¿Qué es el silencio? ¿Tenemos espacios libres de ruido? ¿Acaso estamos provocando la extinción del silencio? Diario, un bombardeo sonoro artificial nos agita. La contaminación auditiva nos rodea de sonidos que no son parte del mundo, poniendo en riesgo el silencio. 

Cada vez son menos los lugares en que podemos disfrutar del silencio natural, esas armonías compuestas por el mar, los bosques, las montañas, los animales, la lluvia, etc. Las ciudades se convirtieron en nuestra bocina puesta en altavoz.

El ruido de las ciudades invade todo a su paso. Los lugares más silenciosos del planeta se pierden por la llegada de la era moderna, un hecho que el ecologista acústico Gordon Hempton ha estudiado desde hace varios años: la invasión del ruido humano en las sinfonías naturales.

Documentando su viaje sonoro a lugares remotos, como la selva de Hoh en Washington, Hempton descubrió que el ser humano tenía que aprender a ser oyente, convertirse en el micrófono del mundo.

“El silencio es la poética del espacio. Lo que significa estar en un lugar… El silencio no es la ausencia de algo, sino la presencia de todo”. – GH

Es imposible que dejemos de escuchar, ya sea el ruido de la ciudad o el sonido de la naturaleza. Siempre estaremos inmersos en sonoridad porque eso es un indicador de que estamos presentes en un lugar de la Tierra.

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La extinción del silencio (o un lujo muy caro)

Gordon considera que los sonidos naturales son la armonía que regula todo lo que escuchamos, son la base del sonido. Después, a esta sinfonía se agrega el ruido del espacio que habitamos. Como resultado obtenemos ese particular eco de cada ciudad o lugar que nos permite reconocerlo sin una sola mirada.

Sin embargo, la potencia del ruido que generan las ciudades ha rebasado la base natural. Hempton cree que el silencio está al borde de la extinción gracias a la contaminación auditiva, fenómeno sonoro que ha permeado en todo lugar. Nuestro acelerado ritmo de vida interfiere en nuestra conexión con el silencio de la naturaleza, y dependerá de nosotros encontrar el silencio dentro del ruido. La teoría que propone Hempton de convertirnos en micrófonos es una buena oportunidad para encontrar el silencio.

A veces, permanecer intactos ante la apabullante estridencia de las ciudades puede ser más reconfortante que ser los productores del ruido.

 

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