Este lunes, la jefa de gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, presentó el plan “Uniforme neutro” junto con el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma. El programa simplemente indica que los niños y niñas de niveles preescolar, primaria y secundaria de las escuelas públicas y privadas de la ciudad pueden elegir el uso de falda o pantalón en su uniforme escolar.

Sheinbaum explicó que la medida busca generar una condición de igualdad y equidad entre los estudiantes. Con este nuevo derecho, se pretende dar un paso en la erradicación de la violencia de género y aportar a una mayor tolerancia en las comunidades educativas. 

 

La infancia no es uniforme

Muchos medios han cubierto la noticia haciendo énfasis en que “los niños podrán usar faldas”, y que el gobierno debería preocuparse más por atender cuestiones como la inseguridad o el cuidado del medioambiente, dejando el vestido en manos de los educadores y padres. Pero la cuestión va mucho más allá de eso.

Subvertir los roles de género puede ser una forma de expresar libertades y luchar por mayores derechos. Por ejemplo, en el Reino Unido, los varones de una escuela protestaron contra una medida que les impide utilizar pantalones cortos durante los meses de calor. ¿Cómo lo hicieron? Usando faldas.

Niños ingleses protestan en su escuela usando faldas (Imagen: The Guardian)

Si bien el uso del uniforme puede explicarse como una manera de homologar el aspecto de los estudiantes y, hasta cierto punto, mostrar que en la institución educativa todos son iguales (al menos en tanto acatan las mismas reglas), lo cierto es que uniformar a los estudiantes también es un resabio de las escuelas religiosas y militares. Hoy en día, algunos estudiantes varones usan falda como parte de “novatadas” o ritos de iniciación, especialmente si forman parte de equipos deportivos; y en el día a día no es extraño que las mujeres utilicen pantalón. ¿Por qué debería aplicarse un régimen de vestimenta más estricta en la escuela?

Darle la opción a las niñas para usar pantalón, además, obedece a un reclamo urgente de protección contra el acoso y el abuso que sufren, tanto en la escuela como en la vía pública. Usar pantalón les permite integrarse a actividades recreativas y educativas sin riesgo de ser cosificadas o señaladas por sus compañeros, además de protegerlas del frío cuando la temperatura lo amerite.

Sin duda, la medida es buena y debe acompañarse de sensibilización para padres, maestros y alumnos acerca de los estereotipos, tanto en general como de género, y de cómo estos han condicionado y contribuido a negar derechos tan importantes como el voto femenino o la abolición de la esclavitud en el pasado.

Por otra parte, el programa “Uniforme neutro” no obliga a que ningún estudiante utilice un uniforme que no desee usar; al contrario, simplemente abre la oposición binaria de niños/pantalón-niñas/falda para permitirle a los estudiantes tomar sus propias decisiones sobre su aspecto, y así involucrarse en la construcción de su propia identidad durante los años más importantes de su formación.

¿Te habría gustado usar un uniforme distinto en tus años escolares? Si estuviera en tus manos volver en el tiempo, ¿utilizarías falda (si eres varón) o pantalón (si eres mujer)? Cuéntanos tus impresiones en los comentarios.

 

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