El yoga surgió hace 5,000 años, pero contrario a lo que muchos piensan, en aquel entonces esta disciplina se basaba en respiración y meditación, principios éticos “para la liberación” como la honradez, y un mínimo de posturas, todas estáticas, como la flor de loto.

Las posturas o asanas tal como las conocemos hoy, así como series dinámicas como el famoso saludo al sol, son recientes y han sido influenciadas por la gimnasia sueca introducida en el siglo XIX, según explica Mark Singleton, autor de Yoga Body – The Origins of Modern Posture Practice .

Esto refuerza el carácter multicultural y en permanente evolución de esta práctica milenaria. No es azaroso, además, que el término yoga, que proviene del sánscrito, signifique “unión”, y podría ser justamente eso lo que conecta a las millones de personas de todo el mundo que hoy en día toman una clase de yoga en línea, a cualquier hora del día, para aliviar contracturas, descargar tensiones y encontrar paz en estos tiempos tan extraños. 

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Masaje 

“A medianoche, cuando mis hijos duermen, tomo mi tapete y elijo alguna de las clases de yoga de la biblioteca en línea de mi gimnasio. A veces opto por una clase dedicada a inversiones -como el parado de cabeza-, pero si tengo poca energía, elijo una de yoga relax o de balance, con posturas en equilibrio”, cuenta Alicia Vargas, usuaria del fit studio Room. Y agrega:

Más allá de que lo hago porque me parece un masaje para el cuerpo “en activo”, me tranquiliza y me prepara para dormir. Tengo insomnio y el yoga ha sido una gran ayuda en estos meses de confinamiento.

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Múltiples beneficios del yoga

El fácil acceso y bajo costo de esta práctica que sólo requiere un tapete de goma y ropa cómoda son inversamente proporcionales a sus beneficios, que en la pandemia parecen multiplicarse. La célebre Clínica Mayo de Estados Unidos ha publicado una serie de artículos que ponderan esta práctica surgida en la India. Entre sus ventajas se menciona el manejo del estrés y la ansiedad, el mejoramiento del estado de ánimo y el surgimiento de una sensación de bienestar general. En el plano físico, contribuye a tener mejor equilibrio, flexibilidad, amplitud de movimiento y fuerza. Y es un gran aliado en el tratamiento de afecciones crónicas como la diabetes, las enfermedades cardíacas y la presión arterial alta. También ayuda a aliviar la depresión, el dolor crónico y el insomnio.

 

Más confianza, menos miedo

En el plano emocional, las virtudes del yoga también se extienden a aspectos como “ganar confianza en sí mismo”, según comenta David Fierro (maestro de yoga en Room), que durante la actual crisis sanitaria ha sido testigo de cambios positivos entre sus usuarios. El instructor de este fit studio (con dos sucursales en la CDMX y que imparte yoga y otras disciplinas en forma remota) añade:

“Nunca pensé que iba a poder hacer eso”, me comentan algunos porque en estos meses han avanzado mucho. Hace unos meses, una alumna, me dijo: “Esto no lo puedo hacer porque tengo vértigo”. Pasó el tiempo y un día puse una inversión y curiosamente, en una sesión por Zoom, a ella fue a la única que le salió. El miedo bloquea e impide avanzar. 

También dice que muchos de sus alumnos “se sienten más ligeros y flexibles y menos encorvados” al cabo de unas pocas clases de yoga, y rescata lo positivo de las lecciones a distancia:

al no contar con el maestro al lado, sino sólo con su voz e imagen en la pantalla, se atreven con posturas avanzadas que en las clases presenciales habituales no hubieran ni soñado hacer. 

 

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