La voz es posiblemente el instrumento más místico de todos. Es la intersección entre el cuerpo y el lenguaje. Las ondas resuenan en el cuerpo y, vibrantes, transmiten significados con sonido, aunque no sea con palabras. El canto es como un vórtice que diluye los límites del “yo”. Por eso hemos decidido compartir contigo unas voces hipnotizantes, que son un boleto garantizado para viajar al interior de la mente.

 

Le Mystère des Voix Bulgares

Este misterioso álbum, como lo indica su nombre, es una recopilación de arreglos modernos de canciones populares de Bulgaria. Incluye la participación del Coro Vocal Femenino de Radio y Televisión Estatal de Bulgaria, con los solistas Yanka Rupkina, Kalinka Valcheva y Stefka Sabotinova, además del conjunto de Filip Kutev. Le tomó 15 años al productor suizo Marcel Cellier hacer el disco. Se lanzó por primera vez en 1975 y en 1988 el segundo volumen del álbum ganó un premio Grammy. 

 

Yma Súmac, Chuncho

La voz de Súmac (Zoila Augusta Emperatriz Chávarri) ofrece un paisaje de texturas inexploradas, y más aún si consideramos que esta artista llegó al estrellato en los años 50. Una voz tan peculiar no podía habitar un cuerpo sin personalidad. La peruana decía ser una ñusta (princesa en quechua) descendiente del inca Atahualpa. Súmac vendió más de 40 millones de discos y fue la primera cantante femenina latinoamericana en formar parte de un teatro musical en Broadway.  

 

Van den Budenmayer, La doble vida de Verónica

La creatividad se expresa de formas inesperadas. Van den Budenmayer es un compositor holandés ficticio del siglo XVIII creado por el compositor Preisner y el director Krzysztof Kieślowski. Este personaje juega un rol en varias de las películas del cineasta: en el Dekalogo (1988), en Three Colors: Blue (1993) y en Three Colors: Red (1994). El siguiente video es un fragmento de la película La doble vida de Verónica (1991), donde aparece la prefiguración de la soprano del filme Three Colors: Blue, que no logra terminar su solo porque las circunstancias de la historia se lo impiden.

 

Anna von Hausswolff, Come wander with me/Deliverance

Esta cantante, pianista y compositora sueca destaca por el uso del órgano en sus piezas musicales. Sus canciones son una travesía que destila la energía, son un contraste entre la atmósfera instrumental densa (que revela el peso de la gravedad) y su voz clara que juega con distintas texturas pero que, inevitablemente, es suave. Su último álbum, Dead Magic, contiene canciones grabadas con un órgano de tubos del siglo XX en la iglesia de mármol rococó de Copenhague. El trabajo de la artista es una rebelión contra el materialismo y una bienvenida al misterio y a la ambigüedad.  

 

Lela Tataraidze, Makhkvdia

Lela Tataraidze, además de ser una vocalista brillante, toca con una fine técnica el acordeón y el panduri (instrumento tradicional de tres cuerdas que es común en todas las regiones del este de Georgia). Nació en las montañas y a ellas les dedica sus canciones. Fundó el trío Kesane (que significa “la flor de Myosotis o nomeolvides”) y grabó su primer CD para Pan Records en Holanda en 1999.   

 

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