¿Sí o no al Tren Maya? Información para responder a esa pregunta

¿Cuáles son los beneficios y amenazas implicadas en la construcción del Tren Maya?

La consulta del Tren Maya tendrá lugar los días 24 y 25 de noviembre. Durante esa jornada los mexicanos podrán expresar su postura sobre “10 programas prioritarios”, incluida esta megaobra en la zona sureste de México, en las mismas casillas que fueron usadas para la votación sobre el NAICM. Llama la atención que junto con el anuncio de las fechas de la consulta se confirmó también la fecha de inicio de su construcción: sería en Chiapas, el 16 de diciembre.

De entre las diez iniciativas que se enlistan en la boleta de la consulta, sin duda la más sonada y quizá polémica es el llamado Tren Maya. Lo anterior se debe no sólo a las dimensiones de esta obra sino a que, al menos de entrada, pareciera poner en riesgo grandes extensiones de selva, asentamientos prehispánicos aún no descubiertos en la zona y, en general, los patrimonios natural y cultural de la región.

A continuación, te compartimos un resumen con algunos de los puntos más importantes a considerar a la hora de responder ¿SÍ o NO al Tren Maya?

 

Un poco de contexto

Antes de entrar a la lista vale la pena repasar brevemente algo del contexto. De acuerdo con el sitio promocional del proyecto (no sabemos quién financia esa comunicación), el Tren Maya se extenderá a lo largo de 1,500 kilómetros, atravesando cinco estados, y busca conectar varias ciudades del sureste del país, incluidas las zonas arqueológicas de Calakmul y Palenque. Su principal objetivo es “detonar el desarrollo económico” de la zona, y se contempla una inversión de entre 120,000 y 150,000 millones de pesos. 

Por otro lado, llama la atención la aparente prisa del próximo gobierno de México por comenzar esta obra, así como la constante promoción que el propio presidente electo ha hecho de la obra, a pesar de que aún no se ha evaluado su impacto. El Tren Maya fue anunciado por López Obrador desde su campaña y originalmente advirtió que no iría a consulta; tras cambiar de decisión y anunciar que sí se consultaría, apoyó abiertamente la obra (junto con las otras nueve iniciativas a consultar).

En resumen, podríamos afirmar que se trata de un proyecto muy complejo por el nivel de impacto que implica (independientemente de si éste será negativo o positivo); y que a pesar de que se promueve como un “nuevo paradigma de turismo”, al menos en principio, y puesto que se carece de una evaluación detallada, pareciera estar más apegado al viejo paradigma de “progreso”, ese que devasta zonas naturales, afecta negativamente el tejido social, perjudica a mediano y largo plazo la economía local y promueve una “disneylandización” de los patrimonios biológico y cultural.  

ruta-tren-maya

 

Contra el Tren Maya

Requerimientos legales: a pesar de la intención de comenzar la construcción del Tren Maya el 16 de diciembre, resultaría casi imposible contar con los estudios técnico, legal, administrativo y financiero, así como las manifestaciones de impacto social y ambiental, que la ley exige para iniciar un proyecto de estas dimensiones. 

Manifestación de impacto ambiental: es tal vez el requisito incumplido que más preocupa en torno a este proyecto y que, de entrada, no sería viable que estuviese listo en tan corto tiempo (y mucho menos se tiene la certeza de que sería aprobado).

Pueblos indígenas: de acuerdo a los tratados internacionales vigentes en la materia, a los cuales está suscrito México, cualquier obra que tenga impacto sobre las comunidades indígenas y su territorio requiere una aprobación previa, libre e informada por parte de sus miembros.

* De acuerdo con Animal Político, las comunidades indígenas de la península de Yucatán rechazaron ya el proyecto, advirtiendo que:

 [El Tren Maya] no tiene nada de maya, ni de beneficio a la población maya. No queremos ser un Cancún o Riviera Maya, donde las cadenas hoteleras, de transporte de restaurantes son los únicos beneficiarios.  

Impacto ecológico: a pesar de las medidas de sustentabilidad que se describen en el material de comunicación de esta obra, se requeriría mucha más información que la ofrecida para evaluar los verdaderos costos medioambientales del Tren Maya. 

Destacados especialistas, como la doctora Leticia Merino del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, han advertido los riesgos. El más evidente recae en las afectaciones a la biósfera de Calakmul, una de las áreas naturales protegidas que albergan especies como el jaguar. Además, los cuerpos lagunares, costeros y manglares podrían ser perjudicados si las vías del tren llegaran a ampliarse con el tiempo. 

La fragilidad del suelo del sureste, altamente fracturado y pedregoso, también podría generar conflictos hidráulicos. Los contaminantes utilizados en la construcción del proyecto se filtrarían con mayor facilidad a los cenotes, de donde se extrae el agua para el uso de las poblaciones. La contaminación del agua generada por las actividades turísticas también podría impactar negativamente los grupos de peces y corales en las costas del sureste. 

Impacto social: aunque en el sitio oficial del proyecto se especifica que éste “Se basa en un modelo de desarrollo sostenible que impulsa el crecimiento económico sin depredar el ambiente”, sin la información necesaria para evaluar verdaderamente su impacto social, y de acuerdo a experiencias previas de “progreso” en la zona (por ejemplo, Cancún y Playa del Carmen) que han beneficiado a turistas, empresarios y desarrolladores, pero no a la población local, hay un alto riesgo de que el Tren Maya terminará por tener un impacto social negativo. A esto hay que agregar que los potenciales beneficios económicos terminen siendo sólo para unos cuantos y que a mediano o largo plazo ello derive incluso en un detrimento de la economía local y comunitaria.

 

A favor del Tren Maya

En la descripción del proyecto (que puedes descargar aquí) efectivamente se enlistan múltiples medidas para alcanzar la sustentabilidad del proyecto, lo cual involucra los aspectos medioambientales y sociales del mismo –a pesar de que en prácticamente ninguna se detalla cómo se lograrían–.

Un punto importante a favor de esta obra es que podría convertirse en un motor económico en la zona, con los potenciales beneficios que ello implicaría para la población local –pero hay que acotar que el que esto ocurra es un verdadero reto, pues las probabilidades, y la historia, sugieren que es muy posible que el beneficio sea para unos cuantos y en contra de muchos otros–. También, mejorar significativamente la conectividad terrestre entre distintos puntos de la región se antoja como un beneficio importante.

Medidas ambientales

  • Se contempla que el tren comparta derechos de vía con carreteras existentes, mitigando la tala de árboles. 
  • Se tomarán acciones para reforestar y recuperar las áreas selváticas.
  • Se protegerán y rehabilitarán las Áreas Naturales Protegidas en la península.
  • La locomotora será de biodiésel, híbrida, acorde a la norma ambiental de California.
  • Generación de actividades económicas que aprovechen los recursos naturales de manera sostenible.
  • Creación de corredores bióticos que contengan la expansión urbana de comunidades.
  • Promoción de estrategias de mitigación de la huella ecológica.

Medidas sociales

  • Colaborar con los pueblos originarios para garantizar su inclusión.
  • Entender la complejidad y diversidad de la composición social de la zona, así como las preocupaciones de sus habitantes, para dar atención detallada a cada grupo y no excluir a nadie del proyecto.
  • Combatir los altos índices de pobreza de la región.
  • Reducir el número de asentamientos irregulares en zonas naturales protegidas.
  • Llevar a cabo un proceso de consulta libre e informado para sumar al proyecto a todas las comunidades involucradas.
  • Detonar la productividad de la zona a través de la diversificación económica, el desarrollo de nuevas oportunidades logísticas y la creación de empleos directos e indirectos.
  • Crear desarrollos de crecimiento urbano con servicios básicos, áreas de esparcimiento e infraestructura turística en Calakmul.


El Tren Maya y el posible colapso ecológico de la península de Yucatán

Un grupo de biólogas explican los motivos de preocupación por los efectos que podría tener el Tren Maya.

Un grupo de investigadoras del Centro de Investigación Científica de Yucatán y de la Universidad Autónoma de Yucatán, Casandra Reyes García, Celene Espadas Manrique, Alejandra García Quintanilla y Manuela Tamayo Chim, explican los motivos de preocupación de los biólogos (y no sólo de ellos) por los efectos que podría tener el Tren Maya.

El llamado Tren Maya puede provocar “un colapso ecológico” en la península de Yucatán. Definen “colapso ecológico” como la situación en la cual “el ecosistema sufre una serie de cambios irreversibles que afectan a gran parte de sus organismos y resulta en una extinción masiva”.

Este colapso no afecta solamente a la flora y a la fauna, “sino que repercute directamente sobre todos los seres vivos, incluyendo los humanos, que nos beneficiamos de los servicios que la selva nos brinda”. Algunos de estos servicios son: que los bosques o selvas favorecen la formación de nubes por el vapor de la transpiración y promueven la lluvia, y que las raíces de los árboles favorecen la infiltración del agua al manto freático.

La fauna de las selvas contribuye “al control natural de plagas, así como a servicios de polinización”. La polinización permite la producción de frutos. Los jaguares y pumas “controlan la proliferación de herbívoros ayudando a la regeneración de las plantas en los bosques”. La selva además da madera, leña, frutos, plantas medicinales, colorantes, especias, animales para la caza, y brinda servicios culturales, “la naturaleza es parte intrínseca del ser de los pueblos originarios, son un importante valor intangible”. Estos pueblos han mantenido durante milenios una relación armoniosa con la naturaleza. Señalan que:

Las estaciones Tulum-Carrillo Puerto-Bacalar y Bacalar-Calakmul-Escárcega atraviesan porciones de la península de Yucatán que aún albergan zonas de vegetación conservada, donde se encuentran dos de las áreas naturales protegidas más importantes de México: la Reserva de la Biósfera de Calakmul que por su extensión de selva continua constituye la segunda reserva más importante de América tropical, sólo después de la Amazonia y la reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, que alberga un sinnúmero de ríos subterráneos de agua dulce que interconectan con cenotes y petenes, y que ha sido declarada Patrimonio Intangible de la Humanidad por la UNESCO.

En la Reserva de Calakmul “se encuentra una zona arqueológica que ha sido denominada Patrimonio Mundial Mixto por la UNESCO y que se pretende potenciar como atractivo turístico”. Esta zona está hoy poco comunicada y recibe 40,000 turistas al año. “Al conectarse con el tren se espera que de los casi 17 millones de turistas que llegan a Cancún, 3 millones lleguen a visitar Calakmul”.

Un adelanto puede verse en la Riviera Maya. Si bien se dijo, escriben las investigadoras, “que se iba a mantener un desarrollo responsable con el medioambiente y de bajo impacto, y que traería consigo bienestar”, lo que ha ocurrido es que la población local fue reubicada y la biodiversidad ha sido fuertemente impactada. Ha habido ecocidios “tanto en el mar como en la tierra, donde el coral, las selvas y los manglares han muerto”.

La ONU ha advertido que frente a los problemas ambientales “es necesario adoptar medidas urgentes a una escala sin precedentes para detener y revertir esta situación y proteger así la salud humana y ambiental”.

Las investigadoras comentan: “si el proyecto del Tren Maya no hace un análisis exhaustivo del impacto ambiental, social y económico que causaría, claramente impactará primero a los más pobres”; son ellos quienes “verán la disminución de miel en sus apiarios y de las cosechas en sus milpas”. Y concluyen: “es importante detenerse y hacer un verdadero análisis de los impactos del Tren Maya y modificar su ruta para salvaguardar la selva”.

La voz de los pueblos mayas al respecto puede leerse en el Pronunciamiento de Organizaciones Mayas de la Península de Yucatán del 19 de junio. Su posición en torno al tema fortalece lo expresado por las investigadoras.

Así como hoy vemos islas formadas con los desechos de plástico que hemos arrojado al mar, un día veremos, si se insiste en construir este tren, cómo “cambiarán las lluvias, se vaciarán los mantos freáticos, subirán las temperaturas y los cultivos no serán polinizados”. Esto no sólo afecta a la península de Yucatán; nos afecta a todos.

 

* Imagen destacada: SEMARNAT



¿Por qué la construcción del Tren Maya podría poner en riesgo a la mitad de los jaguares del país?

El Tren Maya sí puede realizarse de manera sustentable pero, de no aplicarse la legislación ambiental, estarían en riesgo el 50% de los jaguares de México.

El pasado domingo arrancó oficialmente la construcción del Tren Maya al sur de México, enmarcada por una ceremonia en Palenque en la que se pidió “permiso a la Tierra” para arrancar con el proyecto.

Desde el mes de noviembre, varios expertos habían externado su preocupación por un hecho crucial: esta infraestructura turística no cuenta con una planificación que tome en cuenta su impacto ambiental. Ahora, la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar (ANCJ) ha advertido el riesgo que implica el Tren Maya para la población de jaguares que habitan en esta zona del país, de no cumplir al pie de la letra con la legislación ambiental mexicana; Gerardo Ceballos, presidente de la ONG, explica que:

(…) bajo ninguna circunstancia deberá impactar las zonas núcleo y de amortiguamiento de las áreas naturales protegidas.

En la biósfera de Calakmul vive el 50% de los jaguares que aún quedan en México, que además han sido el centro de los esfuerzos de conservación de asociaciones como la WWF, la Conabio y la Semarnat. El presidente de la ANCJ resalta la falta de estudios de impacto ambiental de la construcción:

No había un pronunciamiento sobre el cumplimiento de la ley ambiental y por eso nos importaba hablar con ellos. El trazo debe respetar los límites de las áreas naturales protegidas federales, estatales y municipales. Esto es especialmente relevante con el Parque Nacional Tulum (Quintana Roo), las Reservas de la Biosfera Yum Balam y Sian Ka’an (Quintana Roo) y Calakmul (Campeche), y las áreas naturales protegidas estatales de Balam-Ku y Balam-Kin (Campeche), entre otras. Bajo ninguna circunstancia deberán impactarse las zonas núcleo y de amortiguamiento de las áreas naturales protegidas.

Con esto en mente, la ANCJ envió una misiva a los encargados del proyecto en la que pide integrar un grupo de trabajo para investigar su factibilidad. En ese mismo documento sugiere también la creación de un fideicomiso ambiental que apoye el manejo de las áreas naturales protegidas por las que cruzarán las vías del tren. 

Si la obra continúa realizándose sin un plan concreto, el hábitat de los jaguares podría modificarse al punto de mermar su movilidad o, pero aún, exponerlos a accidentes en las vías férreas. 

 

¿Por qué urge tomar cartas en este asunto?

Desde una perspectiva legal, la construcción aún no cumple con los requisitos establecidos en la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria.

Este hecho es grave si se considera, también, el ámbito ecológico: de por sí México ha perdido ya la tercera parte de sus selvas, y aquella que pone en riesgo el Tren Maya es una de las 20 más extensas que quedan en todo el planeta. 

Como una de las zonas forestales más importantes del país, bajo ninguna circunstancia se debe provocar un impacto en los límites protegidos de Calakmul. La conservación de las zonas vírgenes debe priorizarse siempre, pues además de albergar una enorme cantidad de especies, son de gran importancia para mitigar los efectos del calentamiento global.

Para la ANCJ, el proyecto sí puede realizarse de manera sustentable, pero es necesario que existan estudios y planes que lo sustenten

Para ello, se deben respetar los límites preestablecidos y procurar subsanar la conectividad del hábitat de los jaguares, actualmente fragmentada por el sistema de carreteras de la zona.

Sea como sea, mientras más pronto se concrete una verdadera planificación, mejor; de lo contrario, el proyecto podría causar daños irreversibles a la diversidad de nuestro país.