Las verdaderas aguas profundas de los mares continúan siendo un universo distante. A pesar de que el mar nos pueda parecer completamente familiar, un poco más abajo de esas aguas, donde la luz solar jamás penetra, existe un mundo delirante.

Formas y figuras insólitas, muchas de ellas fluorescentes, disfrutan de una cotidianidad extramundana. Aquí, los organismos han tenido que aprender a generar su propia luz, diseñar su dieta y cultivar una existencia regida por leyes que poco tienen que ver con las nuestras.

Tras 25 años documentando la vida marina en aguas profundas, desde el mar Rojo hasta las aguas de Filipinas, Louise Murray tiene hoy un encandilante acervo de estas criaturas.

 

¿Por qué las criaturas de aguas profundas son bioluminiscentes?

Las fotoproteínas o proteínas fluorescentes son moléculas que actúan como fuentes de luz en las profundidades. Gracias a esto, las algas y corales que habitan ahí aseguran un proceso fundamental para subsistir: la fotosíntesis. Sí: la naturaleza es tan perfecta que, cuando requiere de un ingrediente indispensable para vivir y su hábitat no lo provee, encuentra un sustituto para autoabastecerse. 

 

Alicia en el país de las aguas profundas

Pero más allá de las particularidades físicas y biológicas que este fenómeno (que es francamente milagroso) conlleva, basta con observar y disfrutar los colores y fulgores que danzan en el entorno, para recordar que vivimos en un mundo sencillamente majestuoso

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