¿Cómo se ejercita un poeta? Conoce el método de Walt Whitman

El poeta estadounidense narra la rutina de ejercicios que hacía en el bosque. Consejos vitales de un hombre que se ejercitaba en el gimnasio salvaje.

Walt Whitman es uno de los poetas más famosos de Estados Unidos de finales del siglo XIX. Whitman desafiaba a su época debido a sus originales ideas. Durante su trayectoria como autor utilizó el pseudónimo de Mose Velsor, con el que redactó temas como el sexo, el deporte o el alcohol.

Por los diferentes enfoques que Whitman le daba al deporte, se pensaba que detestaba los gimnasios. En lugar de esos espacios, Whitman recomendaba a sus lectores realizar actividades al aire libre.

Fue también conocido como el poeta que escuchaba a los árboles; y sí: en cierto sentido, Whitman siempre tuvo una conexión especial con la naturaleza, inspiración y acompañante en su rutina de ejercicios matutinos.

John Burroughs, amigo de Whitman y su primer biógrafo, lo describía así:

Después de su primera parálisis, cuando estaba en el bosque, le gustaba inclinarse sobre los retoños y ejercitar sus brazos y pecho. En sus poemas se pone mucho énfasis en la salud y en la pureza del cuerpo, pero en la fuerza bruta.

Gracias a su relación con la vida al aire libre, desarrolló conocimientos sobre la fusión del cuerpo y la mente. En Canto a mí mismo, el poeta afirmaba en sus versos que los átomos de la sangre estaban hechos de tierra y de aire, que no había un átomo en el cuerpo que no nos perteneciera; estaba, sin duda, expresando verdades profundas que aún no se vislumbraban en la ciencia de su tiempo.

 

Walt Whitman en el gimnasio salvaje

Laura Makabresku

Gracias a Specimen Days y otras obras, se le consideró no sólo como el padre de la poesía moderna, sino también como el abuelo de la literatura de fitness y superación personal.

A medida que el crepúsculo caía, un búho en algún lugar al otro lado del arroyo sonaba demasiado-oo-oo-oo-oo, suave y pensativo (y me imaginé un poco sarcástico) repitió cuatro o cinco veces. (…) Tal vez un comentario irónico sobre el dolor, la ira o el estilo de la acción poetas.

La colección incluye prosa, cartas y anotaciones de diario, y habla sobre la sabiduría de los árboles, el poder de la música, cómo el arte da sentido a la vida, lo que hace que valga la pena vivir y su reflexión sobre la felicidad.

Una hora de puesta de sol solitaria y agradable en el estanque, ejercitando los brazos, el pecho, todo mi cuerpo, debajo de un árbol de roble resistente y grueso como mi muñeca, de 12 pies de alto, tirando y empujando, inhalando el buen aire.

En esta cita, bajo el título “Recreaciones de Primavera” (Spring overtures-recreations), Whitman describía su entrenamiento en el gimnasio salvaje:

Después de luchar un rato con el árbol, puedo sentir su savia joven y su virtud brotando de la tierra y hormigueando a través de la coronilla a los pies, como el vino de la salud. Luego, grité sentimientos, tristeza, ira de los poetas y obras de teatro, inflé mis pulmones y canté las melodías salvajes y estribillos que escuché de los negros del sur, y canciones patrióticas que aprendí en el ejército. Hago sonar el eco (…).

Sin duda, una forma original y diferente de hacer ejercicio. ¿Qué esperas para intentarlo?



Investigadores observan cómo se ve la tristeza en tu cerebro

Se trata de una inédita cartografía de la tristeza sobre el vasto territorio del cerebro.

La tristeza es como el clima: un estado psíquico fluctuante, que viene y va, quizá como una tormenta. la tristeza puede llegar en cualquier momento pero, por fortuna y hay que recalcarlo, también siempre pasará. No cabe duda que todos la hemos experimentado, pues se trata de una condición humana primigenia. Más aún, la tristeza es una energía que potencia nuestras capacidades sensoriales y cognitivas, pues nos hace experimentar el mundo de otras maneras.

Es por eso que la tristeza ha sido el sedimento de portentosas creaciones humanas. Y por eso –ya lo decía Virginia Woolf–, hay un tipo de tristeza que algunos no buscar mitigar, sino quizá comprender y aprovechar. Pero esa gran energía que compartimos colectivamente, ¿es asequible? Al parecer, sí.

Científicos estadounidenses pudieron ver cómo se ve la tristeza en el cerebro.

tristeza-depresion-cambia-cerebro-afecta

Un estudio se realizó recientemente en la University of California sobre 21 pacientes de epilepsia, quienes estaban en un hospital esperando una cirugía que tardaría varios días. Los psiquiatras insertaron cables en las cabezas y sienes de los pacientes y midieron su actividad eléctrica durante una semana. De esta forma, los investigadores pudieron observar el tipo de comunicación eléctrica que se generaba en el cerebro de los pacientes.

Para su sorpresa, la comunicación entre redes específicas del cerebro, involucradas con la emoción y la memoria, coincidió en 13 de los 21 pacientes. La tristeza estaba asociada en ellos a un circuito neuronal particular en el cerebro, el cual conecta la amígdala, una zona del cerebro encargada de regular las emociones, con el hipocampo, principal almacenador de recuerdos.

Esto quiere decir que las emociones modifican cómo dialogan las zonas del cerebro entre sí, y cómo funcionan las redes neronales. Éstas han sido cada vez más tomadas en cuenta en estudios sobre el cerebro y la inteligencia, e incluso se ha develado que compartimos mucho más con algunos animales de lo que creíamos, debido al funcionamiento de estas redes.

Según dijo para NPR Vikaas Sohal, uno de los autores encargados del estudio:

Había una red que una y otra vez nos decía si se sentían felices o tristes.

tristeza-depresion-cambia-cerebro-afecta
Así se ven los mapas de estas redes neuronales

El estudio podría llevar a trascendentes avances para una mayor comprensión de los trastornos emocionales, pues los investigadores cuentan ahora con una cartografía más clara de la tristeza sobre el vasto territorio del cerebro.  Esto podría ser especialmente importante en el caso de la depresión, pues saber más sobre las redes neuronales que activan y desactivan diversos procesos en zonas como la amigdala y el hipocampo puede ayudar a encontrar nuevos remedios a la depresión.

Podrían hacerse tratamientos específicamente para cambiar la actividad de estos circuitos neuronales.

Esta cartografía cerebral de la tristeza es una buena noticia para las millones de personas que padecen depresión, la cual será para el 2020, según la OMS, la primera causa de discapacidad en países como México. Y también es buena noticia para la conciencia contemporánea, pues con este tipo de evidencias científicas es posible cultivar mayor empatía colectiva hacia los trastornos mentales, que sin duda modifican nuestro cerebro de maneras hasta ahora desconocidas, pero que nos atañen a todos.

Imágenes: 1) videohive, edición Ecoosfera; 2) Johnny Keethon; 3) cell



Walt Whitman: sobre por qué la música es el lenguaje de la naturaleza (y un vehículo para viajar en el tiempo)

En su libro de memorias el poeta exaltó el poder de la música como una expresión de la naturaleza.

Era su cumpleaños número 60 y lo celebró escuchando a la Filarmónica de Filadelfia. El poeta Walt Whitman acababa de recuperarse de una parálisis que le duró 2 años, después de haber participado como voluntario en la Guerra de Secesión, en Estados Unidos. Era día muy frío de febrero y la música de Beethoven lo estremeció.

            La música nunca me había inundado, nunca me había llenado así su alma y su potencia y la imposibilidad de describirla (Walt Whitman)

Whitman (31 de mayo de 1819–26 de marzo de 1892), el poeta que escuchaba a los árboles, oía en la música la expresión más sensual de las artes, como si las notas no sólo tocaran el oído sino que pudieran casi olerse y saborearse, y la describió como la expresión creativa que también lo devolvía a la plenitud de la naturaleza.

Con nada puede sustituirse el poder de la música, pensaba el autor de Hojas de hierba, quien se adelantó a los especialistas que han señalado que la música estimula el cerebro más que cualquier otra actividad.

El septeto de Beethoven encantó a Whitman, quien escribió en sus memorias y meditaciones:

            La música una deidad, aunque completamente humana; avanza, prevalece y enaltece…

En el compendio de sus escritos en prosa, titulado Perspectivas democráticas, el poeta neoyorquino exaltó a la música, considerándola como la pura y más profunda expresión de la naturaleza, capaz de ser el arte de absorber todo lo asombroso.

 

 

Muchos escritores se han abandonado al rapto de la música. Por ser un idioma universal hecho de vibraciones, evolucionando en género e instrumentos, el ritmo y las melodías marcan la memoria.

La música es un vehículo para viajar en el tiempo. Los sordomudos pueden sentir la fuerza expresiva de la música, como la escritora Helen Keller, quien también se emocionó con Beethoven y su famosa composición Canto a la alegría.

Me hizo bien ver al violinista dibujando con maestría su arco -cada movimiento estudiado-. Me permito, como a veces lo hago, salir de mí mismo… Un dúo en medio de la armonía… dos almas pensativas asistiendo a la alegría…

(Walt Whitman)