo para asegurar su estabilidad.

Cuando alguien desea incrementar sus conocimientos, mejorar su habilidades o conocer nuevas técnicas, por ejemplo, se toman cursos o talleres. Lo mismo sucede con quienes estén interesados en cuidar el medio ambiente. Algunas veces no basta con regar una planta o ver una película, es necesario comenzar a educarnos en temas ambientales para poder realizar aportaciones significativas y con resultados tangibles.

Es momento de dejar atrás las clases de ciencias naturales básicas y poder desempeñar roles profesionales para el desarrollo de un estilo vida sustentable en el trabajo, la política, cultura, etc. Pasar de la teoría a la práctica.

Es cierto que no puedes cuidar lo que no amas y parte fundamental de esta premisa parte del desinterés de las personas por convivir con espacios naturales e incluso de simplemente querer participar en la cuidado de la naturaleza.

No necesitamos vivir rodeados de árboles o estar en medio de un bosque para aprender a cuidar nuestro entorno. Cuidar el medio ambiente es una tarea cotidiana que podemos hacer en cualquier lugar.

Por ello, hoy toma más importancia que las personas adultas puedan prepararse y recibir educación ambiental que les permita crecer personal y comunitariamente en un entorno saludable.

Algunas veces las soluciones están tan cerca que no las vemos, pero te invitamos a abrir tu computadora y buscar talleres en línea, consultorías, cursos y convenciones que puedan mejorar tu educación ambiental para que tú te conviertas en un embajador por el cuidado del medio ambiente.

Deja atrás las creencias donde se adjudica a las nuevas generaciones la responsabilidad de revertir el daño que estamos haciendo ahora y comienza asumir tu compromiso ambiental de una manera más profesional y especializada.

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic



¿Cómo estás dispuesto a cambiar la realidad en la que vivimos?

Ser voluntario nos llama a querer cambiar al mundo, no escatimemos en la entrega y las ganas, son pautas que marcan la diferencia.

“De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive.

Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos.”

– Thomas Carlyle.

Todos los días somos testigos de crisis mundiales, nacionales, familiares, individuales. Muchas veces nos cuestionamos ¿cómo es que llegamos a esto? ¿en qué momento dejamos que las cosas se fueran en esta dirección? Todas estas preguntas podrían convertirse en una invitación hacia nosotros mismos de tomar acciones para cambiar esos escenarios; en una invitación a ser agentes de cambio en el mundo, es decir, en nuestras propias vidas.

Dar un paso al frente, estar dispuestos a entregarnos a una causa para realmente influir en la balanza. No hay que perder de vista que todo empieza por uno, querer ser parte de algo más grande. Es ahí donde es más visible el espíritu de los voluntarios quienes cuentan con la intención genuina de hacer algo más por todo lo que les rodea.

Ser voluntario nos llama a querer cambiar al mundo, no escatimemos en la entrega y las ganas, son pautas que marcan la diferencia. Por supuesto, que se debe de pensar de manera estratégica, de modo que las acciones que se realicen sean claras, contundentes y con impacto.

Existe un abanico inmenso de voluntariado. Seleccionar una causa puede ser complicado. Se puede determinar la causa en la que se quiere participar de acuerdo a los talentos que se poseen, de tal modo que se vuelve una experiencia gratificante y de suma relevancia de adquisición de aprendizajes. Teniendo presente que el potencial de cada persona y de cada proyecto con la finalidad de construir una nueva realidad.

Las opciones de voluntariado en el sector forestal son diversas, lo cual nos permite involucrarnos con diferentes causas. Por ejemplo, en Reforestamos México A.C. hay una oferta muy interesante ya que tienen diferentes planes para que personas con diferentes perfiles se puedan unir a la causa.

Sus proyectos están alineados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (OSD) para contribuir a la estrategia global, especializándose en el aseguramiento de los bosques para su desarrollo. Dependiendo de los perfiles y del avance de los proyectos se hacen las convocatorias, por lo cual las posibilidades de participación son muy altas. El objetivo es encontrar talento para acercar los bosques a las ciudades y viceversa; desde la analogía filosófica, hasta lo más tangible: la experiencia de las personas que viven tanto en los bosques como en las ciudades.

Como organización, trabajan para transformar la realidad económica, social y ambiental de la gente que vive en los bosques. El reto es: demostrar que los bosques son sinónimo de riqueza y bienestar. Razón que ilustra el gran empuje del voluntariado que promueve Reforestamos México, el talento al servicio de los bosques logrará que se transformen para ser competitivos, multiplicando su riqueza y conservando su biodiversidad.

Con esta propuesta podemos replantearnos la primera pregunta: ¿Cómo estás dispuesto a cambiar la realidad en la que vivimos?

Autora: Mariana Sordo Moro

Coordinación de Personal

Reforestamos México, A.C.



Sistema Trappist-1: los siete planetas descubiertos por la NASA (VIDEO)

Esta es la primera vez que astrónomos logran identificar un sistema solar similar al nuestro con siete planetas.

En una conferencia de prensa, la NASA reveló el pasado miércoles 22 de febrero el descubrimiento de nuevos siete planetas, del tamaño de la Tierra, orbitando alrededor de una estrella. Este nuevo sistema se encuentra a tan sólo 40 años luz de nosotros, lo cual facilitaría tanto su exploración como investigación. Por el momento, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de EE.UU. intuye que tres de los planetas recién descubiertos cuentan con características similares a nuestro planeta, haciéndolos habitables para vida humana. 

Esta es la primera vez que astrónomos logran identificar un sistema solar similar al nuestro con siete planetas. Por ejemplo, los planetas cuentan con un tamaño y condiciones atmosféricas –oxígeno, metano, ozono y dióxido de carbono– similares a los nuestros, facilitando incluso una superficie acuífera en cada uno de ellos.  

El autor de esta investigación, llamada TRAPPIST, Michael Gillon, ha considerado que este descubrimiento es una pieza clave para el rompecabezas del universo, en donde los ambientes habitables eran pensados como sueños fallidos. Pero parece ser que este sistema, el cual está asociado con el de Acuario a tan sólo 235 billones de kilómetros del nuestro, cuenta con planetas terrestres como la Tierra y una estrella solar más pequeña y ligera que nuestro Sol. De hecho, las órbitas de los planetas más cercanos a la estrella son de aproximadamente 1.5 y 2.4 días, mientras que el del sexto planeta, 12 días. Se cree que el último planeta tiene una órbita de 20 días. 

 Al nuevo sistema solar se le nombró “Sistema Trappist”, en honor al telescopio Transiting Planets and Planetesimals Small Telescope en Chile que ayudó a encontrar a tres de los siete planetas en mayo del 2016. Con el apoyo de otros telescopios del telescopio de la NASA Spitzer y el European Southern Observatory’s Very Large Telescope, se consiguió descubrir los otros planetas del sistema. Y fue a partir de este año que los investigadores notaron que uno de los planetas cuenta con la presencia de agua, facilitando la sospecha que los demás tienen condiciones similares. 

 

 



¿Cómo mejorar el aprendizaje? Consejos de la neurociencia para lograrlo

De acuerdo con un reciente estudio de Nature Neuroscience, se requiere un poco de manipulación de los neurotransmisores, forzado por la práctica, para fortalecer el aprendizaje en el día a día.

El aprendizaje, junto con la atención y la memoria, ayuda al ser humano a desarrollar numerosas herramientas para la supervivencia y la cotidianidad. Y de acuerdo con un reciente estudio de Nature Neuroscience, se requiere un poco de manipulación de los neurotransmisores, forzado por la práctica, para fortalecer el aprendizaje en el día a día. 

Para los investigadores, el comprender el efecto del sobreaprendizaje sobre el desarrollo de un nuevo recurso, fue un proceso vital para un mejor entendimiento del cerebro. Para lograrlo dividieron en dos grupos a los voluntarios. 

El primero fue expuesto a ejercicios de aprendizaje sobre un tema, al haber mejoría en la habilidad en práctica tomaban un descanso de 30 minutos y regresaban para más ejercicios de aprendizaje sobre otro tema. Al día siguiente realizaban una post-prueba, en donde los individuos tenían buenos resultados en último tema practicado y pésimos en el primero. Estos resultados fueron como si el grupo no hubiese sido entrenado en nada.  En palabras de Takeo Watanabe, profesor de Ciencias Cognitivas, Lingüísticas y Psicológicas en Brown University, en EE.UU., y autor del estudio, “Cuando uno deja de entrenar inmediatamente después de haber adquirido una habilidad nueva, el área del cerebro asociada con esta habilidad aún es plástico”. Es decir, débil. El cerebro es flexible y se adapta en función del aprendizaje de nuevas herramientas; por lo que si uno se detiene justo después de haber adquirido una de ellas, el cerebro está en un estado plástico, en un estado “preparado-para-el-aprendizaje”, y absorberá la información del segundo conocimiento –y no del primero–. 

El segundo grupo practicó el tema por más tiempo y más repeticiones, un descanso de 30 minutos y un nuevo tema que aprender. Al día siguiente, en el post-test, los individuos obtuvieron mejores resultados en aquellos temas que pasaron un poco más de 20 minutos extras en practicar, sin que un tema pudiese interferir con el otro. 

De modo que aunque el primer grupo no “sobreaprendió”, tuvo un mejor resultado en el último tema; el segundo mostró un una mejoría global con un lapso mayor de práctica y aprendizaje. Para comprender las causas, Watanabe y sus colegas realizaron fMRI, escanografías del cerebro mediante el registro de oxígeno; es decir que requirieron ver las áreas cerebrales que se activaban usando más oxígeno, carbono y nitrógeno –traducido en la presencia de neurotransmisores– permitiendo deducir cuáles químicos incrementan en niveles durante el proceso de aprendizaje.

Fue así que repitiendo el experimento con la máquina MRS, con dos cambios principales –uno, que los dos grupos estarían entrenando la misma cantidad de veces sin el segundo entrenamiento; dos, antes y durante tanto del entrenamiento como la prueba se estaría escaneando la actividad cerebral. El resultado fue sorprendente: si uno no “sobreaprende”, el cerebro consigue niveles altos de glutamato-dominante –el cual facilita al cerebro a entrar en modo plástico o “preparado-para-el-aprendizaje”–; pero si se sobre carga de información, los niveles de glutamato disminuyen y los de GABA incrementan –encargado de estabilizar el cerebro–. Para Watanabe, “Si se sobreaprende la habilidad, el estado del cerebro cambia muy rápido de ser plástico a estable”, lo cual significa que el cerebro tiene más tiempo de “congelar” la habilidad previniendo de olvidarla. 

Es decir que para aprender un tema es recomendable “sobreaprender” –repetir y repetir– la base para comprender así lo complejo. Si bien se dice que hay un riesgo del olvido con el paso del tiempo, la realidad es que existen numerosas técnicas para mantener el conocimiento en un periodo a largo plazo; como por ejemplo, dar tiempo a que suceda el aprendizaje sin necesidad de mezclar los temas. 



Estas fotos te darán una idea de cómo se ven tus alimentos a la hora de cosecharlos

Muy pocas veces sabemos de dónde vienen, cómo se ven antes de cosecharse o cuáles son sus cuidados agricultores.

Parece fácil: estar en la mesa del comedor con un bocado de una jugosa piña en la boca, esa frescura acidulce del desayuno que nos brinda una cantidad desbordante de nutrientes y un placer inexpresable a los primeros momentos del hambre matutino. Es realmente un instante sencillo que tan sólo requirió ir al mercado a comprarla, cortarla con cuidado y servirla fresca y amarilla. Sin embargo, ¿cuál fue el proceso que pasó una piña para llegar a nuestra mesa?

Muchas veces pasamos por una verdulería o las estanterías del supermercado, vemos las frutas y verduras, las tanteamos para sospechar su frescura y las llevamos a casa. Pero muy pocas veces sabemos de dónde vienen, cómo se ven antes de cosecharse o cuáles son sus cuidados agricultores. 

En caso que surja un poco de curiosidad, te compartimos algunas fotografías de cómo se ven los alimentos a la hora de cosecharse: 

 

 


¿Sabías que apenas hace 40 años no existía la educación ambiental?

No fue hasta 1977, que se asumió el compromiso de incorporar los principios básicos y los objetivos generales de la Educación Ambiental a los sistemas de educación.

Eran finales de la década de los años 60s y parecía que el mundo tomaba conciencia de las implicaciones y consecuencias de sus acciones en el medio ambiente. Sin embargo, no fue hasta 1975 que más de 70 países lograron establecer los principios que hoy rigen a la Educación Ambiental (EA) en el planeta, a través de la firma de la “Carta de Belgrado”.

Es entonces, cuando de manera formal se establecieron programas y políticas que promovieran la concienciación sobre las problemáticas ambientales, así como algunas acciones conservacionistas, que ayudarían a vincular de manera armónica, las actividades humanas y su entorno. Todo esto con el fin de garantizar el sostenimiento y calidad de las generaciones actuales y futuras hoy conocido como Desarrollo Sostenible.

La Educación Ambiental como un mecanismo pedagógico hacía la sostenibilidad, está basado en dos fundamentos; el primero que hace referencia a como interactúan entre sí los ciclos de la naturaleza y el segundo a la interacción e influencia de las actividades humanas con los ecosistemas.

Objetivos como la toma de conciencia , adquisición de conocimientos, actitudes, aptitudes, la capacidad de evaluación y la participación resonaban ligeramente hace 40 años en un planeta con más de 4.000 millones de habitantes. La urgencia de llevar a la práctica dichos objetivos y ligarlos con metas, era algo realmente complejo.

No fue hasta 1977, que se asumió el compromiso de incorporar los principios básicos y los objetivos generales de la Educación Ambiental a los sistemas de educación, estrategias, modalidades y la cooperación internacional. Pero no era la sensibilización o la educación para la conservación el fin último de la EA. El real desafío era modificar comportamientos entre los ciudadanos y la formación de una nueva ética universal que sentará las bases para la transformación de las políticas nacionales e internacionales.

Para los años 90´s, como resultado de un exhaustivo análisis de las principales causas de la problemática ambiental, concibiendo a la pobreza y al aumento de la población, como los detonadores de los problemas ambientales y sin tomar en cuenta que los modelos de económicos y de desarrollo adoptados y hoy vigentes, que generan una desigual e injusta distribución de los recursos , se concluyen documentos que serían parte de los insumos para el diseño de la AGENDA 21 en la Cumbre del a Tierra en 1992.

Durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Río de Janeiro,1992), se retoma la estrategia internacional para la acción en el campo de la Educación y la Formación Ambiental y se toma como base para el capítulo 36 de la Agenda 21. Capítulo dedicado al fomento de la educación, capacitación, y la toma de conciencia, a través de tres áreas de programas: la reorientación de la educación hacia el desarrollo sostenible, el aumento de la conciencia del público, y el fomento a la capacitación.

En otras reuniones celebradas de manera paralela, se aprobaron 33 tratados entre los que destaca el Tratado de Educación Ambiental hacia Sociedades Sustentables y de Responsabilidad Global, el cual señala a la EA, como un acto de transformación social, estableciendo 16 principios de educación.

En Latinoamérica esta cultura medio ambientalista surgió hasta la década de los ochentas .Costa Rica, fue a finales de los 90´s como una de las primeras naciones en la región Centroamericana, que inicio esfuerzos en el campo de la educación ambiental.

En México, no fue hasta inicio de los noventas que se logró tener una mayor consolidación en la materia. Durante el Primer Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental (Guadalajara), donde se estableció que la EA no es una cuestión meramente ecológica, sino que debe incorporar múltiples dimensiones de la realidad de nuestro país. Se planteo el fomento a la participación social y la organizaciónn comunitaria como elementos del autodesarrollo de la persona.

Si bien, la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo, decía Nelson Mandela. Entonces la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS) sería la herramienta para la transición hacía la sostenibilidad.

La EDS, incorpora en la enseñanza y el aprendizaje cuestiones esenciales de desarrollo sostenible vinculando temas como la diversidad cultural, los derechos humanos, la reducción de la pobreza, cultura de paz, el uso de las tecnologías de la información, el cambio climático y la biodiversidad , así como el consumo sostenible.

Estos planteamientos se han venido discutiendo a raíz del la Declaración del Decenio de la Educación para Desarrollo Sostenible (DEDS), lanzado en el año 2005 y que llegó su culminación en noviembre del años pasado.

En Telar Social México promovemos procesos culturales dirigidos a lograr un futuro sostenible. Desde hace cerca de 4 años en conjunto con Reforestamos México y por su gran experiencia en temas de educación ambiental (viveros escolares, concursos de fotografía, certámenes para maestros ambientalistas) hemos decidido impulsar acciones que eleven el debate de la Educación Ambiental a profundo cambio social sostenible. Es decir un cambio cultural, enfocado a no educar para conservar, si no en educar para cambiar a la sociedad, favoreciendo en el proceso las habilidades, talentos y competencias de las personas.

Entendemos que la cultura se ha vinculado a los sistemas de creencias, los valores, las relaciones sociales y las instituciones que se generan de los grupos sociales así sus modelos educativos. La cultura como centro de la práctica educativa, debe propiciar diálogos transculturales y cambios en los valores que estén intrínsecamente ligados a las dinámicas socioambientales locales dentro de un contexto de globalización.

Por lo tanto, el enfoque de la cultura de la sostenibilidad, deja de ser un elemento relevante en el proceso de desarrollo sostenible, y se convierte en la dimensión que lo subyace, en la dimensión sobre la cual y a través de la cual se construirán los cambios necesarios (UNESCO, 1997, 2004), confiriéndole nuevas posibilidades a los procesos educativos.

La crisis ambiental es un reflejo de la crisis sociocultural que vivimos actualmente. ¿Cómo puede abordar la educación y los procesos de cambio cultural de tal manera que contribuyan a generar cambios hacia la sostenibilidad?

En Latinoamérica, la EA no se ha visto la necesidad de abordar la cultura en términos de cambio, sino más bien en los de permanencia. ¿Podríamos pensar en los problemas de la insostenibilidad no solo en términos de conservación de la cultura, sino también en términos de cambios, de procesos y de dinámicas culturales?

Estos planteamientos se han venido discutiendo a raíz del la Declaración del Decenio de la Educación para Desarrollo Sostenible (DEDS), lanzado en el año 2005 y que llegó su culminación en noviembre del años pasado.

Es decir, diseñar procesos culturales dirigidos a lograr un cambio social sostenible, que exigen una revolución de mentalidades, transformar los modelos mentales de escasez como fuente de incentivación. Elevar el nivel de pensamiento, al paradigma de prosperidad y abundancia, podrá romper el aislamiento e individualismo como respuesta intrínseca a nuestro entorno.

El desafió mundial en la educación actual , esta en que la gran mayoría de los modelos educativos están diseñados para dejar a la sociedad tal cual está. La evolución culturalpartirá de la transformación.

Durante las últimas décadas creímos que, siendo sustentables y amigables con el medio ambiente íbamos a estar bien. El reto está en no hacer el antiguo modelo de desarrollo sustentable, si no más bien inventar un modelo que en su centro sea la sostenibilidad.

Discutir sobre sostenibilidad /sustentabilidad no es la dilema, si no bien más cuestionar el desarrollo para poder provocar cambios realmente profundos. Los cambios en la tecnología históricamente han propiciado cambios sociales. Dichas transformaciones han sobrevivido gracias a la capacidad de reproducirse y sobrevivir en un entorno específico. ¿Cómo las modificaciones tecnológicas, educativas, políticas – económicas nos deben impulsar hacía un cambio social sostenible?

La educación para la Sostenibilidad persigue, en definitiva, lograr una profunda revolución de las mentalidades, a través de la generación de actitudes y comportamientos responsables que preparé a las y los jóvenes para la toma de decisiones fundamentadas dirigidas al logro de un desarrollo culturalmente plural y físicamente sostenible.

La precariedad de la transversalización de la sostenibilidad en la Agenda Nacional, invita a la sociedad civil proponer una estrategia que complemente el desarrollo de programas federales   con acciones estatales y municipales , a través de la formación de una ciudadanía consciente que participe en el desarrollo sostenible del nuestro país.

La transformación sostenible de nuestras prácticas educativas actuales, exige 3 planteamientos importantes: pensamiento holístico, interdisciplinariedad y transversalidad, que gesten el autogobierno responsable de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, que garanticen su calidad de vida.

Los más de 23.5 millones niños y niñas que hoy inician la educación básica, serán millones de adolescentes y jóvenes mexicanos demandando para el 2030, una economía sostenible que les garantice un mercado laboral que les asegure la prosperidad que hoy en día proponemos en discursos.

En los 70´s la Tierra tenía la mitad de la población de lo que actualmente somos, 7.200 millones y se estima que para finales del siglo habrá más de 11.000 millones de personas de las cuales el 20% vive y vivirá en condiciones de pobreza absoluta. Se han declarado los limites planetarios cuyo traspaso supone un riesgo para las posibilidades del desarrollo.

Es por ello la urgencia de permear en la generación que a mediados del XXI será adulta y que enfrentará los valores críticos en la disponibilidad de fuentes de energía y de otros recursos en el planeta nos desafía a proponer un modelo de educativo que transforme sociedades. Prácticas educativas como herramientas gestoras del cambio cultural hacía la sosteniblidad. La sostenibilidad no es una palabra, es un objetivo, es un valor, es un estado del ser, es una experiencia.

El 2015, ha sido declarado el años del Desarrollo Sostenible, se formularan las reformas al sistema financiero mundial, se podrá punto y final a los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), para dar paso a los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible y se aprobará un nuevo acuerdo mundial encaminado a evitar los peligros en aumento del cambio climático inducido por el hombre. De nuevo el planeta estará en manos de lideres mundiales con modelos de desarrollo que poco han salvarguardado al sistema-tierra.

Hace 40 años poco ciudadanos opinaron, hoy el planeta físicamente ha cambiado, pero también la sociedad ha cambiado, la comunicación y la difusión hoy no nos limita. Hoy es tiempo de pasar del discurso a la acción en materia de Educación para el Desarrollo Sostenible.

Hoy no puede existir una sociedad sostenible sin modelo educativo que provoque una profunda revolución de mentalidades e impulse el empoderamiento ciudadano. Sin un nivel alto de nuestra consciencia colectiva, de empoderamiento interno y externo, será imposible llegar a la sociedad sostenible.

Y tú ¿Cómo participas en el diseño de un #MéxicoSostenible?

Sí quieres conocer más de lo que Telar Social México y otras organizaciones sociales, están realizando entorno a la Educación para el Desarrollo Sostenible visita la sección de Aliados Clave y Redes y Colectivos.

#EDSMx #MéxicoSostenible

Autor: Montserrat Salazar.

Organización: Telar Social México A.C.

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Fuentes:

www.unsdn.org

www.unesco.org

http://www.unesco.org/new/es/education/themes/leading-the-international-agenda/education-for-sustainable-development/education-for-sustainable-development/

http://www.oei.es/divulgacioncientifica/?La-transicion-a-la-sostenibilidad

http://www.revistahumanum.org/revista/alfredo-sfeir-desarrollo-empoderado/#sthash.gz5I393p.dpuf

Revista de Educación (2009), Trayectorias (2009),

Revista Eureka (2010),

Investigación en la Escue- la (2010),

School Science Review (2010),

Research in Science Education (2012),

Gamband, J.L. “El Mito del Desarrollo Sustentable.”

monografia.com,

siempre-verde-venezuela.blogspot.com,

jmarcano.com

www.edsmx.org

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

Biblioteca Ecoosfera

Una compilación de lecturas (libros, ensayos, etc) disponibles en PDF sobre temas como sustentabilidad, medioambiente y salud.

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