En la primera línea de batalla se encuentran las integrantes del Equipo Leona. Con un par de botas negras, trajes verdes y una dosis de miedo, estas guardabosques se lanzan a patrullar la tierra keniana que resguarda la vida silvestre.

Alrededor de 147,000 hectáreas componen el Parque Nacional de Amboseli en Kenia, una reserva de la biosfera designada por la Unesco. Esta zona es vigilada exclusivamente por mujeres; ellas arriesgan su vida para evitar la caza furtiva, el tráfico de carne de animales silvestres y el conflicto humano-animales.

kenia-guardabosques-vida-silvestre-equipo-leona

Purity Amleset, de 24 años, es una de las guardabosques del parque. Ella creció junto con la vida salvaje. Prospera junto a ella y comparte todo lo que la tierra produce, tanto agua como hierbas. Actualmente, la única diferencia es que los animales están aquí todos juntos y ella no ha podido ver a su familia desde que el primer caso de coronavirus llegó a Kenia.

 

Coronavirus vs vida silvestre

El parque vive del turismo, se alimenta de las donaciones y las visitas. Hoy, la pandemia por coronavirus eleva el inminente riesgo de perder una biosfera majestuosa. Mientras los guardabosques de la vecina Tanzania pierden poco a poco sus empleos, el Equipo Leona intenta mantenerse junto a los animales.

Las caminatas de patrullaje se hacen extensas a medida que los guardabosques se retiran y el riesgo aumenta conforme se sabe que hay menos protección en la zona. La caza furtiva está atenta y amenaza con destruir el frágil equilibrio del ecosistema.

“Para nosotros ahora el trabajo ha aumentado. Pero sabemos que, sin la vida silvestre, la gente no sobrevivirá y, sin la gente, la vida silvestre no sobrevivirá”, dice Sharon Nankinyi, guardabosques de 20 años.

equipo-leona-kenia-vida-silvestre-animales-coronavirus
Georgina Smith

Asimismo, difundir la información que el Servicio Nacional de Vida Silvestre de Kenia requiere se ha convertido en una actividad compleja. La pandemia imposibilita que las guardabosques hablen continuamente con las comunidades y esto se puede traducir en conflictos entre el Parque y sus habitantes.

El trabajo de años pende de un hilo por la pandemia, pero estas mujeres se niegan a abandonar un empleo que demostró ser eficaz para hacerse cargo de una importante y violenta zona del país.

También en Ecoosfera: Mujeres que luchan con el corazón desde la Amazonia

 

El lugar del Equipo Leona y su mensaje

Antes se creía que las mujeres no podían caminar largas distancias, ni estar en climas adversos. Pero después de ocupar una flota de guardabosques, la comunidad vio en ellas la capacidad de lograrlo.

“Ya sabían, las mujeres de nuestra comunidad nos veían como un punto débil. En nuestra sociedad no somos reconocidas, nuestro valor es sólo dar a luz y cuidar a los niños. Pero ahora hemos sido reconocidas”, indica Eunice Mantei de 20 años.

Mujeres y hombres comparten el mismo campo. Las familias dependen del trabajo de ambos. Incluso, Mantei asegura que ahora puede usar su salario para brindarle educación a su hermano menor y garantizar la salud de su abuela.

mujeres-kenia-guardabosques-vida-salvaje
Georgina Smith

Estos elementos han impulsado a Eunice a ser una guardabosques, y también al resto de las integrantes del Equipo Leona. La protección de vida silvestre se ha convertido en mucho más que un compromiso con la naturaleza.

Ahora ellas son un ejemplo de la labor que las mujeres han empezado a desarrollar en un lugar especialmente complejo. Gracias a la conexión entre la naturaleza y el compromiso humano, quedó demostrado que este es el inicio de un nuevo destino para las mujeres guardabosques. 

equipo-leona-kenia-guardabosques-vida-silvestre

 

Sigue leyendo: Guardianas de la Tierra: 5 mujeres que hay que conocer