Este es el último sobreviviente de una tribu amazónica (Video)

En 22 años no se había podido fotografiar a un habitante primitivo de esta selva.

La Amazonía sigue siendo un territorio indómito y repleto de misterios, pero cada vez sufre más invasiones. Su riqueza como selva no está sólo en su asombrosa biodiversidad –que ha sido la razón de que la invadan–, sino también en las narrativas –muchas de ellas ya perdidas­– de las grandes culturas que ahí se han asentado.

De estas tribus aún quedan ecos. Así lo demuestran las primeras imágenes captadas en 22 años de un hombre amazónico. De acuerdo con la fundación indígena Funai, que se encarga de monitorear y salvaguardar a los pueblos indígenas, el hombre debió de pertenecer a alguna comunidad que se presume extinta, debido al exterminio paulatino de sus miembros a manos de granjeros, leñadores y otros invasores de esta selva.

Según Funai, existen aún 113 tribus aisladas en el Amazonas brasileño.

Lamentablemente, cada vez son menos los habitantes originarios en el Amazonas. Las actividades productivas y de extracción han depredado esta selva –la deforestación se incrementó en un 88% desde el 2012– y han hecho desaparecer a sus habitantes –animales y humanos– a un ritmo acelerado.

Lo último demuestra que no existe selva lo suficientemente vasta o frondosa que el hombre no pueda invadir, llevando consigo el exterminio que caracteriza a estas invasiones, una situación alarmante que además hace destacar cómo la rapacidad que ha caracterizado a nuestra sociedad está llegando demasiado lejos, pues ha implicado la desaparición de tribus que todavía a principios del siglo XX se hallaban intactas.

Fiona Watson, directora de Survival international, expresó para The Guardian que encontrar a hombres como el del video tiene algo de irónico:

La ironía de esto es que estamos encontrando más tribus u hombres aislados de lo que pensamos. Pero también es preocupante que estamos mostrando al mundo dónde se esconden.

https://www.theguardian.com/world/2018/jul/19/footage-sole-survivor-amazon-tribe-emerges-brazil

No cabe duda de que, por ello, la cuestión está en cómo se puede resguardar a la selva amazónica, con la cooperación de todos los países que comparten su territorio y de la mano de las propias tribus que ahí habitan. De ello dependen culturas enteras, cientos de especies animales y el pulmón más importante del planeta, tres elementos que son más importantes que cualquier “tesoro” que pueda extraerse de este ecosistema.

También dependerá de que nosotros, como consumidores, cuidemos de no comprar ningún producto que contenga materiales extraídos del Amazonas, como puede ser madera o cuero. Estas y otras acciones son urgentes si queremos detener el exterminio en esta preciosa región latinoamericana.



De cómo los indígenas del Amazonas cultivaron esta selva con agricultura sustentable

Hace 4,500 años, los indígenas de la Amazonía cultivaban la tierra mucho mejor que nosotros.

El Amazonas fue por mucho tiempo un territorio indómito, porque para penetrar en él había que cruzar sus enormes y venerables ríos. Las centenares de comunidades indígenas que se desarrollaron en esta zona fueron por ello civilizaciones hidráulicas, cuyos sorprendentes sistemas de vida se conservaron aun después de la colonia.

En la Amazonía boliviana, hace más de mil años, los pueblos indígenas tenían una tecnología de agricultura que hoy no hemos podido superar, y ni siquiera igualar. Nuestros ancestros controlaban con maestría los flujos de agua, mismos que en el Amazonas son salvajes e impetuosos.

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Para ello, los indígenas construían gigantescos terraplenes de 1 metro de altura a partir de piedra y barro, lo que permitía seguir sembrando en la llanura incluso en tiempos de lluvia. Estos terraplenes se comunicaban por un complejo sistema de ríos. Para el tiempo de estiaje, los indígenas contaban con lagunas artificiales, las cuales les permitían continuar cultivando durante la sequía.

Así, en el Amazonas todo el año era época de cultivo.

Además, estos pueblos sabían sobre agricultura sustentable, aunque ni siquiera la llamaban así. Era en realidad una práctica orgánica en todo el sentido de la palabra, que consistía en transformar el suelo para su beneficio, sin detrimento de la naturaleza; al contrario: era una relación de mutuo beneficio.

Al parecer los indígenas se valían de diversas técnicas para lograrlo, entre ellas la utilización de composta. De esta forma podían plantar cultivos comestibles en la jungla: maíz, yuca y papa era lo que cultivaban hace 4,500 años, sin destruir los nutrientes naturales del suelo, como sí ocurre hoy en día.

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Esto fue comprobado por un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Exeter, quienes examinaron el suelo de la jungla amazónica.

Según el doctor Yoshi Maezumi, director del estudio: 

Ellos cultivaban de una manera que involucraba el continuo enriquecimiento y reutilización del suelo, en lugar de expandir el territorio para la labranza. Esta era una forma mucho más sustentable de agricultura.

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Esto permitía, además, que los indígenas plantaran más allá de los ríos y lagos. Podían hacerlo en todos lados de manera eficiente y sin dañar su hábitat y, de hecho, se cree que ellos contribuyeron en gran medida a la increíble biodiversidad que distingue al Amazonas.

Toda la jungla era su lugar de cultivo, sin que hubiera de por medio una extensión de suelos antinatural para la labranza, que pudiese impactar negativamente los ciclos naturales del suelo y la vida.

Los cultivos de los pueblos amazónicos son sin duda un ejemplo de sustentabilidad muy avanzada, a la que hoy deberíamos aspirar.



Con tecnología, la tribu Ka’apor está defendiendo el Amazonas

Por su propia iniciativa y ayuda de organizaciones están instalando cámaras y sensores, llevando un registro permanente.

Cuando el Estado no actúa, la revolución parece provenir de la acción organizada de los ciudadanos, y muchos capítulos están comprobando esto.

En una región del Amazonas, en el estado de Maranhão, miembros de la tribu Ka’apor están protegiendo, por sí mismos, la zona de la deforestación ilegal. Hace dos años Greenpeace presentó una investigación en la que devela cómo el sector maderero está plagado de corrupción, y  cómo los criminales en los bosques amazónicos son ayudados por los documentos falsificados; y así la madera lavada se abre paso en los mercados mundiales.

Los Ka’apor habían ya lanzado una alarma de auxilio para cuidar la selva… Ahora esta tribu lleva ya meses cuidando, con ayuda de tecnología proporcionada por Greenpeace, esta zona: con cámaras y sensores de movimiento y temperatura para detectar la invasión de madereros ilegales. La tribu, así, está llevando un registro del movimiento y capturan datos concretos sobre la actividad forestal.

Según afirma Marina Lacorte, activista amazónica de Greenpeace Brasil. “Si el pueblo Ka’apor están protegiendo su territorio con sus propios recursos y poco apoyo tecnológico, ¿por qué el gobierno de Brasil no es capaz de hacer lo mismo?”, agrega.

 [Sinembargo]