El monje Thich Nhat Hanh es uno de los divulgadores del budismo zen más interesantes de la actualidad. Sus perspectivas guardan una profunda conexión con la tradición de la que abreva, pero su manera de enseñar no está alejada de las preocupaciones modernas, especialmente de su audiencia occidental.

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monje Thich Nhat Hanh

En julio del 2012 tuvo lugar una sesión de preguntas y respuestas con Thich Nhat Hanh en Plum Village. Aquí algunos extractos.

 

Enfrentarte a nuevas situaciones

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Niño: Si acabas de entrar a una escuela nueva y te es difícil hacer nuevos amigos, ¿cómo puedes hacer nuevos amigos?

Thich Nhat Hanh: Es muy emocionante entrar a una nueva escuela. Van a ocurrir muchas cosas nuevas y tendrás que estar listo para encontrarte con nuevas situaciones y nuevos amigos. No te preocupes. Sólo deja que las cosas pasen. Los nuevos amigos vendrán a ti si estás listo. Practica la meditación del guijarro, inspira y expira para ayudar a relajarte. Es como cuando vas a las montañas de vacaciones y hay muchos árboles y flores que no habías visto antes. Vas a estar feliz de verlos. No puedes predecir lo que verás, pero sabes que verás muchas cosas hermosas, animales, vegetales y minerales. Llegar a una escuela nueva es así. Habrá muchas cosas nuevas que pueden hacernos felices. Así que no te preocupes. Prepárate. Repite para ti: “Voy a tener nuevos amigos. Voy a dejar que pase. No necesito elegir”.

 

La meditación de los guijarros

Esa niña que vas a conocer va a ser una buena amiga tuya, o no va a ser una buena amiga tuya: eso depende de ti. Puede que sea adorable. La manera en que la mires, la manera en que le hables, puede hacerla incluso más adorable. Si esa persona no es muy adorable, la manera en que la mires y le sonrías puede hacerla adorable. Así que también depende de nosotros, no solamente de ellos.

 

Por qué matar no es posible

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Adulto: Si no hay tal cosa como la muerte, ¿entonces por qué matar está mal?

Thich Nhat Hanh: ¡Muy buena pregunta! Cuando deseas matar, cuando piensas que puedes matar, tienes las percepciones equivocadas. Vamos a suponer que deseas matar a una nube, porque no sabes que una nube no puede morir. Una nube solamente puede convertirse en nieve o lluvia. Así que la voluntad de matar es un tipo de energía que se caracteriza por la ignorancia, percepción errónea, enojo y violencia. Es por ello que el acto de matar está mal. Está mal porque no tiene inteligencia, sabiduría. Tiene mucha violencia y sufrimiento. Incluso la idea previa al acto de matar ya es incorrecta. Lo que es incorrecto puede traer mucho sufrimiento. No hacia la otra persona, sino para nosotros.

(…)

Vamos a suponer que quieres matar a una nube. ¿Cómo puedes matar a una nube? Tu intención de matar a alguien, de destruir a alguien, solamente va a llevarte a sufrir. Es por esto que debemos tocar la verdadera naturaleza del no-nacimiento y no-muerte.

Alguien que comete suicidio trae mucho sufrimiento. Piensa que puede matarse a sí mismo, pero el hecho es que no puede. Su intento de matarse a sí mismo lo hace sufrir más, y hace que la gente a su alrededor sufra más. Tú no puedes morir y no puedes matar a nadie. Mahatma Gandhi aún está vivo y fuerte todavía. Él está en todos nosotros. También Martin Luther King; también Jesucristo; también Buda.

La voluntad de matar es sufrimiento porque contiene ignorancia, enojo, y violencia dentro de sí. La ciencia moderna está de acuerdo con el Buda respecto a que no puedes asesinar nada; no puedes hacer que nada desaparezca. Nada puede morir. Nada se crea, nada se pierde, todo se transforma [Rien ne se crée; rien ne se perd, tout se transforme, frase atribuida a Antoine Lavoisier, padre de la química moderna]. Sólo existe la transformación; no existe la muerte. Parece que existe la muerte y el nacimiento, pero si vas a lo profundo, verás que no es verdad. Si estudias ciencia, química, o biología profundamente, entrarás en contacto con la verdad del no-nacimiento y no-muerte.

 

Nacer y morir a cada momento

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Adulto: ¿Existe la vida después de la muerte?

Thich Nhat Hanh: La vida está siempre con la muerte, al mismo tiempo, no sólo antes. La vida no puede separarse de la muerte. Donde hay vida, hay muerte; y donde hay muerte, hay vida. Esto requiere de cierta meditación para comprenderse. En el budismo, hablamos del inter-ser [interbeing], lo que significa que tú no puedes ser tú por ti mismo. Tienes que inter-ser con el otro lado. Es como la izquierda y la derecha. Si no está la derecha, no puede ser la izquierda. Si la izquierda no está, la derecha no puede ser. No es posible separar la izquierda de la derecha. No es posible separar la derecha de la izquierda.

Lo mismo para el bien y el mal, el antes y el después, el aquí y el allá, para el tú y el yo. Yo no puedo ser sin que haya tú. La flor de loto no puede ser sin el lodo. Sin el lodo, el loto no es posible. No hay felicidad sin sufrimiento. No hay vida sin muerte.

Cuando los biólogos observan el cuerpo de un ser humano, observan que la vida y la muerte ocurren a la vez. En este mismo momento, miles de células están muriendo. Cuando te rascas la piel así, muchas células muertas se caen. Han muerto. Muchas células mueren a cada momento de nuestro día a día. Debido a que estás tan ocupado, no te das cuenta de que estás muriendo. Si ellas mueren, tú mueres. Piensas que no has muerto todavía. Piensas que faltan 50 o 70 años todavía para que mueras: no es verdad. La muerte no está al final del camino. La muerte está aquí y ahora.

La muerte está ocurriendo aquí y ahora, a cada momento. Debido a que ciertas células están muriendo, el nacimiento de otras células es posible. Muchas células están naciendo en el momento presente, y no tenemos tiempo de cantarles feliz cumpleaños. El hecho es que, desde el punto de vista científico, puedes darte cuenta de que el nacimiento y la muerte están ocurriendo en el momento presente. (…) Así que estás experimentando la muerte y el nacimiento en todo momento. No pienses que solamente naciste en ese momento que se escribió en tu acta de nacimiento. Ese no fue tu primer momento. Antes de ese momento, hubo momentos en que ya existías. Antes de que fueras concebido en el vientre de tu madre, ya estabas ahí, en tu padre y en tu madre, en otra forma. Así que no hay nacimiento, no hay inicio real. Y tampoco hay final.

 

Las nubes no tienen miedo a morir

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Cuando sabemos que el nacimiento y la muerte van siempre juntos, ya no tenemos miedo de morir. Porque al momento de morir, también hay nacimiento. (…) No pueden separarse. Esta es una meditación muy profunda. No hay que meditar solamente con el cerebro. Hay que observar la vida a través de todas las cosas; así puedes ver cómo la vida y la muerte se entrelazan en todas las cosas, en los árboles, los animales, el clima, la materia, la energía. Los científicos han declarado que no existe el nacimiento ni la muerte. Sólo hay transformación. Así que la transformación es posible, es real, y el nacimiento y la muerte no son reales. Lo que llamamos vida y muerte, es solamente transformación.

(…)

Las nubes también son así. No tienen miedo a morir. Saben que si ellas no son nubes, pueden ser algo más igualmente hermoso, como la lluvia o la nieve.

Así las olas no van a buscar el agua. No tienen que ir y buscar el agua, porque ellas son agua en el aquí y el ahora. Lo mismo es cierto para Dios. No tenemos que buscar a Dios. Somos Dios. Dios es nuestra verdadera naturaleza. No tenemos que ir a buscar el nirvana. El nirvana es nuestro suelo. Esa es la enseñanza del Buda. Algunos de nosotros hemos sido capaces de darnos cuenta de ello. Disfrutamos el momento presente. Sabemos que no es posible que muramos.

 

* Imágenes: Reuben Wu, Tom Fabia, Speakit Productions Ltd