Durante un episodio de su programa The Net transmitido en 1997, la BBC entrevistó al novelista estadunidense William Gibson, autor del clásico de ciencia ficción Neuromancer, acerca de las posibilidades del entonces aún novedoso Internet.

En la entrevista, Gibson reflexiona sobre el ciberespacio tal como lo concibió en Neuromancer: “No acerté pero dije que habría algo”. En los años 80 del siglo XX “no existía un Internet desde el cual extrapolar. El ciberespacio que inventé no se usa en Neuromancer de la misma forma en que se usa Internet actualmente”.

En la novela, la visión de Gibson es la de una red dominada por corporaciones e infestada de ladrones de información. A mediados de los 90, Internet se convirtió en algo que sorprendió al mismo Gibson: un espacio democrático donde “un chico de 15 años talentoso y decidido” podía crear algo más interesante que una multinacional del entretenimiento. 

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William Gibson, mirando al futuro

“No veo por qué no será omnipresente”. Gibson ve en la evolución del Internet “algo parecido a la televisión al grado de penetrar en cada nivel de la sociedad. Pienso que debemos respetar el poder de la tecnología y tratar de temerle de un modo racional”.

Gibson agrega que no se debe caer en la tecnofilia ni en la tecnofobia, que es necesario aprender a ser ambivalentes con respecto a la tecnología e imaginar los efectos secundarios de ésta que más pueden afectarnos. Es decir, nos invita a ser críticos con la tecnología que adoptamos, en lugar de entregarnos ciegamente a ella.

Al momento de la entrevista, Gibson acababa de escribir Idoru, una novela sobre un hombre que quiere contraer matrimonio con una estrella pop japonesa creada digitalmente. Así que, si queremos ver al futuro, haríamos bien en echarle un ojo a la literatura de ciencia ficción.