Por qué no debes perderte los amaneceres de junio (y cómo captarlos de comienzo a fin)

Ver el amanecer es un ritual que puede despejar tu mente y ayudarte a empezar tu día con la mejor energía natural.

Desde el inicio de los tiempos, ver el amanecer es un ritual de vida. Pocas cosas hay más simbólicas que ver salir el sol: es el inicio de un nuevo ciclo que, sin importar el calendario que rija nuestro tiempo, marca siempre un momento crucial. Es aquel momento en el que la luz se sobrepone a la oscuridad –igualmente simbólica– y comienza un nuevo día.

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Dicho ciclo es el que regula la vida en el planeta. Tal es la razón por la cual no podría haber nada más importante, ni que nos pueda beneficiar más (en sentidos fisiológicos, pero también emocionales) que ver el amanecer. Levantarnos para presenciar el alba es un hábito que todos deberíamos practicar, lo cual incluso ha sido corroborado por la ciencia, pues algunos estudios han demostrado que la exposición a la luz temprana del día mejora el metabolismo, mismo que es clave en la regulación de nuestro organismo y en su correcto funcionamiento.

 

Y, ¿qué mejor que presenciar los amaneceres más largos?

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Para quienes habitamos el hemisferio norte, los amaneceres más largos ocurren desde los primeros días de junio.El día exacto varía según la latitud en la que nos encontremos; en algunos lugares, estos amaneceres ocurren a principios del mes, mientras que en otros es en la segunda semana, justo antes del solsticio de verano. En Chile, por ejemplo, el amanecer más largo será el 14 de junio, a las 8:12 de la mañana, y habrá luz durante 9 horas y 21 minutos.

Esto es porque el solsticio de verano, que es el 21 de junio, es el día más largo del año; antes de tan simbólica fecha, los días duran más, debido a la inclinación de la Tierra.

 

Pero, ¿cómo saber a qué hora amanece en mi localidad? 

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Existen herramientas digitales para poder crear nuestra agenda de amaneceres, y no perdernos ni un minuto de los primeros albores del día. En Time and Date puedes buscar directamente, según tu ciudad o localidad, los horarios del amanecer y qué días de este mes podrás presenciar el más largo. En SunriseSunset puedes saber también los horarios tanto de los amaneceres como de los atardeceres, y hacer todo un calendario mensual para que forme parte de tu agenda cotidiana.

Así no te perderás ni una partícula de las primeras luces del día y podrás hacer al amanecer parte de tu rutina diaria, algo que te llenará de energía y te brindará un poco de paz interior para empezar el día. También puedes utilizar estos momentos para practicar un poco de meditación mindfulness o realizar algunas posturas de yoga, algunas de las cuales están pensadas especialmente para recibir al sol.

Porque ningún amanecer es igual a otro: contemplar cada uno constituirá un diferente y significativo ritual en tu vida. Compruébalo tú mismo.

 

* Fotografía principal: Passenger Diaries



Solsticio de verano: el día más largo del año y un pretexto para estabilizar nuestra luz

Este jueves 21 de junio, el día tendrá 13 horas y 25 minutos de luz. Mira aquí por qué no debes perderte este utópico encuentro astronómico.

Es verdad: este tipo de eventos cósmicos nos alegran la existencia porque, de entrada, inspiran las metáforas más poéticas sobre nuestras vidas. El solsticio de verano nos da, por ejemplo, material para imaginar qué significa un día de nuestro año, el día más largo, el día con más luz. 

Pero más allá de las metáforas new age, eventos como el solsticio de verano –el día para aprovechar durante más tiempo la luz del sol– hacen pensar en lo valioso (y caro) que se ha vuelto el tiempo últimamente, invitándonos, de paso, a entender la importancia de valorar un minuto de más luz en nuestra realidad.  

 

Un poco de contexto astronómico sobre el solsticio de verano

Este jueves 21 de junio del 2018 a las 05:00hrs de la Ciudad de México comienza el solsticio de verano en el hemisferio norte, un pretexto para salir a contemplar la tarde en el día más largo del año. Con una duración del día de 13 horas y 25 minutos, se trata del momento en que el sol alcanzará su más alto grado de declinación norte (+23º 27’), lo cual marca el día más largo y luminoso del año en el norte y la noche más larga en el sur.

A este solsticio se le  atribuye también la entrada del sol a la constelación de Cáncer. Tanto el trópico de Cáncer como el trópico de Capricornio tienen una relación directa con el solsticio de verano, pues ambos son la línea imaginaria en la Tierra en la que los rayos del sol son completamente verticales en el instante del solsticio, es decir, cuando el sol se encontrará exactamente en el centro de la esfera y, por lo tanto, la sombra de cualquier objeto tendrá la componente longitudinal nula en dicha línea.

 

¿Y qué se sabe de los mitos y rituales sobre el solsticio de verano?

Esta fecha es considerada el día de máxima energía, de esplendor de la naturaleza. Hay culturas y antiguas civilizaciones que festejaban este día debido a su asociación con la fertilidad, la cosecha, la fruición de siembra y el cénit de la vida espiritual. Curiosamente, este día se entrelaza con las celebraciones paganas del Midsummer y la fiesta de San Juan, las cuales se realizan mediante un rito para “dar más fuerza al sol” mediante hogueras. Simbólicamente, en estas fiestas el fuego tiene una función de purificación en las personas que lo contemplan. 

Conservar y maximizar la energía del sol no sólo permite eficientar los procesos de agricultura, sino que también se mejoran los ciclos de sueño y de estabilidad emocional. En otras palabras, es una oportunidad para ser conscientes de las fuerzas entre la naturaleza y la humanidad, el cosmos y la vida. 

De manera que el solsticio de invierno es un pretexto para invocar los mitos, y que éstos a su vez despierten la inspiración que siempre hace falta; inspiración para sentir que podemos estabilizar la energía, para dar la bienvenida a las cosechas personales y metafóricas, para entender lo valioso que es 1 minuto en medio de la selva de concreto que son las ciudades, o para simplemente salir a disfrutar de la tarde soleada (de esos 25 minutos más de día), pero sobre todo, para darle más fuerza al “sol” de nuestra realidad que, si recordamos unos instantes, lo pintamos nosotros. 



¿Por qué ver el amanecer y anochecer es bueno para tu salud?

Distintos estudios comprueban los beneficios físicos y emocionales de esta hermosa actividad.

Por intuición sabemos que la naturaleza nos hace mucho bien. Luego por la ciencia, hemos de confirmar los beneficios que el solo hecho de posarnos sobre la naturaleza nos comparte. También intuimos que apreciar momentos hermosos en la natura, como un atardecer o amanecer, es bueno para la salud, sobre todo mental, pero también algunos estudios confirman sus beneficios para el cuerpo.

Más allá de que dedicar momentos a la contemplación y a la relajación de la mente para mitigar el estrés diario es benéfico, un estudio de la Universidad de Northwestern ha encontrado que la exposición a la luz temprana del día mejora tu metabolismo e incluso está ligada a la pérdida de peso.

Por otro lado, en el aspecto psicológico, dar tu atención al atardecer y anochecer hace que hagas consciente el ciclo natural del día; con ello, tus actividades también van acoplándose a esta dinámica que influye en nuestro verdadero reloj, el natural (recordemos que la creación del tiempo es tan solo una medida aceptada socialmente).

También, está comprobado que exponerte a la luz del sol mejora tu humor y salud, y el atardecer y amanecer son los momentos más amables para recibir los rayos del sol sin que necesariamente dañes tu piel.

Si a lo anterior añadimos la experiencia estética de este milenario ritual, entonces su generosidad no demanda más explicaciones.