El 5 de julio el pasajero Adarsh ​​Shrivastava, que viajaba en tren al estado de Uttar Pradesh, vio que en su cabina había un gran número de niñas, visiblemente angustiadas.

Instintivamente, Shrivastava sacó su teléfono, creó una cuenta de Twitter y escribió un mensaje en el que etiquetó a varias autoridades de su país, como el Ministerio de Ferrocarriles y la Oficina del Primer Ministro de la India, Narendra Modi.

Estoy viajando en (el tren) Avadh Express. Asiento S5. En mi cabina hay 25 niñas, todas jóvenes, algunas lloran y se sienten inseguras. Posibles negocios con personas. Mi estación actual es Hari Nagar y mi próxima estación es Bagaha y luego Gorakhpur. Por favor ayuda.

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La escena le pareció extraña y, a la vez, familiar: justo 1 mes antes el gobierno de la India, a través de la Comisión Nacional de Protección a los Derechos de los Niños, había lanzado un programa entre usuarios de trenes para que avisaran a las autoridades si veían a niños vulnerables en una probable situación de abandono o riesgo. Las imágenes del programa de prevención eran similares a lo que Shrivastava veía a sólo unos metros.

En cuestión de minutos, la policía india tuiteó que tomaría las medidas necesarias y que pronto llegaría al tren. Media hora más tarde, un grupo de policías vestidos de civil subieron al tren y arrestaron a dos hombres de 22 y 55 años que acompañaban a las niñas y que ahora están siendo juzgados por trata de personas.

La policía que vigilaba los trenes en esa parte de la India informó en un comunicado que las niñas, que probablemente habían sido vendidas como esclavas sexuales, fueron devueltas a sus respectivas familias.