La solidaridad hace que nuestros cerebros se sincronicen (mira por qué ocurre)

Nuestros cerebros se sintonizan ante amenazas colectivas, ¿lo sabías?

La palabra solidaridad tiene raíces que empatan con significados y refieren a algo unido, compacto o sólido. En ese sentido, esta palabra no podría estar más rebosante de significado, pues implica que cuando somos solidarios nos volvemos uno y lo mismo con el otro.

Y quizá nunca la solidaridad reluce en toda su potencia como cuando estamos bajo amenazas colectivas, como pueden ser los desastres naturales o las guerras. Nuestra supervivencia colectiva depende de nuestra capacidad para cooperar y coordinarnos con otros, algo que, como han revlado nuevas investigaciones publicadas en la revista Science, es posible gracias a nuestras ondas cerebrales.

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Los investigadores de un reciente estudio realizaron un experimento en el cual 90 participantes, estudiantes chinos de la Universidad de Pekín, fueron divididos en pares. Primero se les pidió que leyeran algunos artículos que delineaban escenarios específicos de amenaza social, como la creciente presión militar por parte de Japón. Después, cada duo tenía que trabajar para completar un tarea llamada “juego de coordinacioón”, que consistía en contar segundos al unísono sin la ayuda de un reloj.

Mediante electroencefalogramas (EEG por sus siglas en inglés) para monitorear las actividades cerebrales de los participantes, los científicos pudieron observar la frecuencia de las ondas gamma en el cerebro, las cuales están relacionadas con el procesamiento del miedo y las amenazas.

El sorprendente resultado fue que estas ondas cerebrales se sincronizaban, creando una sintonía entre la pareja en cuestión, lo que se cree que también podría suceder con más de dos personas. Así se comprobó que la solidaridad tiene bases neurológicas, que recuerdan un poco la idea de los “campos mórficos”, a través de los cuáles se podría explicar la evolución simultánea de nuestra especie a partir de una energía colectiva invisible.

En palabras de una de las investigadoras, Yan Mu:

Estamos emocionados de encontrar cómo las amenazas sociales se “cerebrizan”.

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Sería muy interesante indagar más en las múltiples formas que puede tomar el cerebro colectivo, en situaciones específicas como el trabajo en equipo o en cualquier otro contexto que no sea de amenaza. Incluso (¿por qué no?) se podría investigar lo que sucede en nuestro cerebro cuando participamos en movimientos sociales, lo que hasta ahora ha demostrado ser algo muy benéfico para los jóvenes, especialmente en términos psíquicos.

Porque este estudio demuestra científicamente que somos aquel zoon politikón del que ya hablaba Aristóteles antes de nuestra era: somos animales sociales desde nuestras bases biológicas, tanto como lo somos por crear sociedades complejas. La cuestión es que eso no deje de traducirse en solidaridad, y no en pulsos de competencia nociva entre los individuos. Así, quizá podríamos evolucionar hasta crear nuevas sociedades futuras basadas en la idea de una comuna.

 

* Imágenes: 1) ABC; 2) S. Martínez (Cuartoscuro); 3) Banksy



Poesía submarina: las mejores fotografías del Ocean Art Underwater Photography 2019

Estas fotografías son una invitación a sumergirnos para conocer otros mundos.

Últimamente la fotografía área se ha vuelto la predilecta de los aficionados de la fotografía, ya que los drones nos han permitido ver la Tierra en una hipnótica abstracción. Pero a veces olvidamos que hay otros mundos.

Las profundidades marinas son espacio de la más sublime poesía visual. De una poesía violenta, como siempre es cualquier poesía. Porque en esa suerte de galaxia submarina se libran grandes luchas: confluyen dualidades, como el orden y el caos, la luz y la oscuridad, de una manera apabullante. Algunas veces, las fotografías de National Geographic nos lo recuerdan.

Pero, ¿sabías que existe un concurso dedicado a premiar las mejores fotografías del océano?

Es el Ocean Art Underwater Photography Competition.

Este año, las fotografías ganadoras y las menciones honoríficas te harán sentir que te has sumergido en el océano y estás nadando entre las más extrañas especies que pueblan el ecosistema más grande del mundo,y te harán ver de otra manera el océano.

La selección de este concurso se divide en varias categorías: desde las más técnicas, como Gran angular, Macro y Supermacro, hasta las más educativas, como Comportamiento de la vida marina, y las más artísticas, como Arte submarino y Retrato. Incluso los moluscos nudibranquios tienen su propia categoría –aunque bien podrían tener su propio concurso–.

Aquí te mostramos una selección de fotografías del Ocean Art Underwater Photography Competition, que bien podrían despertar tu empatía por el mundo submarino, al que hemos llenado de espantoso plástico.

La mejor fotografía

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“Devil Ray Ballet”, Duncan Murrel

Fotografías ganadoras por categoría

Wide-Angle Category

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“Gentle Giants” François Baelen

Macro

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“Ancistrocheirus” Jeff Milisen

Cold Water

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“Grey Seal Face”, Greg Lecoeur

Nudibranchs

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“Inside the Eggs”, Flavio Vailati

 

Supermacro

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“Hairy Flames”, Edison So

Novice DSLR

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“Special Encounter”, Alvin Cheung

Mirrorless Wide-Angle

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“Atlantic Spotted Dolphins”, Eugene Kitsios

Mirrorless Macro

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Mirrorless Behavior

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“My Babies”, Fabrice Dudenhofer

Compact Wide-Angle

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“Dancing Jellyfish”, Melody Chuang

Compact Macro

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“Hairy Shrimp”, Sejung Jang

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“Chimaera”, Claudio Zori

Compact Behavior

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“Cannibal Crab”, PT Hirschfield

Underwater Art

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“Disco Nudi”, Bruno Van Saen

Reefscapes

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“Mangrove”, Yen-Yi Lee

Algunas menciones honoríficas

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“Waves”, Stefano Proakis
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“Croc in the Mist”, Christina Barringer
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“Sheep on the shot”, Chun Ho Tam
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“Porcelain Plume”, Wayne Jones
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“Seal face” Greg Lecoeur.

 



Prevenir suicidios con luz ✨: el caso de Japón

¿Cuál es la premisa de esta extraña prevención luminiscente?

Sabemos que la luz es energía, y hasta un lenguaje. Pero, ¿puede prevenir suicidios?

Una investigación publicada en 2013 en Science Direct probó que sí: las luces azules previenen el suicidio. Y otros estudios han probado que hasta en un sorprendente 84%.

El impacto de los ambientes en el estado de ánimo

Estas investigaciones han comprobabo que la medida de colocar luces azules en el metro de Japón, que comenzó a principios del año 2000, realmente funciona. Las compañías ferroviarias de Japón implementaron esta curiosa medida preventiva debido a los altos índices de suicidio que, según la OMS, colocan a este país asiático en la posición 30 de 182, en una lista que mide las tasas de suicidio por país.

La premisa del gobierno japonés y las compañías ferroviarias partió de la psicología. Desde esta disciplina se manejan técnicas de control de comportamiento que, aunque son aparentemente sutiles, pueden tener un portentoso impacto.

Es el caso del color de los entornos, que pueden provocar
estrés, hambre, tristeza o relajación.

Un estudio realizado en 2017 y publicado en Science Daily también comprobó que la luz azul proveía de una mayor y más rápida relajación a quienes habían experimentado gran estrés previamente. Pero, tomando en cuenta que la luz azul también ha probado ser nociva cuando viene de nuestros gadgets –pues inhibe la producción de melatonina, entre otras cosas–, ¿qué tan buena idea es esta medida preventiva?

Recientemente se realizó otro estudio, por parte de la Waseda University, el cual analizó la información sobre suicidios que se cometieron en 71 estaciones subterráneas  en Japón de 2009 a 2019. Las fuentes estudiadas por la investigadora Michiko Ueda pertenecían a las compañías ferroviarias, y arrojaban el mismo resultado: una reducción de 84% en la tasa de suicidios.

Pero otro investigador, Masao Ichikawa de la University of Tsukuba, consideró importante que se indague en este efecto, ya que los resultados están basados en datos estadísticos, cuyo margen de error está entre el 14 y el 97%. También Mishiko Ueda sigue siendo escéptica hacia esta medida, y piensa que deberían adoptarse otras formas de prevención.

Lo que es seguro es que es importante el color de los entornos, y por ende de las luces –sobre todo aquellas sobre las que posamos nuestros ojos–, ya que esto tiene un impacto en el estado de ánimo. Y puede ser positivo o negativo. Es algo sobre lo que se debe indagar, pues podría ser una hoja de ruta para planear mejor los ecosistemas urbanos.

Además, es importante repensar otros modelos de bienestar social, pues la gran tasa de suicidios en Japón se debe, en gran parte, al acelerado modo de vida que han adoptado, y también a la nocividad de los ambientes urbanos que perturban la salud de sus habitantes. No es casualidad que los baños de bosque como remedio contra el estrés hayan nacido en este país.

Pero quizá deberíamos empezar por algo mucho más simple: ¿cómo podemos ser más felices, individual y colectivamente?

*Imagen principal: railway technology