Las insólitas consecuencias del desperdicio de alimentos

Cerca de 1 300 millones de toneladas de alimentos se desperdician cada año, 842 millones de personas sufren de hambre crónica.

El mundo desperdicia alrededor de 1.4 miles de millones de toneladas de lo que produce. Es decir que cada año, los alimentos producidos no ingeridos engullen un volumen agua equivalente al flujo anual del río Volga, en Rusia; producen 3.3 miles de millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera del planeta, y elevan a 750 miles de millones de dólares en consecuencias económicas al año.

En palabras de Ren Wang, durante el segundo Congreso Internacional SAVE FOOD de Düsseldorf, “Si la pérdida y el desperdicio mundial de alimentos fuera un país, sería el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero y el mayor usuario del agua de riego […] La superficie de tierra utilizada para producir alimentos que nadie come, equivaldría al segundo país más grande en el mundo.”

La pérdida de alimentos se realiza durante varias etapas de producción: desde la recolección, transporte hasta el almacenamiento. El desperdicio ocurre a nivel minorista y el consumidor, al final de la cadena de suministro alimentario.

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Cerca de 1 300 millones de toneladas de alimentos se desperdician cada año, 842 millones de personas sufren de hambre crónica. Por lo que abordar este problema podría convertirse en la clave para reducir el hambre y la pobreza en el mundo. Según la FAO –Food and Agriculture Organization of the United Nations–, calcula que los alimentos producidos que nunca llegan a comerse, serán suficientes para alimentar a 2 000 millones de personas.

Reducir a la mitad el nivel actual de las pérdidas produciría un impacto en el aumento del 60 por ciento en la disponibilidad para una población mundial para el 2050. Es decir, aproximadamente 9 000 millones de personas.

Wang invita a las organizaciones públicas a asociarse con el sector privado para resolver este problema con las condiciones correctas de inversión: “Sólo las personas que producen alimentos pueden reducir las pérdidas en una escala significativa”.

En caso que quieras cambiar los hábitos de consumo y desperdicio, aquí te ofrecemos algunos consejos para evitar que esto siga sucediendo y aumentando.

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Uno de los ecosistemas más importantes es el Sistema Arrecifal Veracruzano (SAV) el cual nos ofrece diversos servicios ambientales protegiéndonos contra los vientos y los huracanes.

El Estado de Veracruz ha enfrentado diversos conflictos ambientales en los últimos años debido a las actividades productivas que se desarrollan en el territorio (Rodriguez 2006). Como consecuencia se ha visto un impacto ambiental en sus ecosistemas.

Uno de los ecosistemas más importantes es el Sistema Arrecifal Veracruzano (SAV) el cual nos ofrece diversos servicios ambientales protegiéndonos contra los vientos y los huracanes. En el reporte de un área natural protegida amenazada del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) se puede concluir como el SAV se ha visto amenazado por un mal manejo de las autoridades permitiendo llevarse a cabo diversas actividades que han ocasionado un deterioro dentro de la poligonal. Algunas actividades que han ocasionado un daño son la sobrepesca, el turismo, la contaminación, la extracción de coral para material de construcción, e inclusive se ha visto amenazado por la artesanía, siendo un atractivo turístico en el Puerto, la cual utiliza  diferentes especies como corales blandos y duros, moluscos, crustáceos y otros grupos de animales. 

La gran amenaza que está enfrentando hoy en día el SAV es la ampliación del Puerto de Veracruz. Desde hace varios años diversas organizaciones como el CEMDA y la Asociación Interamericana de Derecho Ambiental (AIDA) se han manifestado para que este proyecto no se lleve a cabo y así poder salvaguardar este ecosistema, pero ¿cómo vamos a defender algo de lo que no estamos enterados? ¿Cuántos realmente conocen la importancia del Sistema Arrecifal Veracruzano? Y ¿Cuántos de nosotros estamos enterados de las amenazas por las que ha pasado? Debemos de saber que los arrecifes de coral son uno de los ecosistemas más diversos y complejos en la Tierra (Hernández y Vives, 2002). Éstos  empiezan a formarse cuando un pólipo se adhiere a una roca del lecho marino dividiéndose en miles de clones, se crean colonias gracias a la estructura calcacea de los pólipos que se conectan entre sí y cuando las colonias van creciendo estas se agrupan formándose arrecifes (National Geographic 2010).

La importancia de los arrecifes de coral reside en los servicios ambientales que brinde, otorgándoles una importancia ecológica, social y económica (AIDA 2015). Los servicios ambientales son las condiciones y procesos naturales de los ecosistemas por medio de los cuales cuáles el hombre obtiene algún tipo de beneficio (Cortina et al 2007).

Los servicios ambientales se pueden dividir en cuatro clases (MEA 2005):

– Servicios de suministro: son los productos obtenidos de los ecosistemas como el alimento.

– Servicios de regulación: son obtenidos mediante diversos procesos de los ecosistemas. Por ejemplo, sirven como amortiguamiento a los efectos negativos de los eventos hidrometeorologicos extremos.

– Servicios culturales: son los beneficios no materiales obtenidos de los ecosistemas. Por ejemplo, el valor científico que tienen diversos ecosistemas llevándose a cabo diversas investigaciones en el área o el valor recreativo que tienen algunos ecosistemas permitiendo diversas actividades.

– Servicios de soporte: mantienen los procesos de los ecosistemas permitiendo la provisión del resto de los servicios como el mantenimiento de la biodiversidad (Inecol 2010).

Como se observa, podemos obtener diversos beneficios a través de los ecosistemas, por ejemplo la industria turística se beneficia a través de los servicios culturales ya que dentro de ellos se encuentra un valor recreativo permitiendo de esta manera el ecoturismo. Analizándolo de esta manera son más importantes de lo que pensamos, como ciudadanos debemos generar una conciencia ambiental para preservarlos y protegerlos de las diversas amenazas que enfrentan hoy en día.

Una vez entendido lo importante que es un sistema arrecifal por los diversos servicios que nos ofrecen, debemos hacernos la pregunta ¿es necesario que el desarrollo de una ciudad implique un gran impacto ambiental sobre uno de sus ecosistemas? La respuesta es fácil y sencilla: no. Al permitir estos tipos de proyectos nos estamos olvidando del desarrollo sostenible que de acuerdo con la Declaración de Río de 1992: “el derecho al desarrollo debe ejercerse en forma tal que responda equitativamente a las necesidades de desarrollo y ambientales de las generaciones tanto presentes como futuras, es imposible considerarse de forma aislada ya que la protección al medio ambiente es parte integrante del proceso de desarrollo” (Principio 3 y 4 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992). La Comisión Oceanográfica Intergubernamental nos informa que un aspecto fundamental del desarrollo sostenible es un medio ambiente sano y productivo ya que los ecosistemas que presentan buena salud y un funcionamiento óptimo brindan un mayor potencial de maximación a largo plazo de los beneficios sociales y económicos.

Retomando el caso del SAV, es necesario informarnos sobre la amenaza que está enfrentando, de qué manera está siendo afectado y con ello qué consecuencias se generarán en la ciudad, ya que al generar un impacto ambiental dentro del arrecife se puede generar una perdida en los servicios que nos ofrecen y estos son diversos, por ejemplo: los arrecifes nos proporcionan alimento, funcionan como barreras contra los impactos del cambio climático, generan beneficios para el turismo debido a su gran belleza (AIDA 2015), la flora y fauna que viven dentro de los arrecifes son proveedoras de sustancias útiles en farmacología (Romeu 1995).

Sin duda una comunidad informada toma mejores decisiones, es tiempo de tomar responsabilidad en estas problemáticas. La exigencia del cumplimiento de la normatividad ambiental requiere que esta sociedad sea activa y participante (Carmona, s.f). Un ejemplo claro es Cabo en Pulmo, un sistema arrecifal ubicado en el Golfo de California que se ha encontrado amenazado por diversos proyectos pero que gracias al esfuerzo de las comunidades aledañas en conjunto con diversas asociaciones civiles, académicos y científicos han logrado salvaguardar este parque nacional con resultados exitosos ya que el área se ha recuperado de la sobrepesca permitiendo el regreso de especies migratorias como el tiburón ballena y las tortugas marinas (Cabo Pulmo vivo, s.f).

Es esencial que la comunidad se involucre en las problemáticas ambientales, a fin de generar conciencia y con ello ser responsable de las decisiones que se tomen en el territorio. Debemos convertirnos en ciudadanos ambientales, es decir, aquellos voluntarios comprometidos a aprender acerca del ambiente para poder involucrarse por medio de la acción generando soluciones a favor del desarrollo sin descuidar el enfoque ambiental (Mrazek 1992, citado en Gaudiano 2003).

En conclusión, para poder convertirnos en esos ciudadanos ambientales necesitamos generar nociones de aprendizaje y de participación y sólo lo lograremos comprometiéndonos a informarnos sobre los problemas ambientales, sus causas y sus posibles soluciones para saber cómo actuar. Necesitamos crear un sentido de pertenencia a través de las diversas prácticas sociales y culturales. (García 1995, citado en Gaudiano 2003). Debemos asumir un compromiso con el bienestar común, necesitamos desempeñar un rol de protección al medio ambiente exigiendo el cumplimiento de nuestros derechos ambientales mediante el acceso a la información, uso de herramientas legales y a través de la participación en la toma de decisiones.



Una nueva ley prohibe desperdiciar la comida en las tiendas de Francia

Los comercios deberán vender a bajo costo la comida próxima a vencerse, o bien, donar la caduca a los granjeros para el alimento de sus animales o para su composta.

Hace pocos días publicamos un caso sobre un supermercado en Inglaterra que evitará a toda costa el desperdicio de comida convirtiéndola en una opción para las personas que no pueden acceder a ella. 

El desperdicio de comida es un problema global; según un estudio de Oxfam se desperdicia más en el mundo de la que podrían consumir las personas con hambre. Otro estudio publicado por Reuters apunta a que se desperdicia diariamente el 50% de la comida que se produce en el mundo.

Este es un problema global pues tiene que ver con la seguridad alimentaria y el deterioro ambiental, pues de aprovecharse la comida en su totalidad, ahorraríamos recursos en los cultivos, que gastan el suelo, y que finalmente terminan desperdiciándose, por ejemplo. 

Para comenzar a hacer frene al problema de desperdicio de comida, en Francia, una nueva ley obliga a los comercios a vender a bajo costo la comida que está próxima a caducarse (deberán ponerse en contacto con centros de caridad).  En el caso de que esta se pase de su fecha de vida, habrán de donarla a granjeros como alimento para los animales, o bien, para composta.

Se trata de una victoria mundial en el cambio del paradigma sobre las implicaciones  de considerar las cosas como desperdicios, pues en realidad, en el mundo de la energía, simplemente nada es un desperdicio: una mentalidad que habríamos de tomar de la misma naturaleza para que el planeta sobreviva a nuestra presencia. 



Algunas tendencias en el pensamiento sustentable de aquí al 2050

Algunos cambios de mentalidad como el pensamiento circular acrecentarán el reciclaje.

En Europa se estarán aplicando algunas metas sobre basura y reciclaje de aquí al año 2050, luego de la aprobación de un nuevo paquete legislativo en la Comisión Europea. En el caso de la comida, se espera que para ese año los desperdicios no rebasen más del 30%, y en el de la basura, se harán programas concretos para acrecentar la cantidad de reciclaje. 

Sin embargo, para alcanzar estas metas hay algunos conceptos que deben cambiar en la mentalidad de todos los involucrados; desde políticos, empresarios y ciudadanos. The Guardian ha hecho una recopilación de aquellas nuevas maneras de pensar que llevarán la batuta para lograr estas metas de reciclaje y cero desperdicios: 

Pensamiento Circular

Los productores deberán pensar sus servicios o productos desde una cadena circular, donde el desperdicio pueda ser convertido en otra cosa. Lo que se encuentre a la venta deberá seguir algunos lineamientos básicos para que prácticamente el producto nunca pierda su vida.  Incluso la noción de la palabra desperdicio deberá cambiar, pues, de hecho,  en una lógica circular nada es desperdicio.

Convertir los desperdicios en energía

Ya no solo se trata de mutar de la energía de los hidrocarburos a métodos más amables con el medio ambiente, sino también de aprovechar la totalidad de los desperdicios existentes para generar otra forma de energía que de cualquier manera es necesaria. 

Responsabilizar a los consumidores

Algunas estrategias para cobrar a las personas por sus desperdicios de comida podrían funcionar. El desperdicio no es en realidad solo un tema que concierne individualmente, pues también tiene efectos colectivos.



Inicia tu propia revolución contra el desperdicio de comida

La mitad de la comida del año pasado se desperdició. Mil millones de personas están hambrientas. La siguiente revolución alimenticia se trata de lo que no estas comiendo.

Sabemos que el mundo desperdicia un tercio de lo que produce, o, lo que es lo mismo, 1.4 mil millones de toneladas al año, y que este es uno de los grandes problemas de la agricultura en la actualidad. Uno de los mayores promotores de este desperdicio es que tanto agricultores como consumidores desperdician, por ejemplo, pepinos en perfecto estado (pero que están doblados), fresas demasiado maduras, jitomates con pequeños defectos, duraznos mallugados y ajos un poco secos, sólo porque no son “verduras perfectas”, pero que tienen el mismo valor nutricional y saben delicioso.

El desperdicio afecta cada eslabón de la cadena de abastecimiento entre la granja y el tenedor. En países en vías de desarrollo, 50% de la pérdida sucede en etapas tempranas de la vida de la comida: cosecha ineficiente, pudrimiento, procesos inadecuados, transportes obsoletos y otros problemas sistemáticos. En naciones occidentales, los problemas se inclinan hacia el consumidor y los distribuidores.

L1007209_fReducir las pérdidas tan sólo en un 15%, apunta un reciente estudio del Consejo de Recursos Naturales, sería suficiente para alimentar a 25 millones de personas cada año. Pero la comida de supermercado está anunciada para convencer a los compradores que se lleven más de lo que necesitan.

Estamos en un momento urgente para considerar lo que guardamos en el refrigerador y para rescatar las sobras inapetecibles de terminar en el bote de basura. El sándwich a medio comer, la pasta que sobró, las verduras a punto de ser irrescatables. Además, el costo del desperdicio de comida es gigantesco: el gas metano emitido del desperdicio de alimentos y la cantidad de dinero tirado a la basura es insostenible para el mundo.

De acuerdo con este estudio, las papas son el alimento número uno en desperdiciarse. Entre los restaurantes de comida rápida que tiran papas que llevan esperando más de diez minutos, los transportes y almacenes, los procesadores de papas fritas, puré de papa etc., que tiran gran parte de la papa y los hogares que las desechan cuando comienzan a sacar brotes o se suavizan, la cantidad es altísima.

Las fechas de caducidad son otro de los factores graves para este comportamiento. No hay una ley federal que regule estas fechas, así que los productores pueden poner lo que les parezca razonable en ellas (y no siempre son razonables). Raramente estas fechas indican el día exacto en los alimentos se echan a perder. Uno se puede basar en la apariencia y el olor de la comida en lugar de en la etiqueta y mucha comida se salvaría de la basura.

En fin, es momento de cambiar los hábitos de consumo y desperdicio, aquí te ofrecemos algunos consejos para evitar que esto siga sucediendo y aumentando.



El inmenso impacto de la cantidad de alimentos desperdiciados en el mundo (y consejos para ayudar)

El mundo cada año desperdicia el equivalente a la extensión de China o Mongolia en alimentos y esto afecta terriblemente al planeta. Te ofrecemos algunos consejos para ayudar a reducir el impacto.

El mundo desperdicia un tercio de lo que produce (¡un tercio!), o, lo que es lo mismo, 1.4 billones de toneladas al año. Y lo que lo hace peor es que desperdiciamos mucha energía, agua y tierra al mismo tiempo.

Food Wastage Footprint: Impacts on Natural Resources [La huella del desperdicio: impactos en recursos naturales] es el primer estudio en analizar los impactos del desperdicio global de comida desde una perspectiva medioambiental, mirando específicamente sus consecuencias para el clima, el agua, el uso de tierra y la biodiversidad.

Principales resultados del estudio:

Cada año, los alimentos que son producidos pero no ingeridos engullen un volumen de agua equivalente al flujo anual del río Volga, en Rusia, y es responsable de añadir 3.3 billones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera del planeta. Además de esto, las consecuencias económicas ascienden a $750 billones de dólares al año.

La mayoría del desperdicio ocurre durante la producción, la cosecha y el almacenamiento de alimentos, pero el desperdicio de pequeñas empresas y del consumidor son más altas en países más ricos.

El director de FAO, José Graziano da Silva apuntó: “Todos nosotros –agricultores y pescadores, procesadores de alimentos y supermercados, gobiernos locales y nacionales, consumidores individuales—tenemos que hacer cambios en cada eslabón de la cadena alimenticia humana para prevenir que el desperdicio de comida suceda, en primer lugar, y re-usarla o reciclarla cuando no podamos”.

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Reducir y prevenir:

  • Una de las acciones más importantes para evitar tanto desperdicio es desarrollar mejores métodos de cosecha, almacenamiento, proceso, transporte y venta.
  • Los sectores públicos y privados necesitan incrementar las inversiones que se dediquen a mejora estas fallas.
  • Nuevas tecnologías pueden ayudar también. En Filipinas, las bolsas mejoradas para guardar el arroz han ayudado a reducir pérdidas en un 15 por ciento. El África, secadores solares para extender el tiempo de almacenamiento de frutas y tubérculos está funcionando para reducir pérdidas después de la cosecha.
  • Apoyar a agricultores por medio de cooperativas o asociaciones profesionales pueden realmente ayudar a reducir el desperdicio.
  • Tanto negocios como hogares necesitan implementar un mejor monitoreo para saber exactamente cuánto se desperdicia y en dónde.
  • Mejor comunicación entre todos los participantes de la cadena de abastecimiento es crucial. En particular entre proveedores y establecimientos para empatar la demanda y la venta.
  • El empaquetamiento reducido o mejorado también juega un papel importante en esto. Los paquetes excesivos (que son casi todos) no son sustentables.
  • Mejores hábitos de consumo. Cuando estés en un restaurante pide porciones más pequeñas o llévate las sobras a casa. No desperdicies nada en el plato. Y al igual, cuando hagas tus compras, compra sólo lo que estás seguro que vas a comer, no compres de más; mejor, si te hace falta algo, vuelve a la tienda por él.
  • Cuando no es posible la digestión de productos, la mejor manera de desechar las sobras en haciendo una composta y utilizarla para tus plantas. No quemes comida, los gases emitidos son altamente peligrosos para el planeta.

Incluimos un video realizado por la ONU, que explica en términos didácticos la emergencia ante el desperdicio desmedido de comida (en inglés).

[Unep.org]

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