Una ley sobre el consentimiento sexual, que considera como violación cualquier acto sexual sin acuerdo explícito, incluso en ausencia de amenaza o violencia, ha entrado en vigor este domingo en Suecia. 

El texto prevé que una persona es culpable de violación si lleva a cabo un acto sexual con otra persona que no haya participado “libremente” en él. Antes se hablaba jurídicamente de violación solamente si el acto sexual estaba acompañado de violencia o se realizaba bajo amenaza.

Según la agencia DPA, la ley, adoptada a fines de mayo gracias a una mayoría socialdemócrata y ecologista, es muy criticada por la orden de abogados y el Consejo de las Leyes, que se interrogan sobre su implementación.

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El aspecto más controvertido es la forma en que se dará ese consentimiento y en caso de duda, cómo se podrá probar ante un tribunal. ¿Bastarán los besos como signo de consentimiento? Se han hecho bromas sobre que, para estar totalmente seguros, será necesario firmar un contrato.

De acuerdo con el periódico Clarín, ya hay más de 70 quejas ante las autoridades suecas contra la app Libra, que ha convertido esta satírica propuesta en una realidad. La app, con la que queda registrado ese consentimiento explícito, ha sido concebida para apoyar esa ley y como un método de defensa contra la violación.

Quienes se abocan a cuestiones de defensa del consumidor han planteado un cuestionamiento en torno a qué ocurre cuando alguien cambia de opinión durante el acto sexual. ¿Se trata de una ruptura de contrato, o de violación?