Transmisión en vivo del “asteroide perdido” que pasará junto a la Tierra este 15 de mayo

El asteroide se había ocultado a los ojos de los astrónomos durante 8 años; no te puedes perder la transmisión en vivo este martes.

Pocas veces tenemos la oportunidad de voltear al cielo y ver un asteroide. Este año, la NASA predice la reaparición del 2010 WC9, el “asteroide perdido” que pasó 8 años oculto a los ojos de los astronautas. Al parecer, esta roca espacial de entre 60 y 130m de tamaño podrá ser vista este martes 15 de mayo a las 22:05 hrs UTC, pues rozará los confines del planeta a sólo unos 203,453km de distancia.

El 2010 WC9 es una roca espacial de tipo Apolo (sí, como el que extinguió a los dinosaurios). Y aunque su tamaño no es del todo pequeño (algunos comparan su dimensión con la estatua de la libertad), no se trata de un asteroide que represente peligro. De hecho, no será visible a simple vista, salvo que utilices un telescopio y, con un poco de suerte y el brillo del asteroide a tu favor, logres encontrar al astro perdido. 

 

¿Quieres ver la transmisión en vivo del asteroide perdido este 15 de mayo?

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De acuerdo con información de EarthSky, el astrónomo Guy Wells, miembro fundador del Northolt Branch Observatorios de Londres, planea realizar una transmisión en vivo del paso del asteroide a través de su cuenta de Facebook. La transmisión durará alrededor de 25 minutos, ya que el asteroide cruzará a una velocidad de 46,116km/h (es decir, a la mitad de distancia de la Luna), y a 30 arcosegundos por minuto del campo de visión del observatorio. Si bien el horario para México no será óptimo para ser visible (alrededor de las 5 de la tarde), vale la pena intentar y salir a mirar el cielo, pues a fin de cuentas, ¿qué puede ser más interesante que un evento cósmico a mitad de semana?

En este link podrás ver la transmisión vía Facebook, en el día y hora indicados.

 



La atención es nuestro puente con el mundo

La economía de la atención gana millones robando nuestra atención, pero, ¿cómo podemos recuperarla para alcanzar nuestros objetivos?

Nuestras capacidades cognitivas son nuestro puente con el mundo. Son aquella habilidad que nos permite conocerlo, pero también inteligirlo, memorizarlo y nombrarlo. Más aún: son un aspecto esencial de la conciencia humana.

¿Qué tan importantes no serán estas capacidades, que en la actualidad son explotadas por otros?

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La información se ha vuelto una mercancía. Y para poder competir, las grandes industrias de todo tipo –pero sobre todo las industrias techtienen que lograr captar nuestra atención, vendiéndonos cierto tipo de información. Lo único que quieren es que demos click y que nos quedemos viendo un video por más de tres segundos. O en el caso de la publicidad, nos siguen bombardeando con mensajes irrisorios y cacofonías estridentes.

Cada dos días es generada más información de lo que se generó en toda la historia de la humanidad antes de 2003

Lo malo –para las industrias y para nosotros– es que hemos entrado en un circulo vicioso. Mientras más atención nos exigen, menos atención somos capaces de prestar. La demanda por atención nos aletarga, y por eso hoy son usadas insólitas formas para explotar nuestras capacidades cognitivas. Para ello se utilizan todo tipo de recursos: psicológicos, neurológicos, de programación y de diseño.

¿A que grado se está viendo comprometida nuestra atención?

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Tenemos distintas formas de prestar atención. Estas se producen en los dos hemisferios del cerebro: en el hemisferio izquierdo está la atención más analítica, mientras que en el derecho está una atención más enfocada a la exploración sensorial. Estas capacidades se complementan: el hemisferio izquierdo es el que le da una representación a la totalidad captada por el hemisferio derecho.

De alguna manera, la atención del hemisferio derecho, que es la más libre, la que no se “engancha”, sino que se mantiene al tanto de todo, es aquella que se está viendo más comprometida debido a la economía de la atención. Porque la atención que reclama el Internet, las redes sociales y los servicios de entretenimiento, es una atención inmediatista, de gratificaciones al instante. Apaga nuestra modalidad de exploración y nos engancha a una sola cosa: a las pantallas.

¿A qué quieres prestar atención?

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Pero la atención en realidad es una experiencia, no sólo un recurso. Y es una capacidad que nos permite encontrar nuestros intereses y llevar a cabo nuestros propios objetivos. Por eso es urgente que dejemos las pantallas y volvamos a explorar al mundo y a nosotros mismos con él. Quizá la pregunta más pertinente sea: a qué queremos prestarle atención… ¿Lo habías pensado?

Si quieres dejar de ser explotado por la economía de la atención, ya existen algunas propuestas, como el minimalismo digital, que sirven como modelos para tener una vida menos tecnológica y más orgánica. A esto se suman prácticas que podemos adoptar, como la meditación mindfulness, el hacer de la comida un ritual de principio a fin –y dejar de comer frente a las pantallas comida rápida–, o incluso prácticas sin una finalidad aparente, como salir a dar una caminata.

Así podremos conquistar nuevamente nuestra atención consciente y enfocarla en lo que verdaderamente importa.

Imágenes: Piero Fornasetti



Una pequeña variación en este número podría revolucionar la física (y la realidad) como la conocemos

Una constante con la que los científicos se han topado a lo largo de la historia podría demostrar que la naturaleza también evoluciona a través del tiempo.

Para las ciencias exactas, las constantes representan valores confiables para entender el mundo a nuestro alrededor. La velocidad de la luz, la aceleración con la que la gravedad terrestre atrae los cuerpos en caída libre y muchos otros aspectos de la naturaleza se consideran invariables a través del tiempo.

¿Pero cómo podemos estar seguros de que la naturaleza no cambia? O dicho de otra manera, ¿cómo sabemos que una constante no evoluciona a través del tiempo?

Una de las constantes más misteriosas de la ciencia aparece en los cálculos astronómicos, en el funcionamiento de la química e incluso en la manera en que los átomos se forman. Es un número con el que científicos de diversas disciplinas se topan una y otra vez a lo largo de la historia: 1/137. Descrito por el radical físico Richard Feynman como “uno de los misterios malditos más grandes de la física: un número mágico que aparece sin que podamos entenderlo”, este número aparece en áreas como la relatividad, el electromagnetismo y la mecánica cuántica.

La Constante de Estructura Fina del Universo, también conocida como constante de Sommerfeld, es una constante que caracteriza la interacción electromagnética entre las partículas elementales cargadas. La importancia de esta constante, representada por la letra griega “alpha” (α), es que dependiendo de su valor es posible descartar o no la existencia de una estructura interna del electrón. Se compone de tres constantes: la velocidad de la luz, la carga electromagnética de un electrón y la constante de Planck. 

Por ejemplo, durante mucho tiempo se creyó que los neutrones, protones y electrones eran las partículas elementales de la materia. Pero tiempo después se descubrió que los protones y neutrones aún pueden descomponerse en elementos más pequeños, llamados quarks.

Actualmente los científicos creen que los electrones sí son partículas elementales y en esa suposición se basa el Modelo Estándar de la física de partículas elementales, la física mediante la que nos explicamos la mayor parte de los fenómenos macroscópicos a nuestro alrededor. Pero si la constante alpha presentara variaciones, significaría que la física tal y como la conocemos podría dar un giro inesperado.

El pasado 13 de abril, se realizó la medición más precisa de esta constante por científicos de la Universidad de Berkeley, California. Por primera vez se utilizaron pulsos láser en lugar de cálculos indirectos para llevarla a cabo. Los resultados confirmaron que partículas hipotéticas que habían sido nombradas como “fotones oscuros” en realidad no existen.

Si la medición hubiera revelado la existencia de los fotones oscuros, el electrón hubiera dejado de considerarse una partícula elemental, revolucionando por completo la física. Debido a la importancia de esta constante, los científicos no han dejado de realizar pruebas para encontrar variantes en su comportamiento.

Este mismo año entró en operaciones ESPRESSO (por sus siglas en inglés Echelle Spectrograph for Rocky Exoplanet and Stable Spectroscopic Observations), un instrumento instalado en el Observatorio Astronómico de Paranal con la capacidad de medir velocidades radiales con una precisión de 10 cm/s.

ESPRESSO también es capaz de medir variaciones en escalas de giga años (una unidad de tiempo equivalente a mil millones de años) de algunas constantes físicas, como la Constante de Estructura fina del Universo o la relación de masas entre el protón y el electrón.

Los encargados del programa esperan que para 2019, ESPRESSO revele información inesperada que podría revolucionar toda nuestra concepción del universo.

Imagen principal: Richard Feynman en acción