Glosario onírico: esto es con lo que la mayoría ha soñado alguna vez en su vida

Ningún sueño es igual a otro, pero en muchos suelen presentarse estos elementos comunes.

Soñar es de alguna forma una odisea psicodélica. Ésta nos permite entrar a lo más profundo de la mente, y quizá revelar cuestiones que permanecían ocultas. A veces los sueños son también un medio para comunicarnos con quienes ya no están, o con quienes están lejos. Y es recurrente que reflejen deseos y preocupaciones que nos afligen en la vigilia sin que siquiera lo sepamos de manera consciente.

Por eso los sueños han interesado tanto al psicoanálisis, y quizá más a Carl Jung que a nadie, pues a través de ellos es posible develar mucho de la condición humana, e incluso sanar las heridas de la mente.

Pero aunque las posibilidades de soñar con lo que sea son tan reales como infinita es la diversidad de cada psique, existen algunos elementos comunes a todo sueño. Estos arquetipos oníricos han sido clasificados por el psicólogo Kelly Bulkeley, quien desde 2009 ha alentado a personas de todo el mundo a registrar y enviar el contenido de sus sueños a una base de datos en línea: Sleep and Dream.

El archivo de Sleep and Dream cuenta ya con 30,000 sueños registrados.

Por su parte, la BBC realizó un video que la revista Aeon difundió y que muestra, en 2 surreales minutos, los arquetipos de los sueños, es decir, aquello que tiene más probabilidades de presentarse en el sueño de cualquier persona alrededor del mundo. Esto fue posible gracias a la base de datos de Bulkeley y a su increíble trabajo de investigación.

Los elementos más comunes en los sueños, entre objetos, lugares, sentimientos, personas y hasta entidades paranormales que muestra el video, son los siguientes. Veamos si reconoces alguno que haya poblado tus sueños:

  • Alimento: Chocolate
  • Lugar: una calle
  • Vehículo: un coche
  • Persona: tu madre
  • Animal: un perro
  • Sentimiento: miedo
  • Entidad paranormal: espíritus
  • Acción: caer
  • Elemento natural: agua
  • Bebida: café

 

* Imagen principal: Edie Sunday



Niños cambiando la forma de pensar de sus padres: hablemos de crisis climática

Aquí una inesperada respuesta científica a este inesperado hecho.

La lucha medioambiental es nuestro mayor predicamento. Simplemente porque está poniendo en riesgo el futuro, y arruinando el presente. Los niños, con esa perspicacia e intuición que los suele caracterizar, lo saben. No por nada alguien tan joven como Greta Thunberg, de apenas 16 años de edad, se ha hecho la vocera de todo un movimiento global que se volvió masivo, y en el que todos podemos participar, estemos donde estemos.

Más allá de evocar la infancia de manera ingenua, pensándola sólo como aquello inocente y puro, lo cierto es que los niños de hoy nos están demostrando cómo se hacen las cosas. Esto es: con más empatía y menos categorizaciones sombrías. Una fórmula ciertamente más elocuente para los tiempos que corren. Porque si no, ¿cómo explicar que los niños nos estén convenciendo a todos de hacer algo ya contra el cambio climático? ¿Acaso no miles de científicos y organizaciones nos estuvieron llamando a ello desde hace, por lo menos, una década?

Sí: pero lo que necesitamos ahora no es sólo insistir, desde el mero discurso, en que todo “está mal”. Necesitamos también de acciones orientadas a cambiar el curso de la catástrofe, que hablen también desde la esperanza y el compromiso. Porque las cosas están muy mal, pero podrían estar peor.

Hasta ahora queda claro por qué los niños de todo el mundo han logrado remover conciencias. Pero un estudio publicado en Nature Climate Change lo viene a corroborar.

Un equipo de científicos sociales y ecologistas de la North Carolina State University descubrieron que los niños son capaces de convencer hasta a sus padres sobre la urgencia de hacer algo ante el caos climático. Muchos han logrado hacer que el nivel de preocupación de sus padres respecto al predicamento ambiental se eleve, lo que los investigadores consideraron un resultado de que los niños no aproximan el problema desde ningún tipo de ideología política.

Los más de 200 padres que participaron en el estudio
hablaban constantemente con sus hijos sobre el cambio climático.

Los pequeños les hacían preguntas como: “¿Qué cambios has visto en el clima?” y “¿Has visto el nivel del mar elevarse?”, que los invitaban a relacionarse directamente con el problema. Además, los padres asistían a actividades con ellos. Antes y después de estas sesiones, los padres fueron encuestados para saber qué opinaban del cambio climático y cuál era su ideología política. El nivel de interés sobre el tema subió en todos ellos, sólo que a distintas escalas.

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Así, parece que los niños, de manera innata, son mejores para atajar los problemas ahí donde deben ser atajados, sin dar vueltas sobre asuntos que, hasta ahora, sólo han logrado distraer nuestra atención y desilusionarnos de cualquier intento por incursionar en un cambio social. Porque los espectros políticos ya no son el área decisiva desde donde debemos discutir los problemas más apremiantes. Éstos fungen, si acaso, un papel organizativo dentro de las concepciones que nos hacemos; porque reconocer nuestra posición en dicho espectro es útil para identificarnos con otros y poder formar parte de colectividades con los mismos principios. No obstante, hay cosas que van más allá de ideologías, espectros políticos o principios. El predicamento ambiental es uno de ellos, pues estemos del lado del que estemos, todos nos extinguiremos si no hacemos algo.

¿Será que ganará la filosofía del “me extingo, luego pienso”?  Quien sabe. Pero por lo menos los niños del mundo no están dispuestos a dejar que eso pase.

*Imágenes: 1) Ben Piven; 2) Atlas of The Future



Existe algo más extraño que el déjà vu y seguro lo has experimentado: el déjà rêvé

Este fenómeno podría decir mucho del significado de los sueños y de la mística correlación entre la realidad onírica y la vigilia.

¿Alguna vez has sentido que soñaste lo que estás viviendo? ¿O te has preguntado si no estarás dentro de un sueño, aun estando despierto? Si has experimentado cosas similares ya sabes lo que es el déjà rêvé (expresión en francés que significa “ya soñado”) que, contrario al déjà vu (“ya visto”), no remite a experiencias que creemos ya haber vivido, sino a vivencias que se conectan con lo que experimentamos en el mundo onírico.

Existen explicaciones parapsicológicas para estos fenómenos, y se les suele asociar con la clarividencia u otras habilidades místicas dignas de grandes profetas. Pero aunque esas explicaciones estimulan nuestra fantasía y nos encantan, lo cierto es que el déjà vu y el déjà rêvé tienen explicaciones científicas que eventualmente podrían ayudarnos a entender mejor el cerebro, así como el funcionamiento de las neuronas y, en el caso del déjà rêvé, los sueños.

 

El déjà rêvé: una vigilia onírica

Dicho lo anterior, el déjà rêvé no significa que podamos ver el futuro en sueños. En realidad es algo más parecido a creer que estamos (o seguimos) soñando o que quizá intuimos algo en nuestros sueños, incluso en aquellos que tuvimos hace mucho. A grandes rasgos, el déjà rêvé puede sentirse de tres maneras:

  • Como la recolección de un sueño específico (episódico).
  • Como la reminiscencia de un sueño vago (familiar).

Como si se estuviera en un sueño, estando despierto (estado onírico).

Según un estudio realizado en pacientes epilépticos, esta experiencia es más común tras la estimulación eléctrica del cerebro, misma que se aplica precisamente a los pacientes con epilepsia, en quienes son más recurrentes los episodios de déjà rêvé. ¿Qué nos dice esto del cerebro y de los sueños? Bueno, para empezar es un indicativo de que quizá no sólo soñamos durante el REM (sueño de movimientos oculares rápidos; rapid eye movement, por sus siglas en inglés); aunque sin duda ésta es la etapa clave cuando dormimos, no sólo para soñar sino para descansar adecuadamente.  

Lo que parece ser un hecho es que los sueños tienen un enorme peso en aquello que llamamos vigilia: no sólo están cargados de simbolismo (que tanto fascinó a la disciplina psicológica, pues para ésta los sueños eran el lenguaje del inconsciente), sino que su funcionamiento podría tener que ver incluso con necesidades de nuestro organismo cuando estamos activos.

¿O será que el déjà rêvé es sólo un “cortocircuito” del cerebro? Nosotros creemos que no. Hay una correlación sueño-vigilia que incluye a la memoria como mediadora (como algunos estudios han comprobado), lo que podría constituir un vínculo más complejo de lo que creemos entre nuestros sueños y su papel en la evolución humana.

Por lo pronto cabrá esperar que nuevas investigaciones lleven al desarrollo de tecnologías que, través de la estimulación, nos permitan recordar los sueños que no logramos rememorar y que quizá quieren decirnos algo. Después de todo, esas son cuestiones en las que la ciencia ya va avanzando, y que podrían hacernos evolucionar física y espiritualmente para bien.