Estas hermanas enfrentaron así a un hater de Internet (y es un genial ejemplo para surfear el odio)

Los haters son una chocante tribu digital a la que se puede combatir con astucia, pero sobre todo, con buena onda.

Ya lo decía El arte de la guerra: vence al enemigo convenciendo a su ejército de luchar de tu lado. Si bien aquí no tenemos un ejército, sí podemos convencer al enemigo (al hater) de que se una a ti, en vez de odiar.

Seguro tú también has tenido algún roce con un hater. Esta tribu que puebla Internet es amante de convertir los entornos digitales en espacios de permanente conflicto, descalificando todo lo que se encuentran a su paso y desatando discusiones estériles. Lo malo es que muchos internautas caen en la espiral tóxica de los haters, contestando a sus insultos, a sus críticas destructivas y a sus comentarios tóxicos con visceralidad.

Sin embargo, existe otra forma de enfrentar a estas personas, de vencerlas, según El arte de la guerra, combatiendo su estrategia. Para ello hay que tomar en cuenta lo primordial: ¿qué es lo que tienen en común todos los haters? Esta obviedad: que odian. 

De ahí que no exista mejor manera de combatir, e incluso eliminar a un hater de tu vista, que responder con la más alta caridad; es decir, con buena onda y, si tu imaginación da más, con cierto hilo de sarcasmo, sin olvidar que se trata de contagiar la mejor vibra.

Siempre podemos responderle con astucia y buen humor a un hater, y este fue el caso de las australianas Lisa y Jessica Origliasso, del duo pop The Veronicas.

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Estas hermanas subieron una foto a su Facebook en la cual ambas aparecían en una sensual pose, repleta de seguridad y empoderamiento femenino. Los comentarios no se hicieron esperar, y uno de ellos fue de un hater que, en tono de burla, dijo:

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¡Por dios! ¡¡¡¡COMAN ALGO, POR TODOS LOS CIELOS!!!! Yo pago la comida.

Evidentemente este era un comentario malintencionado, repleto de envidia e incluso machismo. Y ¿qué hicieron estas chicas? Respondieron de la manera más astuta, tomándose una selfie en la que incluían un largo mensaje en respuesta al hater:

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¡Perfecto! Aquí está la lista de nuestras compras para la comida diaria; ¡déjanos saber dónde la enviarás Matt Lee!

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Las hermanas le enviaron la lista de sus compras: una despensa orgánica que incluía muchas verduras, frutas, semillas y hasta hummus. Después agregaban:

…Esa es una lista para 1 día… ¡Déjanos saber cuántas planeas pagar, y te las seguiremos enviando diario! …….. Pero preferirías que sólo comiéramos una hamburguesa con queso, ¿verdad?

Esta fina manera de responder a un hater te puede iluminar la próxima vez que tengas que lidiar con uno de estos tóxicos pobladores de Internet. Inspirador y divertido.



Este hábito de dos minutos te empoderará y eliminará todo rastro de estrés

Tu cerebro manda señales a tu cuerpo. Pero tu cuerpo también puede mandar señales a tu cerebro (y fomentar tu bienestar).

Es normal que cuando nos sentimos tristes caminemos con la cabeza gacha, o incluso con la espalda un poco encorvada. Son reacciones corporales que expresan –a nosotros y a quienes nos rodean– nuestras emociones.

Pero si bien una emoción puede detonar una postura, también es cierto que una postura puede influir en la psique.

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Si vamos siempre encorvados o con la cabeza gacha estaremos alentando un estado psíquico de pesar. Porque esta postura es la que adoptamos cuando cargamos algo de verdad, y la mente interpreta esto de maneras específicas. De hecho, una postura es capaz de mandar distintas señales al cerebro, y de generar distintas hormonas y neuronas.

Un estudio de 2010 comprobó que modificar nuestra postura durante 180 segundos altera las cantidades de testosterona y cortisol en el cuerpo. La hipótesis de esta investigación partió de las posturas en humanos y otros animales para expresar poder, las cuales siempre son expansivas y erguidas. Más allá de que asociemos dichas posturas a una demostración de fuerza, realmente juegan un papel fisiológico y causan poder.

Una de las autoras del estudio es Amy Cuddy, psicóloga de Harvard que ha sido entusiasta de dar a conocer esta vital información para el bienestar colectivo. Según Cuddy, ciertas posiciones de poder aumentan los niveles de la testosterona en 20%, mientras que reducen el cortisol, en 25%.

La primera ayuda a combatir la depresión y la falta de concentración. Además ayuda a aumentar la autoestima, pues es un vigorizante natural. La segunda ocasiona estrés, y en altas dosis produce fatiga, irritabilidad y ansiedad.

Así que la recomendación de la doctora Cuddy es que adaptemos una de las posturas de poder durante 2 minutos al día.

Sobre todo podemos hacerlo antes de enfrentar alguna situación que exija de nosotros confianza y seguridad, como puede ser un examen, hablar en público o una entrevista de trabajo. Pero en general podemos hacerlas todos los días, al despertar o como excusa para dejar el trabajo por unos minutos.

Lo interesante también es que esto comprueba, científicamente, que el yoga promueve una radical transformación en nuestro organismo. Esta práctica se basa en las llamadas asanas, o posturas, las cuales se basan en la expansión y estiramiento de los músculos. Así que puedes complementar el hábito de las posturas de poder con un poco de yoga diario, pues además las asanasy algunas en especial– ayudan a corregir las malas posturas de manera permanente.

Estas son las posturas de poder que puedes hacer cuando necesites un boost de confianza:



“Hater ven, te quiero ayudar”: una romántica canción dedicada a todos los haters de Internet

Un tema para reflexionar sobre lo estériles e inútiles que son las críticas destructivas.

Ser un hater es más que ser un sujeto que gusta de molestar por Internet, polarizando cada cuestión y conflicto con comentarios tóxicos, en vez de constructivos. Se trata de toda una identidad: una basada en peligrosas ilusiones y ficciones que se cultivan en los entornos digitales. Pero también, el hater es producto de una sociedad involucionada, nihilista y adicta a las pantallas, que ha llevado a mucha de su juventud a vivir y relacionarse desde lo que David Sainz llama “las cloacas de Internet”.

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Sainz es un cineasta español independiente, creador de la serie web Malviviendo –cuya popularidad estalló antes que los youtubers– y que tiene mucha experiencia navegando en los entornos digitales. Ha sabido sacar provecho de éstos para reinventar las producciones audiovisuales, y confía en el potencial positivo que tiene el Internet para las nuevas generaciones.

No obstante, Sainz también sabe que el Internet es una cloaca plagada de fenómenos tóxicos, como el de los haters.

A estos trolls les dedicó la canción “Hater ven, te quiero ayudar”:

Ocurre con frecuencia que no hay mejor manera de decir las cosas que con humor. Y más si nos dirigimos a los haters: personas especialistas en hacernos enojar con sus difamaciones y críticas destructivas, incluso con comentarios sin sentido pero con mucha ira, hechos a partir de la seguridad que otorga el anonimato y la falta de autoridad en los espacios digitales. Eso que los psicólogos llaman el “efecto de desinhibición en línea”.

Pero, frente a su retórica generalmente poco fundamentada, es mejor batear a estas celebridades de Internet con una técnica infalible: la buena onda, o como canta Sainz: con un “Ven, te quiero ayudar”.

Porque existen haters que se han reformado, como demostró la columnista Patricia Hernández en una nota digital llamada 10 Former Internet Trolls Explain Why They Quit Being Jerks. En ella, Hernández recabó historias de haters de todo tipo: el clásico que odia Star Wars, el “listillo implacable” o el amo y señor de Yahoo Respuestas. Todos habían tenido interesantes razones para volverse internautas terroristas. Algunos aseguran haber estado pasando por malas relaciones de pareja en el momento de empezar su “carrera” de haters profesionales.

Pero cuando no se puede ayudar a un hater, ¿que se debe hacer? Ignorarlo: con humor y sarcasmo, como Sainz. No entrar en su espiral de odio, ni dejarnos enfrascar en esa forma torcida de relacionarnos.

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Ante la cultura del odio que propagan los más vulnerables a convertirse en haters, hace falta cultivar una buena convivencia en Internet y los entornos digitales.

Éstos son lugares a defender, pues no son neutrales.

Los entornos digitales pueden estar plagados de fake news o de noticias verdaderas y urgentes. Pueden estar plagados de buenas opiniones o de tóxicas críticas, como las de los haters. Pueden fomentar la unidad entre los diversos intereses de la sociedad, o la disolución en un caos separatista.

Así que no está de más reflexionar sobre el fenómeno hater, pero no como lo haría un hater –pensando en destruir desde su asiento–, sino concentrándonos en la construcción. En épocas como la actual, cuando los conflictos polarizan tanto a la sociedad, es urgente no contribuir siendo un hater, ni un fanático.

Debemos defender los buenos argumentos, las críticas constructivas y las discusiones que nos retroalimentan y nos hacen evolucionar.

Y si eres un hater en potencia, o crees tener la propensión, acá te va un mensaje: 

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