Trump dio positivo al nuevo coronavirus después de anunciar que el fin de la pandemia estaba a la vista. Con ironía o sin ella, los rumores de la existencia del karma nunca habían golpeado la esfera política estadounidense como ahora. El presidente de Estados Unidos miraba con recelo la gravedad de la pandemia, ya sea por no causar pánico o para no demostrar el suyo y, como efecto secundario, se topo con el virus en carne propia.

El viernes 2 de octubre, Donald Trump anunció a través de su cuenta de Twitter que la primera dama, Melania Trump, y él habían dado positivo al nuevo coronavirus. En cuestión de segundos las redes sociales ardieron, declamando que la gravedad de la pandemia por fin golpeaba al obstinado presidente.

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Chris Graythen

Algunos pensaron que esto sería suficiente para que el presidente reconociera la importancia de utilizar cubrebocas. Sin embargo, su declaración solamente indica que se mantendrá en cuarentena en la Casa Blanca por tiempo indefinido.

Esto sólo hizo pensar que la carrera electoral se tambalea a sus pies. Las elecciones se llevarán a cabo el 3 de noviembre y, haciendo cuentas, a Trump le quedarán apenas unos días para volver a escena. A estas alturas del panorama estadounidense, con toda certeza el coronavirus era lo único que podía parar a Trump. Esto no quiere decir que sea una satisfacción que el virus haya golpeado al presidente, pero ciertamente la naturaleza es la única que puede ponernos un alto (a todos).

 

La batalla de Trump y el coronavirus en tiempos electorales

Considerando esta noticia, el panorama electoral presenta grandes retos. Las elecciones serán en exactamente 1 mes y Trump tendrá que liderar la batalla desde una obligada cuarentena. Pero en este escenario se despliegan varias posibilidades interesantes para el futuro de Estados Unidos. Aun si Trump es un paciente asintomático, la realidad es que perderá un buen tiempo de campaña electoral.

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Skynews

Por otro lado, si el presidente presenta síntomas que pongan en riesgo su salud, hay dudas sobre si permanecería en la boleta electoral. Hasta ahora, los asesores del mandatario no han dado más declaraciones.

Los mítines programados han sido cancelados y se plantea la posibilidad de que Trump dé un mensaje desde la Casa Blanca para tranquilizar los ánimos por su diagnóstico. No obstante, para quienes observan el panorama, identificar con urgencia hasta dónde se pudo haber extendido el virus es la tarea principal.

El golpe que el coronavirus le ha dado a Trump disipó las creencias de que el virus estaba bajo control. El final de la pandemia en Estados Unidos está lejos de llegar; despreciar los consejos científicos o la gravedad del virus no ha traído beneficios a nadie, y el presidente debería ser el primero en recordarlo.

 

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