Entre la tierra firme y el mar abierto, emergen 119 islas que dan vida a Venecia. Situada en una laguna que en sus inicios se encontraba habitada por ilirios y vénetos, esta ciudad es ahora uno de los centros turísticos más famosos del mundo. Precisamente, esta situación impulsa la reciente decisión del gobierno: Venecia prohíbe el paso a cruceros por la laguna.

A partir del 1 de agosto de 2021, todos los cruceros turísticos tendrán prohibido entrar a las aguas de las lagunas de Venecia debido a que ésta ha sido declarada patrimonio nacional. De acuerdo con un informe del Programa Ambiental de las Naciones Unidas, el turismo de cruceros contribuye únicamente con el 18% del total de dólares de turismo.

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Esto quiere decir que más del 80% de las ganancias por cruceros en Venecia se van a los bolsillos de aerolíneas, hoteles y compañías internacionales. Sin embargo, la principal razón por la que los cruceros ya no entrarán a la laguna no es la economía.

A medida que los cruceros cruzan y cruzan a la laguna, los habitantes locales experimentan los riesgos de un desequilibrio ambiental. Así como las vías fluviales se agitan, los cimientos de la ciudad se hunden.

Según un estudio publicado por Nature, “las olas creadas por grandes embarcaciones podrían redistribuir los contaminantes industriales que ya están presentes en la laguna”. Además, la transformación de los canales para permitir que embarcaciones grandes entren a la ciudad destruyen los hábitats costeros y agravan las inundaciones.

Venecia prohíbe los cruceros y apoya el ambiente 

Cada vez es más común escuchar el desequilibrio del nivel del agua en los canales de Venecia. Incluso recientemente se ha suscitado una baja en los niveles del mar, tan grande que los canales quedaron totalmente sin agua. Pero también existe el caso contrario, las inundaciones a causa de las mareas altas (acqua alta) son cada día más recurrentes en la ciudad, orillando a activar protocolos de emergencia.

Hasta hace un siglo las inundaciones no representaban una amenaza, ya que la subida del mar era de tan sólo unos centímetros. No obstante, con el cambio climático la situación ha cambiado drásticamente. Cada vez se registran récords históricos de aumento del nivel del mar, a causa del calentamiento global que se ha acelerado en las últimas décadas.

“No Grandi Navi” busca salvar los canales 

La llegada del primer crucero después de la pandemia marcó el aumento de las protestas ambientales. Cerca de 2,000 manifestantes invadieron los propios barcos de MSC y corearon “No Grandi Navi” (no grandes barcos).

Ante este movimiento, el gobierno reaccionó rápidamente con el anuncio de la prohibición de los cruceros en la laguna. Oficialmente, en abril se emitió la proyección de un puerto alternativo que puede recibir a los barcos sin poner en riesgo el equilibrio de Venecia.

Aunque este puerto no será tan atractivo como navegar por el famoso Canal de Giudecca, para los habitantes de la ciudad y activistas es una muestra de que todos están dispuestos a proteger el patrimonio ambiental y social.

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Para Venecia, y tal vez todo el mundo, la pandemia de Covid-19 mostró una mejor alternativa de vida aunque a un precio muy alto. La tranquilidad turística que abrazó a muchos sitios naturales y famosos nos recuerda que el turismo al estilo industrial nos hace perder a paso acelerado aquello que disfrutamos más del planeta.

Podemos centrarnos en que Venecia ahora prohíbe la entrada de los cruceros a la laguna y de alguna manera sufrirá económicamente por ello. O bien, valorar que ahora una laguna histórica es protegida y que tanto las especies cercanas como sus habitantes podrán encontrar mayor tranquilidad.