Al pensar en soledad, inmediatamente se asoman prejuicios, tabúes y ciertos miedos. Al mismo tiempo, puede surgir una asociación automática con el aislamiento, ya que tendemos a pensar que al estar solos por ende debemos aislarnos, volvernos antipáticos e incluso antisociales.

 

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Pero la soledad no tiene nada que ver con estos factores, y al comprenderlo te darás cuenta de que hay mucho más que puedes disfrutar al pasar tiempo contigo mismo. Para la sociedad moderna la soledad es un arte perdido, un momento que a menudo se anhela y rara vez se encuentra.

Solemos creer que es necesario abandonar las ciudades para ir en busca de un espacio de paz. Sin embargo, el libro Solitude: In Pursuit of a Singular Life in a Crowded World, de Michael Harris, nos enseña que no es estrictamente obligatorio alejarnos del mundo ruidoso para encontrar la soledad.

De hecho, es una guía hacia el redescubrimiento de nosotros mismos dentro de las calles estridentes y llenas de gente. Pero deberás tener cuidado de no confundir la soledad con el aislamiento social no deseado, el cual es tóxico para la salud mental y física.

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Cultivando la soledad

Ese pequeño territorio personal ha sido investigado por distintos estudios que aseguran que la sana motivación y una sensación de mayor bienestar provienen de estar solo. Aunque es un agradable y valioso campo, afirmar que la soledad mejora el bienestar per se es un riesgo. 

Por esta razón la psicóloga clínica Netta Weinstein desarrolló, en conjunto con otros investigadores, una investigación que pretende esclarecer para qué es buena la soledad. En este sentido, el estudio mide la reacción de las emociones positivas a través de la alta excitación, la energización y la relajación, así como las emociones negativas de acuerdo con la ira, la ansiedad y la tristeza.

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Los resultados indicaron que al pasar tiempo solos, tanto las emociones negativas como las positivas se regulan. Esto quiere decir que el cuerpo entra en un cierto tipo de “efecto de desactivación”, el cual nos permite atender los pensamientos y sentimientos propios.

 

Regulando los pensamientos y emociones

No obstante, no todo el tiempo que pasamos con nosotros mismos nos ofrece una autorreflexión positiva. Así como tenemos la capacidad de regular las emociones positivas, también nos enfrentamos con los pensamientos negativos.

Aquí, la atención plena y el espacio personal no funcionan para todos de la misma forma. Habrá seres que regulen con mayor facilidad lo negativo y otros deberán romper la soledad para comunicarse con alguien de confianza.

El objetivo es mantenerse en soledad cuando este sea un proceso fructífero. Alcanzar ese espacio en donde el tiempo a solas sea una oportunidad para reiniciar, para calmar nuestras emociones, regularlas y disfrutarlas.

Utiliza ese espacio como una ocasión para desplegar los pensamientos que normalmente huyen por estar distraídos en la interacción con otros. Ya sea que mejores los momentos que ahora tienes disponibles o aproveches para crear nuevos, el propósito es valorar tu soledad y experimentarla al máximo.

 

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