La estructura de la sociedad en general se basa en la estabilidad de la vida. Pero, ¿la buena vida es igual para todos o distinta para cada persona?, ¿qué necesitamos para vivir bien? La idea de una red de seguridad social parte de satisfacer las necesidades básicas de las personas. Sin embargo, algunos consideran que vivir bien involucra mucho más.

En un acercamiento básico, una buena vida puede definirse como el acceso a alimentos, agua y refugio. Desde un panorama general, este concepto se extiende hasta relaciones, placeres, conocimiento, oportunidades dignas, desarrollo, etcétera. No obstante, aunque cada persona debería poder acercarse a cumplir este estándar de una vida estable, no todos lo logran. La razón es que no todos somos iguales, es decir, las diferencias de las personas explican por qué no todos quieren las mismas cosas.

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Por ejemplo, una mujer embarazada necesita más alimentos que una que no lo está. Las circunstancias marcan la red de seguridad social de cada persona, y en ocasiones también lo hacen las diferencias culturales. Para ser claros, esto significa que el concepto de buena vida es distinto para todos. Algunos viven acostumbrados a ciertas condiciones y otros a otras (valga la redundancia). El único peligro en la búsqueda de la buena vida es que la gente puede equivocarse sobre sus necesidades.

Esto quiere decir que podemos querer lo que no necesitamos o creer que no necesitamos lo que en realidad sí requerimos. Para identificar nuestras necesidades debemos convertirnos en individuos razonables, imparciales y comprensivos. Las personas que sienten empatía se preocupan por los demás, comprenden otras circunstancias y perspectivas. Son solidarias y promueven los intereses de los otros. Son libres, porque tienen poder de negociación.

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Partiendo de esto, estaremos de acuerdo en que todo individuo razonable piensa que todos deben tener los recursos, capacidades, oportunidades y otros recursos para vivir mínimamente bien. Sin embargo, en cierto sentido, lo que hace que las vidas sean buenas no es sólo una cuestión de derechos básicos. Hay personas que tienen alimentos, refugio y agua y a pesar de ello viven muy mal. Entonces, ¿cuál es la clave de una buena vida?

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Las características de una buena vida

Para descubrir qué es una buena vida, intentemos situarnos en la perspectiva de otra persona. Por ejemplo, piensa que eres un monje budista: ¿qué necesitarías para vivir una vida así? El verdadero trabajo en este caso es determinar si vivir así, como esa persona, te haría feliz.

Si respondiste que no, estás enfrentando el hecho de que no todos vivimos bien bajo las mismas circunstancias; cuando esa otra persona tiene todo lo necesario y vive bien, pero por alguna razón a ti no te convence.

Dado que las personas tenemos antecedentes, objetivos, herramientas y recursos diferentes, los estándares para cada uno se forjan a través de las circunstancias. Entonces, para vivir mínimamente bien todos deberán esforzarse dentro de sus condiciones, y eso no implica que esté bien o mal.

Sobre todo, esto no significa que todos debamos tener exactamente las mismas cosas. Aunque algunos pueden necesitar más que otros, lo cierto es que deberíamos ayudar a todos, en la medida de nuestras posibilidades, a vivir una buena vida.

 

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