La portada de “Vanity Fair” es rebelión y cultura

Yalitza Aparicio, la primera mujer indígena nominada a un Óscar, consagra una portada llena de diversidad.

Esta edición de los Óscares será memorable por festejar la diversidad humana, y este hecho es más que aparente en la portada de la revista Vanity Fair. Yalitza Aparicio protagoniza por segunda vez la portada de esta revista, ahora acompañada por Rami Malek, Chadwick Boseman y otros actores que conquistaron las pantallas de Hollywood el año pasado. 

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Yalitza Aparicio en Vanity Fair: la conquista de un futuro diverso

La portada conmemora unos premios de la Academia que se caracterizan por romper estereotipos. Es la primera vez que una mujer indígena, Yalitza Aparicio, compite por el premio a Mejor actriz.

La joven actriz es originaria de la sierra de Tlaxiaco, en Oaxaca, donde trabajó como educadora antes de sumarse al elenco de la multipremiada RomaLa interpretación de Aparicio como Cleo no sólo conquistó a millones, sino que representa un triunfo para la diversidad en el cine. Su popularidad ha puesto en el centro de la farándula la imagen de la mujer mexicana fuerte, independiente y orgullosa de sus raíces.

La cinta de Alfonso Cuarón es todo un parteaguas por sí misma: hablada en español y mixteco, cuenta con 10 nominaciones y compite para Mejor película junto a producciones norteamericanas. Por si fuera poco, esta icónica portada fue captada por Emmanuel “Chivo” Lubezki, fotógrafo mexicano que se ha llevado tres estatuillas por su trabajo junto a Cuarón y Alejandro González Iñárritu. 

No cabe duda de que la portada de Vanity Fair refleja un cambio hacia una sociedad más diversa. También está el hecho de que Black Panther, un filme de superhéroes con un elenco casi totalmente afroamericano, espera llevarse la estatuilla para Mejor película, y la presencia de Chadwick Boseman conmemora esto. Junto a Yalitza Aparicio está Rami Malek, de origen egipcio, quien espera coronarse como Mejor actor por su interpretación de Freddie Mercury en Bohemian Rhapsody

Queda bastante claro que la igualdad no se ha logrado completamente, y que todavía hay mucho por hacer en lo social y lo cultural. Sin embargo, esta portada es un gran atisbo hacia el futuro diverso que quizá no estemos tan lejos de alcanzar como sociedad.



El cine #CambiaLaHistoria: Yalitza Aparicio impulsa iniciativa para ayudar a trabajadoras del hogar

Celebramos esta iniciativa que impulsa una transformación en la vida de las trabajadoras domésticas.

Más allá de su papel como medio de entretenimiento, el cine es un agente de cambio. Ese ha sido el caso con la película Roma, cinta protagonizada por la mexicana Yalitza Aparicio. La fama del filme no se limitó a las pantallas, pues está haciendo mucho por dignificar la labor de las trabajadoras del hogar.

La historia que cuenta no es sólo la de Cleo, una empleada doméstica interpretada por Aparicio; es la de los 2.3 millones de mujeres mexicanas que se dedican a esta labor. A pesar de ser un trabajo digno, la realidad es descarnada para estas trabajadoras. Sufren discriminación y entregan sus jornadas a un empleo sin derechos laborales. Según datos del CONAPRED, el 96% de ellas no cuentan siquiera con un contrato.

El simple hecho de dar a conocer esta problemática es ya un motor para el cambio, y el estreno de Roma lo demostró. En diciembre del año pasado, la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que las trabajadoras domésticas debían ser inscritas obligatoriamente a los servicios de salud (IMSS). Ahora, Yalitza Aparicio se une a una iniciativa lanzada por la organización Fondo Semillas para seguir rompiendo barreras.

La campaña #CambiaLaHistoria espera recaudar 250,000 pesos para apoyar a la Red de Mujeres Empleadas del Hogar de Guerrero, que ha dedicado varios años a esta lucha. Según comentó la directora de Fondo Semillas al portal Animal Político, la forma más efectiva de apoyar a estas organizaciones es dándoles la proyección mediática que necesitan. 

Ahí es donde entra Aparicio y el equipo de Roma, quienes contactaron al equipo West Ham United para recibir cuatro playeras firmadas por Javier Hernández “Chicharito”, el reconocido futbolista mexicano. Yalitza añadió su firma a las playeras, que serán subastadas del 5 al 8 de marzo. El dinero que se recaude servirá para financiar las estrategias de la Red y les permitirá seguir apoyando a más trabajadoras del hogar.

En una sociedad en la que más de 1/3 de estas mujeres recibe menos del salario mínimo, aún hay mucho por hacer. Falta que las trabajadoras domésticas tengan acceso a las prestaciones de ley propias de cualquier empleado. Esto significa tener vacaciones pagadas, una jornada de máximo 8 horas y aguinaldo. ¿Qué se opone a que esto se convierta en derecho? Según más datos del CONAPRED, la discriminación.

En una encuesta telefónica, uno de cada 20 mexicanos admitió no estar de acuerdo con que las trabajadoras tengan vacaciones pagadas.

Iniciativas como #CambiaLaHistoria nos demuestran que la proyección mediática es un aspecto crucial para librar cualquier clase de batalla social. Por eso es importante mantener estas discusiones en el ojo público. Es de celebrarse que el arte sea una de las herramientas para conseguir la igualdad, sobre todo cuando va más allá de la simple contemplación. Así como el cine se hace posible gracias al trabajo de muchas personas, la lucha en pro de un país con más igualdad recae, también, en la acción colectiva.



La interpretación de “Roma” de Slavoj Žižek

¿Todos estábamos equivocados?

Alfonso Cuarón sigue estremeciendo al mundo entero con Roma, película que le ha valido dos Critic’s Choice Awards y que es una candidata segura para los Óscares. Casi nadie se ha aguantado las ganas de opinar sobre el filme en redes sociales: todos tienen su propia interpretación, desde Guillermo del Toro hasta tu tía. 

Ahora, el controvertido filósofo Slavoj Žižek le ha entrado a la discusión como sólo él podría: afirmando que todos estamos mal. En su reseña, publicada por la revista The Spectator, el esloveno comienza diciendo que Roma le dejó un mal sabor de boca:

Sí, la mayoría de los críticos está en lo correcto al celebrarla como un clásico instantáneo, pero no puedo sacarme de la cabeza que esta percepción está sostenida por una aterradora, casi obscena malinterpretación, y que la película está siendo celebrada por todas las razones equivocadas.

Žižek procede a resumir brevemente la trama de la película, al mismo tiempo que critica sus lecturas más comunes. Cleo, la protagonista interpretada por Yalitza Aparicio, es una empleada doméstica de una familia de clase media-alta en la década de los 70. Su personaje ha sido celebrado por la humildad con la que se entrega a las personas que la emplean. Para el filósofo, esto es un foco rojo:

¿Podemos realmente reducirla al objeto de afecto de una familia mimada de clase media-alta, que la acepta como parte de sí misma sólo para explotarla mejor, física y emocionalmente? 

La bondad inherente a Cleo es una trampa que se revela sutilmente a través del filme. Como detalla: 

Hay una crítica implícita a su dedicación, que es más bien resultado de su ceguera ideológica. Me vienen a la mente las disonancias obvias en el trato de la familia hacia Cleo: inmediatamente después de demostrarle su amor y hablarle ‘como a un igual’, le piden que se encargue de alguna labor doméstica o que les prepare algo. 

Žižek procede a describir una escena específica de Roma: Sofía, la madre de familia, destruye el Ford Galaxy de su marido como venganza por su infidelidad. Mientras que ella puede darse el lujo de actuar así desde su posición económica dominante, Cleo debe seguir con su trabajo, a pesar de enfrentarse a situaciones mucho más traumáticas

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Cerca del final de Roma, Cleo salva a los hijos de esta familia de ahogarse en el mar. Este acto heroico se considera el punto más dramático del filme, pero al esloveno le llama la atención la composición de la toma:

La forma (en que se filmó) ignora por completo este contexto dramático. No hay un intercambio de tomas entre Cleo y los niños que salva, nada de tensión dramática entre el peligro de los chicos y su esfuerzo por salvarlos, ninguna toma que nos muestre lo que ella ve. Esta extraña inercia de la cámara, su renuencia a involucrarse en el drama, refleja de forma palpable el extrañamiento de Cleo ante su rol patético de sirvienta leal, lista para sacrificarse. 

¿Qué quiere decir esto? Que las acciones de Cleo, por más sinceras que parezcan, realmente son el fruto de la explotación a la que está sometida. Para el filósofo, el afecto que esta familia de clase media-alta le profesa es falso; es parte de la trampa que la esclaviza. 

¿Cleo estará destinada para siempre a ser explotada? Žižek encuentra un atisbo de emancipación en la última escena del filme. Después de salvar a los niños en la playa, Cleo regresa a la casa de la familia. Ahí se encuentra con Adela, otra de las trabajadoras domésticas, y le dice que “tiene mucho que contarle”:

Tal vez esto significa que Cleo se está preparando para salir de la trampa de su propia bondad, haciéndose consciente de que su entrega desinteresada a la familia es la forma misma de su servidumbre. En otras palabras, la indiferencia total de Cleo ante las preocupaciones políticas, su dedicación al servicio, es la forma misma de su identidad ideológica, es como ella ‘vive’ su ideología. Tal vez explicarle su predicamento a Adela es el principio de su ‘conciencia de clase’, el primer paso que la hará unirse a la gente que protesta en las calles. 

Una nueva figura de Cleo surgirá de esta manera, una mucho más fría e implacable -una Cleo liberada de sus cadenas ideológicas-.

¿Tiene razón Žižek, o está delirando? ¿Qué opinas?

Autor: Marcela Santos
Twitter: @marcesant