Al observar la extensa franja que compone el Cinturón de Fuego, podemos comprender la intensa actividad sísmica y volcánica en ciertas zonas del mundo. Aunque una erupción volcánica o un sismo siempre toman a las sociedades por sorpresa, la estructura interna de la Tierra devela muchas claves al estudiarla. Recientemente autoridades en Guatemala anunciaron que el Volcán de Fuego, el más activo en Centroamérica, entró en erupción.

Ubicado a unos 45 km al oeste de la capital de Guatemala, el Volcán de Fuego comenzó a presentar actividad peligrosa para los habitantes a su alrededor. Con grandes columnas de ceniza y flujos piroclásticos, el volcán anunció que la actividad se encontraba en mucho movimiento.

Los cuerpos de emergencia se encuentran atentos a la región en caso de ser necesario evacuar a las comunidades cercanas. Considerando que el Volcán de Fuego es uno de los tres volcanes más activos de Guatemala, las autoridades están en supervisión constante de su actividad.

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AP/Moises Castillo

La última gran erupción se registró en junio de 2018, en la cual alrededor de 431 personas perdieron la vida. En esa ocasión, las alarmas sonaron demasiado tarde como para permitir la evacuación de algunas familias. Esta vez, se emitieron las alarmas durante el aumento de la actividad y aunque no representó mayor peligro, las autoridades se encuentran en constante comunicación con las comunidades para advertir sobre el peligro.

El portavoz de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, David De León, anunció que por ahora se descartan las evacuaciones, aunque se monitorea en todo momento la actividad del volcán. Al momento se han reportado de seis a ocho explosiones por hora, así como sonidos similares a los de una locomotora de tren.

El Volcán de Fuego, un eslabón clave en el Cinturón de Fuego

Desde los tiempos de la colonia española se anunció la constante actividad del Volcán de Fuego en Guatemala. Según la obra “Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala” del historiador Domingo Juarros en 1818, el volcán ya había hecho varias erupciones. Una en 1581, otra en 1586, 1623, 1705, 1710, 1717, 1732 y 1737, pero todas causantes de daños a su alrededor.

Este volcán ha estado activo desde que la Tierra lo vio nacer y aunque en algunos momentos revela tranquilidad, nunca hay que olvidar que forma parte de una de las líneas más sensibles de las placas tectónicas, el Cinturón de Fuego.

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Por esa simple razón, el Volcán de Fuego no puede ser subestimado y mucho menos cuando declara el inicio de una nueva actividad. En la era moderna, en el año 2012 se vivió una de las primeras mayores erupciones del volcán, el cual había vivido su última gran erupción en 1974. Después de 2012, llegó febrero del 2015 con actividad fuerte, pero no grave. Sin embargo, en junio 2018 el volcán despertó con erupciones de débiles a moderadas para después despertar con estruendo y provocar una gran erupción que dejó varias víctimas.

Años después, sin subestimar su fuerza, las autoridades y residentes se mantienen alertas sobre el movimiento del volcán y recuerdan que unas pequeñas respiraciones son oportunidades para salir a tiempo.