Un remedio contra tus demonios personales: aliméntalos con tus platillos predilectos

Este consejo para enfrentar con gentileza a tus propios demonios podría ser más útil de lo que tal vez imaginas.

Si estás meditando y llega el Diablo, pon al Diablo a meditar.

Proverbio sufí

Nos guste o no, la sombra forma parte intrínseca de nuestra esencia como individuos. Esa región oscura de nuestra cartografía personal es por lo menos tan importante como los valles más luminosos, volcanes nevados y verdes praderas que también nos conforman. Pero la sombra no es el problema, al menos mientras no la arrojemos al olvido o intentemos eludirla –recordemos que para que una sombra se manifieste es imprescindible la presencia tanto de luz como de oscuridad–. Lo “divertido” comienza cuando decidimos ignorar esas latitudes personales, y entonces permitimos la gestación de entidades incómodas y, sin duda, peligrosas: los demonios personales.

A las más vívidas manifestaciones de esos miedos, traumas y autonarrativas truncadas, podríamos catalogarlas como nuestros demonios personales. Y debemos admitir que todos hemos cultivado estas entidades psíquicas que nos acompañan a lo largo del camino, como una suerte de antiángeles guardianes: fuerzas que están pulsando ahí, permanentemente, siempre listas a sabotearnos o aprovechar el más mínimo desliz para detonar barrancos ante nuestros pies.

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Pero ¿cómo combatirlos? ¿cómo lidiar con estos seres, que a fin de cuentas somos nosotros mismos, y aspirar así a una paz interior? Sin duda habrá múltiples hipótesis o remedios que van de las recetas autosuperacionales a los hacks new-ageros, recursos terapéuticos varios y preceptos milenarios para lograrlo. Pero también existen rutas menos predecibles; por ejemplo, la que propone Robert Anton Wilson (1931-2007). Este escritor y metafilósofo estadounidense, en el segundo volumen de su trilogía Cosmic Trigger, narra un episodio en el que tras una invocación ritual se vio súbitamente rodeado de acechantes demonios.

 

No conjures algo que luego no puedas disipar

Este era uno de los consejos que H. P. Lovecraft compartía. Evidentemente sensato, el problema es que muchas veces nos vemos envueltos en situaciones o frecuencias anímicas que, sin darnos cuenta, derivan en el cultivo de seres que, al menos en esos instantes, parecieran más poderosos que su propio creador.

Por ejemplo, a quién no le ha ocurrido que tras beber cantidades de alcohol bastante mayores a las que nuestro organismo y psique pueden procesar, de pronto nos vemos rodeados por seres “familiares” pero ya transformados en, y dicho con todo respeto, francos demonios –que son simultáneamente tus proyecciones–. El problema es que una vez ahí, pareciera que el arquitecto de la escena está lejos de tener las herramientas necesarias para disipar la orgiástica dinámica.  

 

Gastronomía metafórica para apaciguar demonios

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Estando en una granja en California, a principios de los años 70 del siglo pasado, Anton Wilson se encontraba inmerso en un ritual de magia, la “Misa del Fénix”, diseñado por Aleister Crowley para “activar la verdadera voluntad”. Tras la invocación inicial súbitamente se vio frente a incontables demonios con cara de perro, negros y muy siniestros, formando un círculo a su alrededor. 

En un plano estaba seriamente asustado; pero en otro, me sentía confiado de mis habilidades arduamente ganadas para navegar los regiones infernales del espacio psicodélico. Recordé algo de H. P. Lovecraft: “No llames nada que no puedas disipar”. Pero eso ya no funcionaba. Después recordé algo de un libro de chamanismo: “Si los alimentas, entonces se convertirán en aliados en lugar de enemigos”. Me concentré entonces en algún platillo festivo y de pronto el altar estaba repleto de cócteles de camarón. No lo había planeado, y me sorprendió mucho. Inconscientemente había invocado uno de mis platillos predilectos. 

Comencé a repartir los cócteles entre los demonios. Los aceptaron para luego transformarse en las monjas de mi escuela, cuando niño; también se comprimieron en cómicos enanos. En la escuela ellas eran mucho más grandes que yo, pero ahora yo era mucho mayor. Habían perdido toda su habilidad de aterrorizarme. Comencé a reír, aceptando que el ritual estaba, en un sentido arruinado. (Pero en otro había sido todo un éxito). Rompí el círculo, bajé la energía al piso y las monjas de disolvieron. 

Cosmic Trigger II: Down to Earth (1991)

 

Reflexiones posdemoníacas

Los demonios personales, quizá también los impersonales, podrían entenderse como proyecciones de todo aquel que se encuentra con ellos. Algo así como entidades alimentadas en buena medida por nosotros mismos, porciones nuestras. En este sentido, un improbable gesto de gentileza con ellos pudiera ser clave para hacer las paces y en consecuencia, disiparlos –lo que equivale a sanarlos–. 

¿Y tú qué le ofrecerás a tus demonios la próxima vez que te encuentres con ellos?

Javier Barros del Villar
Autor: Javier Barros del Villar
Editor digital. Toma té y vive parte del tiempo en las montañas.


Akira Kurosawa: sus 100 películas preferidas (📽️)

En esta lista, Kurosawa dejó más que una historia personal del cine: son un trozo de su mundo más íntimo.

Las historias son reliquias: vestigios de un mundo oculto, pre-existente, la materia que moldea la identidad. El lenguaje escrito había sido el medio preferido para explorarlas hasta la llegada del cine. La lente de la cámara vino a prolongar la mirada, a traducir en pantalla lo que navega en el inconsciente. 

En el cine, la música, las palabras y la imagen se funden en un ritual inusitado e infinitamente repetible. Quien filma se sabe un espectador privilegiado que puede llevar al alcance de todos las experiencias más inenarrables. Es quizá por ello que Akira Kurosawa nunca se sintió un extranjero en el mundo. En películas como Rashomon Los siete samuráisel ser humano es un ente enérgico y vivo, cuyos actos adquieren un halo de trascendencia: tan capaces de la maldad como del más puro honor, incluso sus personajes más cotidianos se perciben legendarios. 

La lente de Kurosawa ha sido un brillo que a ratos despedaza: se adentró en el lado más tórrido de la conciencia y la proyectó en un cine vigoroso que continúa marcando a generaciones de artistas.  

¿Qué lleva a un cineasta a expresarse de cierta manera? ¿Qué eventos inspiran un giro de cámara, un cambio de enfoque?

Crear es una experiencia esclarecedora e hipnotizante, y Kurosawa lo sabía bien: “los genios son quienes sueñan”, decía. Pero no lo hacemos solos: lo que experimentamos, observamos y percibimos del mundo es lo que, con el paso del tiempo, culmina en obras maestras. 

¿Por qué elegir un filme sobre otro? ¿Por qué obviar ciertos clásicos? No lo sabremos nunca; quizá tenga que ver con aquello que solamente él, y nadie más, supo retratar.

Cada filme en la lista contiene una visión de mundo que evolucionó en una experiencia sensorial tan propia como colectiva. Un secreto que halló su expresión en el movimiento de la cámara y que hoy puede ser observado por quien sea: un trozo de universo subjetivo. 

Al leer la lista de las películas favoritas de este director, uno siente el azoro de asomarse a un lugar íntimo, y la sensación no es gratuita: en esta historia personal del cine se encuentra el germen del genio creativo de Kurosawa.

1). Broken Blossoms (Lirios rotos) Griffith, 1919 Estados Unidos.
2). Das Cabinet des Dr. Caligari (El cabinete del Dr. Caligari) Wiene, 1920, Alemania.
3). Dr. Mabuse, der Spieler (El doctor Mabuse) Lang, 1922, Alemania.
4). The Gold Rush (La quimera de oro) Chaplin, 1925, Estados Unidos.
5). La Chute de la Maison Usher Jean Epstein, 1928, Francia.
6). Un Chien Andalou (Un perro andaluz) Buñuel, 1928, Francia.
7). Morocco (Marruecos) von Sternberg, 1930, Estados Unidos.
8). Der Kongress Tanzt (El congreso se divierte) Charell, 1931, Alemania.
9). Die 3groschenoper (La comedia de la vida) Pabst, 1931, Alemania.
10). Leise Flehen Meine Lieder (Vuelan mis canciones ) Forst, 1933, Austria/Alemania.
11). The Thin Man (La cena de los acusados) Dyke, 1934, Estados Unidos.
12). Tonari no Yae-chan Shimazu, 1934, Japón.
13). Tange Sazen yowa: Hyakuman ryo no tsubo, Yamanaka, 1935, Japón.
14). Akanishi Kakita, Itami, 1936, Japón
15). La Grande Illusion (La gran ilusión) Renoir, 1937, Francia.
16). Stella Dallas, Vidor, 1937, Estados Unidos.
17). Tsuzurikata Kyoshitsu, Yamamoto, 1938, Japón
18). Tsuchi, Uchida, 1939, Japón
19). Ninotchka, Lubitsch, 1939, Estados Unidos.
20). Ivan Groznyy I, Ivan Groznyy II: Boyarsky Zagovor (Iván el Terrible) Eisenstein, 1944-46, Unión Soviética.
21). My Darling Clementine (Pasión de los fuertes) Ford, 1946, Estados Unidos.
22). It’s a Wonderful Life (¡Qué bello es vivir!) Capra, 1946, Estados Unidos.
23). The Big Sleep (El sueño eterno) Hawks, 1946, Estados Unidos.
24). Ladri di Biciclette (Ladrón de bicicletas) De Sica, 1948, Italia.
25). Aoi sanmyaku, Imai, 1949, Japón.
26). The Third Man (El tercer hombre) Reed, 1949, Reino Unido.
27). Banshun (Primavera tardía ) Ozu, 1949, Japón.
28). Orpheus (Orfeo) Cocteau, 1949, Francia.
29). Karumen kokyo ni kaeru (Carmen vuelve a casa) Kinoshita, 1951, Japón.
30). A Streetcar Named Desire (Un tranvía llamado deseo) Kazan, 1951, Estados Unidos.
31). Thérèse Raquin (Teresa Raquin ) Carne 1953, Francia.
32). Saikaku ichidai onna (La vida de Oharu, mujer galante) Mizoguchi, 1952, Japón.
33). Viaggio in Italia (Te querré siempre) Rossellini, 1953, Italia.
34). Gojira (Japón bajo el terror del monstruo) Honda, 1954, Japón.
35). La Strada, Fellini, 1954, Italia.
36). Ukigumo (Nubes flotantes ) Naruse, 1955, Japón.
37). Pather Panchali (La canción del camino) Ray, 1955, India
38). Daddy Long Legs (Papá, piernas largas) Negulesco, 1955, Estados Unidos.
39). The Proud Ones (Tierra de violencia )Webb, 1956, Estados Unidos.
40). Bakumatsu taiyoden Kawashima, 1957, Japón.
41). The Young Lions (El baile de los malditos) Dmytryk, 1957, Estados Unidos.
42). Les Cousins (Los primos ) Chabrol, 1959, France
43). Les Quarte Cents Coups (Los 400 golpes) Truffaut, 1959, Francia.
44). A bout de Souffle (Al final de la escapada) Godard, 1959, Francia.
45). Ben-Hur (Wyler, 1959) Estados Unidos.
46). Ototo, Ichikawa, 1960, Japón
47). Une aussi longue absence (Una larga ausencia) Colpi, 1960, France/Italy
48). Le Voyage en Ballon (Viaje en globo) Lamorisse, 1960, France
49). Plein Soleil (A pleno sol) Clement, 1960, Francia/Italia.
50). Zazie dans le métro (Zazie en el metro) Malle, 1960 Francia/Italia.
51). L’Annee derniere a Marienbad (El año pasado en Marienbad) Resnais, 1960, Francia/Italia.
52). What Ever Happened to Baby Jane? (¿Qué fue de Baby Jane? ) Aldrich, 1962, Estados Unidos.
53). Lawrence of Arabia (Lean, 1962) Reino Unido.
54). Melodie en sous-sol (Gran jugada en la Costa Azul) Verneuil, 1963, Francia/Italia.
55). The Birds(Los pájaros) Hitchcock, 1963, Estados Unidos.
56). Il Deserto Rosso (El desierto rojo) Antonioni, 1964, Italia/Francia.
57). Who’s Afraid of Virginia Woolf? (¿Quién teme a Virginia Woolf?) Nichols, 1966, Estados Unidos.
58). Bonnie and Clyde, Penn, 1967, Estados Unidos.
59). In the Heat of the Night (En el calor de la noche) Jewison, 1967, Estados Unidos.
60). The Charge of the Light Brigade (La última carga) Richardson, 1968, Reino Unido.
61). Midnight Cowboy (Cowboy de medianoche) Schlesinger, 1969, Estados Unidos.
62). MASH (Altman, 1970) Estados Unidos.
63). Johnny Got His Gun (Johnny cogió su fusil) Trumbo, 1971, Estados Unidos.
64). The French Connection (Contra el imperio de la droga) Friedkin, 1971, Estados Unidos.
65). El espíritu de la colmena, Erice, 1973, España.
66). Solyaris (Solaris) Tarkovsky, 1972, Soviet Union
67). The Day of the Jackal (Chacal) Zinneman, 1973, Reino Unido./Francia
68). Gruppo di famiglia in un interno (Confidencias) Visconti, 1974, Italia/Francia.
69). The Godfather Part II (El padrino: parte II) Coppola, 1974, Estados Unidos.
70). Sandakan hachibanshokan bohkyo, Kumai, 1974, Japón
71). One Flew Over the Cuckoo’s Nest (Alguien voló sobre el nido del cuco, Forman, 1975) Estados Unidos.
72). O, Thiassos (El viaje de los comediantes) Angelopoulos, 1975, Grecia.
73). Barry Lyndon, Kubrick, 1975, Reino Unido.
74). Daichi no komoriuta, Masumura, 1976, Japón.
75). Annie Hall, Allen, 1977, Estados Unidos.
76). Neokonchennaya pyesa dlya mekhanicheskogo pianino Mikhalkov, 1977, Unión Soviética.
77). Padre Padrone (Padre Patrón) P. & V. Taviani, 1977, Italia.
78). Gloria, Cassavetes, 1980, Estados Unidos.
79). Harukanaru yama no yobigoe (Llanto de Primavera) Yamada, 1980, Japón.
80). La Traviata, Zeffirelli, 1982, Italia.
81). Fanny och Alexander (Fanny y Alexander) Bergman, 1982, Sweden/France/West Germany
82). Fitzcarraldo, Herzog, 1982, Peru/West Germany
83). The King of Comedy (El rey de la comedia) Scorsese, 1983, Estados Unidos.
84). Merry Christmas Mr. Lawrence (Feliz Navidad, Mr. Lawrence) Oshima, 1983, Reino Unido/Japón/Nueva Zelanda.
85). The Killing Fields (Los gritos del silencio) Joffe 1984, Reino Unido.
86). Stranger Than Paradise (Extraños en el paraíso) Jarmusch, 1984, Alemania Occidental / Estados Unidos.
87). Dongdong de Jiaqi, Hou, 1984, Taiwan.
88). Paris, Texas, Wenders, 1984, Francia / Alemania Occidental.
89). Witness (Único testigo ) Weir, 1985, Estados Unidos.
90). The Trip to Bountiful (Regreso a Bountiful ) Masterson, 1985, Estados Unidos.
91). Otac na sluzbenom putu (Papá está en viaje de negocios ) Kusturica, 1985, Yugoslavia.
92). The Dead (Los muertos) Huston, 1987, UK/Ireland/Estados Unidos.
93). Khane-ye doust kodjast? (¿Dónde está la casa de mi amigo?) Kiarostami, 1987) Irán.
94). Baghdad Cafe (Bagdad Cafe) Adlon, 1987, Alemania Occidental / Estados Unidos.
95). The Whales of August (Las ballenas de agosto) Anderson, 1987) Estados Unidos.
96). Running on Empty (Un lugar en ninguna parte) Lumet, 1988, Estados Unidos
97). Tonari no totoro (Mi vecino Totoro) Miyazaki, 1988) Japón.
98). Gokudo no onna-tachi: San-daime ane, Furuhata, 1989, Japón.
99). La Belle Noiseuse (La bella mentirosa) Rivette, 1991, Francia/Suiza.
100). Hana-bi (Flores de fuego) Kitano, 1997, Japón.



Sobre la naturaleza del karma: una lección de Robert Anton Wilson y su hija

El escritor estadounidense nos comparte cómo su hija de 13 años le hizo comprender el misterio del karma.

El escritor y filósofo Robert Anton Wilson es una de las personas que mayor humor y frescura han inyectado a la crítica de las filosofía new age, la espiritualidad y creencias afines. En sus libros de ensayo y novelas, el principio de la duda socrática es reconciliado bajo un nuevo modelo de “túneles de realidad” y de psicología cuántica en el que la epistemología y la ontología se convierten en autorreflexiones.

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Siempre es interesante y divertido leer lo que Anton Wilson tiene que decir sobre los grandes temas de filosofía y espiritualidad –sobre todo por cómo lo dice–. Un caso interesante tiene que ver con cómo el escritor estadounidense entendió lo que significaba el karma a partir de su hija de 13 años –siguiendo aquel principio de que los niños son también nuestros maestros.

Anton Wilson narra que sus hijos habían tomado una predilección por temas como la astrología y la espiritualidad oriental –bajo el filtro pop occidental–. Esto le preocupaba; pero en lugar de intentar modificar sus creencias, discutir estos temas abiertamente logró un milagro: que sus hijos adolescentes en verdad escucharan las ideas de un padre de 46 años.

La admirable lección de su hija Luna

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Luna tenía un especial talento para pintar utilizando acuarelas en las que trataba de Mostar la Luz Clara de la que se habla en el budismo. Sobre ella dice Anton Wilson: “Luna, la más pequeña, me enseñó la lección más dura”.

Un día Luna fue golpeada y robada por un grupo de jóvenes afroamericanos regresando de la escuela. Afligido, su padre inició una diatriba contra el karma: “El karma es una máquina ciega. Los efectos del mal siguen y siguen pero no necesariamente regresan a los que iniciaron ese mal”. 

Al día siguiente Luna estaba de nuevo en su centro, radiante como siempre, lo cual alegró a su padre, quien se lo hizo saber. “He detenido la rueda del karma”, dijo Luna. “Todo el mal karma está con esos chicos que me pegaron. Yo no me quedó con nada de ello”.

Lo anterior hizo reflexionar a Anton Wilson, que observaba alegre y con una belleza etérea a su pequeña Luna. Y al respecto escribió:

El  Karma, en las escrituras budistas originales, es una máquina ciega; de hecho, es funcionalmente idéntico al concepto científico de ley natural. Ideas éticas sentimentales de justicia fueron añadidas más  tarde por teólogos que razonaban desde sus propios prejuicios morales. Buda simplemente indicó que las crueldades e injusticias del pasado están todavía activas: sus efectos siempre se siguen sintiendo. Similarmente, explicó, todo el bien del pasado, toda la generosidad, paciencia y amor de las personas se sigue sintiendo. Ya que la mayoría de los humanos sigue estando controlado por reflejos bastante robóticos; la energía negativa pesa más que todo lo bueno y la tendencia de la rueda es moverse en esa misma dirección terrible: la violencia generando más violencia, el odio generando más odio, la guerra generando más guerra.

¿De dónde proviene el karma, según la filosofía budista?

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Según el budismo, el karma es la ley de la causalidad moral. Se trata de una especie de “sentido de desigualdad” que diferencia a cada persona, una fuerza ligada a causas pasadas o a las propias acciones presentes. Según la leyenda, y en palabras de Buda, “todos los seres vivos tienen acciones (Karma) propias; su herencia, su causa congénita, su pariente, su refugio. Es el Karma lo que diferencia a los seres en estados bajos y elevados”. Con esto, Buda intentaba explicar el por qué habemos hombres y mujeres tan diferentes entre sí; con muchos destinos, con diferentes suertes (ya sea de pocas y grandes oportunidades o de muchas)…por qué, algunos hemos de ignorar las enseñanzas de la intuición, mientras que otros pueden percibir el mundo con una sensibilidad singular que les condena, muchas veces, a la soledad. Siguiendo la filosofía, las tendencias kármicas acumuladas y heredadas en el curso de vidas anteriores, pueden a veces desempeñar un papel mucho más importante que las mismas células y genes hereditarios parentales, en la formación de características físicas y mentales.

En el mismo texto donde se relata este fragmento, Buda subraya, y recuerda que el karma no solo es definido por eventos pasados, sino también por los presentes, debido al libre albedrío. Si esto no sucediese, el karma sería una especie de ley fatalista, que advierte la desdicha de los seres. De esta manera es como el hombre puede construir su propio destino y no permitir que las fuerzas de vidas pasadas aureolen el desenlace de sus acciones. 

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El karma suele ser ligado al sufrimiento, pero no porque sea bueno o malo, sino porque es parte de la rueda de la vida, de la impermanencia y de un mundo de causa y efecto que en cierta forma encadena concatenándonos a la identificación del ego. Detener la rueda es detener el sufrimiento, y liberarse del mundo –del pasado y de los apegos–; escribe Wilson:

La única forma de detener la rueda es detenerla desde dentro de ti. Esto no es fácil,  pero una vez que entiendes lo que Gurdjieff llamó “el horror de nuestra situación”, no tienes otra opción más que seguir intentando… Y Luna, a los 13, entendió esto mucho mejor que yo a los 42, con toda mi erudición y filosofía. Yo que todavía consideraba su vegetarianismo absoluto y pacifismo como sentimentaloides.