Walt Whitman: sobre cómo escucharnos a nosotros mismos (y así, también al mundo)

Una preciosa animación nos lleva a los confines del mundo de la mano de este poeta.

Si no hubiese sido poeta, quizá Walt Whitman habría sido músico. Aunque en realidad ambas disciplinas están emparentadas, porque la poesía no es sino prosa melodiosa. Más aún: todo lo que hacemos los seres humanos tiene un ritmo. Somos seres inherentemente musicales, que escuchan y danzan la existencia.

Y es que la música es un lenguaje de la naturaleza. Por eso, para Walt Whitman nuestra esencia está en los sonidos, y la música es una deidad que se debate humana y nos enaltece, haciéndonos avanzar y prevalecer.

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Uno de los poemas más importantes de Whitman es Song of Myself, que se publicó por primera vez como una selección sin título de la colección de Leaves of Grass (1855) y fue revisada por Whitman hasta su muerte en 1892.

El trabajo en verso libre de 52 secciones es una exploración de la condición humana a partir de su musicalidad y de los sonidos del mundo. Estas percepciones son narradas por un observador que a veces, a través del sonido, parece ser capaz de ir más allá de la psique.

No es casual que Harvard haya hecho, como parte de un curso de neurociencia en línea, una animación de la sección 26 de Song of Myself, que nos invita a conocernos a través de la poesía de Whitman y los sonidos cotidianos, en medio de una guerra –¿la secesión?; o quizá la que vivimos diariamente– y el placer de vivir.

Aquí te dejamos esta hermosa pieza que combina música, poesía y humanidad. Tres elementos que, a fin de cuentas, son uno y lo mismo. Nosotros y el mundo.

Ahora yo no haré más que escuchar,
A fin de insertar en mi canto aquello que escuche,
para permitirles a los puros su contribución.
 
Escucho el cantar sonoro de los pájaros, el murmullo del trigal creciendo,
el parloteo de las llamas,
el crepitar de las astillas en la fogata donde preparo mis alimentos;
 
Escucho ese son que tanto amo, el sonido de la voz humana;
Escucho todos los sones que juntos corren, combinados,
confundidos, fundidos, persiguiéndose;
Sones de la ciudad y sones de extramuros, sones del día y de la noche;
 
Los mancebos que conversan con aquellos que los aman, 
la bulliciosa risa de los jornaleros durante su yantar;
Los bajos coléricos de la amistad en fuga, los débiles quejidos de los enfermos;
 
El juez con sus manos cruzadas, sobre el estrado, y sus pálidos labios pronunciando una pena de muerte;
El parloteo de los estibadores que vuelcan la carga sobre los muelles,
el estribillo de los marineros que levan el ancla;
 
El tañido de las campanas de alarma, el grito de “¡fuego!”,
el rodar de las bombas de incendio pasando a toda velocidad
y los carros conduciendo las lanzas con sus premonitorios tintineos y sus luces de colores;
 
El silbato de la locomotora, el sólido rodar del tren arrastrando sus vagones;
La marcha lenta, ejecutada por la banda, al frente de la
columna de hombres avanzando de a dos en fondo,
(Y que acuden para velar a un cadáver, con las moharras
enlutadas por negro crespón).
 
Escucho el violonchelo (que es como el lamento sentimental de un mancebo);
Escucho el cornetín de pistones, que penetra rápidamente en mis oídos,
Suscitando tiernas emociones en mis entrañas y en mi pecho.
 
Escucho el coro, que es el de una gran ópera;
¡Ah! Esta sí que es música verdadera -he aquí la que me satisface.
Un tenor, grande y fresco, como la creación, me colma;
 
La flexible curva de sus labios se expande y me llena hasta el borde.
Escucho a la soprano ejercitándose (¿qué es mi trabajo comparado con el suyo?);
La orquesta me hace girar dentro de una órbita más amplia que la de Urano;
 
Me arranca ardores que hasta ahora yo ignoraba poseer;
Me transporta cual un navío, y yo, descalzo, chapoteo las olas que indolentes besan mis pies;
Una granizada violenta y colérica me envuelve, y pierdo mi aliento,
 
Sumido en el sueño de una morfina que es dulce como la miel, mi garganta se sofoca en agonías mortales;
Y por fin vuelvo a incorporarme y percibo el enigma de los enigmas,
Y esto es lo que llamamos Ser.


Una iniciativa te invita a observar aves donde quiera que te encuentres 🕊️

Aquí te decimos cómo ser parte del Great Backyard Bird Count mundial de 2019: ¡es extra fácil!

Observar aves es un arte, y una forma de alimentar nuestra empatía y nuestra conciencia. Además, la observación de pájaros es una forma de ayudar a la conservación de las más de diez mil especies de aves que existen.

Si tú también eres amante de esta noble actividad, o te gustaría aprender a hacerlo, es tu oportunidad. Como cada año, el Bird Count llama a los observadores de aves a ser parte de su Great Backyard Bird Count, al cual se reclutaron, en 2018, a personas de más de 100 países, quienes subieron 180 mil datos.

El Great Backyard Bird Count de 2019 tendrá lugar del 15 al 18 de febrero, tiempo en que los observadores de aves tendrán tiempo de hacer sus observaciones y hacer una lista con ellas.

Durante estos días, puedes contar y observar a los distintos tipos de aves por sólo 15 minutos cada día, o más tiempo si así lo deseas. Luego, debes pasar a digital tu reporte –en caso de haberlo hecho en una libreta– y subirlo en birdcont.org.

Cómo participar en el Great Backyard Bird Count 2019, del 15 al 18 de febrero:

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  1. Regístrate con tu nombre en el sitio web del evento –aquí el enlace–.

  2. Elige un lugar dónde llevar a cabo tu conteo. Puede ser hasta a en tu patio, o en algún parque cercano a tu barrio o colonia. Registra la hora de inicio y finalización, la ubicación, el número y los tipos de aves que veas. Si te desplazas a otra zona, asegúrate de registrarlo.

  3. Sube tu lista al sitio web del evento.

Si nunca has observado pájaros, y te preocupa no identificarlos, no te preocupes. Puedes simplemente tomar nota de todas sus características: tamaño, forma, color, tipo de pico y marcas inusuales. Y también puedes tomar una foto. Además puedes apoyarte con las distintas apps para identificar aves que existen, como Merlin Bird ID.

En el portal de Bird Count también podrás ver el mapa en vivo que muestra los puntos en los distintos lugares donde las personas han subido una lista de verificación. Es decir, una gráfica en tiempo real de otras personas en el mundo que están sincronizadas en esta noble labor.

No dejes de participar, y ayuda a la ciencia en la conservación de las aves: esos delicados y a la vez indómitos seres que no dejan de sorprendernos.



Cómo hacer caminatas con mindfulness: consejos de un maestro zen

Una guía para meditar paso a paso (sin tropezar en el camino).

La práctica mindfulness es un camino en sí. Por eso podemos adecuar esta forma de meditación a decenas de actividades, como a las rutinas de ejercicio o a nuestras caminatas diarias.

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Aunque muchos toman el mindfulness como una moda pasajera, en realidad se trata de una práctica milenaria, cuyos pioneros son los monjes zen. Para estos maestros, el mindfulness trasciende el instante para convertirse en el eje sobre el que gira su vida. Es debido a ello que los monjes zen, antes de meditar, ordenan su espacio vital, ya que dicha actividad es considerada análoga a la limpieza de la mente y necesaria para empezar las sesiones de meditación.

Si bien tanto el mindfulness como el zen son ideas y prácticas que han cobrado popularidad hasta el punto de lo mainstream, ello no significa que hayan perdido valor. Lo más importante es que indaguemos en sus orígenes: que aprendamos de la sabiduría zen y sus prácticas de primera mano, y en que pongamos lo aprendido en práctica de manera que podamos trastocar radicalmente nuestro ser interior y nuestra cotidianidad, combatiendo el estrés y la ansiedad con ayuda de esta práctica y otros remedios naturales.

Un nuevo material que será de mucha ayuda para esto será el libro Walking Meditation: Easy Steps to Mindfulness, del maestro budista zen Thich Nhat Hanh, quien además es un consagrado activista vietnamita por la paz. En su libro, Hanh insiste en que las caminatas con mindfulness pueden realizarse en cualquier lugar: porque meditar no es sólo cuestión de encontrar un nicho en paz y en completo silencio. Este maestro zen nos pone el ejemplo, meditando hasta en aeropuertos. Según dice en su libro, las caminatas con mindfulness pueden realizarse hasta caminando del estacionamiento a la tienda.

Thich Nhat Hanh en Vietnam

Además, el maestro Hanh hace una recopilación de poemas y reflexiones de maestros zen, que no sólo sirven como guía para nuestro recorrido mindfulness, sino que incluso llegan a ser divertidos –porque no todo en el zen es solemnidad y pureza–. Una de las intervenciones que retoma es por demás práctica:

Cuando practique una caminata con mindfulness en lugares públicos, siempre respire normal. Camine lento, pero no demasiado lento, porque no querrá que otros piensen que usted es demasiado anormal. Camine un poco más lento que su paso regular, un poco más rápido que su paso en interiores. De esta manera podrá disfrutar de paz y serenidad mientras camina, sin hacer pensar a la gente a su alrededor que está incómodo.

Recomendamos la lectura íntegra de este libro, el cual asegura que “mediante la práctica mindfulness de la respiración y la caminata, tanto tu mente como tu cuerpo se volverán naturalmente más ligeros, calmados y claros”. Mientras te haces de esta útil guía, aquí te dejamos algunos hacks para hacer caminatas con mindfulness.

4 pasos para hacer camintas mindfulness

Siéntete cómodo contigo mismo

Es decir, con todo: con tu velocidad, tu respiración, tus pasos, tu postura, y busca un estado psíquico de paz.

No apures el paso ni el proceso

Aprender a hacer caminatas relajadas, en un mundo que va de prisa, sin duda no es fácil. Un consejo es saber que el proceso del mindfulness siempre debe ser gradual. No lo fuerces.

Sincroniza tu respiración y tus pasos

Normalmente disociamos la mente del cuerpo. Pero sus procesos están bajo una sinergia permanente. Por eso es importante que sincronices tu respiración con tus pasos: el ritmo es un principio vital.

El camino es un medio

Recuerda que no dejarás de caminar mientras tengas vida. No busques una meta. Concéntrate en el desarrollo de tus habilidades, y cultiva la felicidad en el presente.

No buscamos la práctica de la caminata mindfulness para erradicar el dolor. Usamos la energía del mindfulness para estar en mejor contacto con nuestros sentimientos y emociones, y para aprender a aceptarlos.

*Imágenes: 1) cc, edición Ecoosfera; 2) cc; 3) valleydragon