Una de las tecnologías más fascinantes de la saga Star Trek es el replicador, un artefacto capaz de materializar casi cualquier objeto. En este fragmento de Star Trek: Enterprise (T2C4) podemos ver que el replicador funciona como una impresora tridimensional, sólo que con posibilidades mucho más radicales. Cuando Trip pide un platillo de pescado, el capitán Archer comenta que no hay un pescado a millones de años luz a la redonda, pero en el contexto de la serie esto se explicaría porque la nave Enterprise contiene información del genoma de muchas especies, por lo que el replicador pudo utilizar esa información para cocinar (o mejor dicho, “replicar”) este platillo al instante:

El universo de Star Trek es una utopía intergaláctica que ocurre en el siglo XXIV, donde, según su creador, Gene Roddenberry, “no habrá hambre, no habrá codicia, y todos los niños sabrán leer”. A medida que exploramos este universo de ficción vemos que no es así siempre: si bien la Federación está constituida por sociedades que han superado la dependencia al dinero, existen culturas como los Klingons y los Cardasianos que tienen sus propias monedas, y muchas especies persiguen el codiciado metal latinio.

 

¿La tecnología puede liberarnos de la escasez?

Según Mark E. Lasbury, estudioso de la saga, la Federación de Star Trek superó la dependencia al dinero creando una unión de sociedades donde la única búsqueda fuera el automejoramiento y el conocimiento, donde el trabajo asalariado fuera visto como una tecnología bárbara y antigua y el aporte de nuestros propios talentos para el beneficio de todos fuera la única justificación de la existencia. De acuerdo con Lasbury, en la serie esto fue posible gracias a dos factores, el puro altruismo y el replicador:

Si una sociedad tiene máquinas que produzcan toda la comida y todos los bienes que se necesitan, entonces el valor particular de cada objeto desaparece; no hay necesidad de tener dinero.

Curiosamente, en nuestra sociedad actual del siglo XXI, crear un replicador funcional parece más sencillo que enseñar y fomentar el altruismo. Un equipo de científicos de la Universidad de California en Berkeley ha creado una impresora 3D que utiliza luz y resina para replicar objetos.

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El material fotosensible adopta la forma escaneada (Imagen: UC Berkley)

Primero, la impresora escanea el objeto y hace varias imágenes de él. Luego proyecta la imagen en un tubo de resina sensible a la luz, que se transforma en el objeto escaneado. Por ahora, este invento sólo puede crear objetos pequeños con este material, pero sus creadores lo llaman cariñosamente “replicador”:

En Europa, otro equipo de científicos ha trabajado por años en la replicación de objetos usando un láser de gran intensidad. La física cuántica nos dice que no existe el vacío como tal. Incluso dentro de un vacío, partículas diminutas aparecen y desaparecen en intervalos de tiempo también muy pequeños. Al evitar que estas partículas entren en contacto con su antipartícula, se tiene como resultado la creación de partículas de masa a partir de un espacio vacío.

El proyecto ELI está construyendo un láser con la potencia necesaria para aplicarse en esta tecnología. Será capaz de generar rayos de 10PW, diez veces más potentes que cualquier láser existente en la actualidad. Este láser será lo suficientemente poderoso como para crear partículas de masa dentro de un vacío.

Si quieres conocer otras tecnologías capaces de ser trasladadas de la ciencia ficción a la ciencia real, te recomendamos revisar el libro de Mark Lasbury: The Realization of Star Trek Technologies: The Science, Not Fiction, Behind Brain Implants, Plasma Shields, Quantum Computing, and More.