Hay muchas formas de ver al planeta: como un hogar, una roca gigante, un espacio mágico o un ser vivo. Comparada con Marte, Júpiter o Venus, la Tierra tiene la suerte de contar con el equilibrio exacto de calor, frío, agua, tierra, energía y aire, algo que en palabras de James Lovelock diríamos que es la composición química perfecta.

Esta mezcla ideal que poco a poco evolucionó hasta crear vida en el planeta fue retratada por Lovelock como la hipótesis Gaia, un trabajo que el científico desarrolló junto con Lynn Margullis y plasma la historia de un sistema capaz de autorregularse a través de sus integrantes: el océano, las rocas, los microorganismos, la atmósfera, el ser humano, etcétera.

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Durante siglos hemos considerado que el ser humano y el planeta trabajan de forma independiente. Sin embargo, sabemos que estamos influyendo de muchas maneras distintas en la transformación de este sistema llamado planeta.

Por esta razón, queremos que veas a la Tierra como este superorganismo dependiente del trabajo de los pequeños eslabones que en ella existen. El planeta es mucho más que un hogar o un espacio lleno de vida. La Tierra es un proceso de evolución masivo, donde unos dependen de los otros y todos crecen siendo inseparables.

Los seres vivos no pueden cambiar sin afectarse mutuamente y hoy en día vemos el resultado de este proceso estable, de aparente cooperación evolutiva, que ha logrado “el milagro de la vida” y que tiene el poder de deshacerlo.

 

Planeta que respira 

La existencia de la vida misma en el planeta es la prueba de un proceso de evolución exitoso que ni Marte ni ningún otro planeta (que nosotros sepamos) ha logrado hasta ahora. Pero si aún quieres más pruebas, podemos decirte que observes cómo respira la Tierra.

Es algo sorprendente: la NASA captó en un video el efecto del trabajo de millones de árboles en nuestro entorno. El flujo de oxígeno (que no hay en otros planetas) luce impresionante desde el espacio, pero no ocurre de una forma sencilla.

Los árboles absorben el dióxido de carbono para después, con ayuda del sol, transformarlo a lo largo de todos sus troncos y ramas para liberar oxígeno. Billones de hojas se preparan durante junio y abril para crecer y comenzar a respirar. Eso es exactamente lo que verás en este video de la NASA: 3.1 billones de árboles respirando, es decir, 422 árboles por persona.

                                       

                                       Video original en National Geographic 

Toma el tiempo que sea necesario para observar el oxígeno que generan billones de árboles. Piensa en qué parte de esta enorme Gaia te encuentras. Cada ser que conforma la biosfera del planeta, este sistema único y generoso que nos permite vivir, se relaciona con otro a escalas que pueden parecernos mágicas e incluso imposibles, pero así es. La misma composición del aire de la Tierra proclama la innegable existencia de la vida, y ahora tenemos la prueba de ello frente a nosotros. 

 

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