El amor en la era digital suele estar atravesado por la distancia. No es infrecuente que los amantes se conozcan a través de pantallas mucho antes de verse en persona. La distancia entre ellos parece ilusoria, pero sólo puede romperse a través de la voluntad de coincidir en el mismo plano físico.

Filmado completamente en teléfonos digitales, el cortometraje Splitscreen: A Love Story, dirigido por James W. Griffiths, recibió el premio Nokia Shorts en 2011. Este es un documento mínimo y encantador donde el espectador ata los cabos sueltos de dos historias paralelas, a la vez que acompaña a sus protagonistas desde una perspectiva en primera persona.

 

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