Shojin ryori: el arte budista de cocinar simple y delicioso

Al adoptar los principios de shojin ryori podemos establecer una mejor conexión con los alimentos, lo que nos permite fomentar una forma más sostenible (y simbólica) de cocinar y comer.

Comer es, probablemente, lo más íntimo que ocurre en nuestro día. Los alimentos entran al cuerpo humano directamente y tocan todos los órganos y sentidos. Un acto sagrado, que más allá de nutrirnos físicamente, también puede nutrirnos emocionalmente si le damos la atención que se merece.

Lamentablemente, en los tiempos cada vez más acelerados, el acto de comer pierde su importancia a raíz de la cotidianidad con la que se realiza, y si a eso le sumamos los gadgets en la mesa o la crónica necesidad de evitar la soledad, es prácticamente imposible conectar con este ritual.

 

Shojin ryori, o cocinar de forma simple y espiritual

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Si se está totalmente presente en el acto de comer, una sopa podría remitirnos a una montaña, un rollo de sushi quizás evocaría un cedro y el espacio vacío del plato daría un balance a todo. Ese sería el estilo shojin ryori, el principio budista de cocinar de forma simple y espiritual.

Con resonancias del moritsuke (el hermoso arte japonés de acomodar platillos), los budistas practican shojin ryori, un estilo de cocina vegetariana que les permite lograr un estado mental perfecto.

Este principio se centra en el uso de ingredientes de temporada y minimiza el desperdicio, por lo que es una forma de cocinar sostenible y respetuosa con el medioambiente.

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Savor Japan

Al igual que el reciente caso de la población de China, que se está uniendo al sofisticado movimiento Slow Food, practicar shojin ryori es un ejemplo de que retomar los buenos valores alimenticios es posible.

Cada ingrediente se cocina de forma sencilla y suave, con la intención de extraer su sabor natural. No se desperdicia nada y se utiliza cada parte del ingrediente. La cocina consiste en gran parte en el uso de granos, verduras y productos a base de soya, como el tofu y el tempeh. Se evitan los sabores fuertes y condimentos. Cada plato debe ser nutricionalmente equilibrado y estar basado en ingredientes de temporada, con sabores y colores que se complementen entre sí.

Cuando se hierven las verduras, sólo se utiliza una pequeña cantidad de agua con una pequeña cantidad de sal para extraer el sabor natural de la verdura. Muchos de los procesos de cocinado shojin ryori, particularmente la molienda con mortero, pueden ser meditativos. La forma en la que comes es tan importante como el propio alimento.

Por ejemplo, la cocina ayurveda te recomienda masticar lentamente cada alimento, lo cual permitirá una mejor digestión. En el caso del zen, aplicando la misma perspectiva que se emplea para cualquier actividad, te sugieren vivir plenamente el instante, idealmente en silencio, y haciendo conciencia en cada movimiento.

La atención, el ritmo, el silencio y el agradecimiento hacia los alimentos, sin duda influyen en esta experiencia íntima. Sumado a lo anterior, la comida simple es fácil de digerir, y hacer comidas desde cero puede ser terapéutico y gratificante.

Al adoptar los principios de shojin ryori podemos establecer una mejor conexión con los alimentos naturalmente disponibles para nosotros y su efecto sobre nuestro cuerpo, lo que nos permite fomentar una manera más sostenible de cocinar y comer.

 

* Fotografía principal: She Knows Grub



5 hongos comestibles que alivian el estrés

Los hongos, además de ser deliciosos, cuidan la salud en momentos de estrés.

La magia de los hongos ha sorprendido a los seres humanos durante siglos. La antigua China reconocía sus propiedades curativas en el extenso arsenal de su medicina tradicional. Los hongos medicinales se utilizaban para tratar condiciones tan variadas como la infertilidad y el estrés pos-traumático. Ahora, hay cada vez más pruebas de que este delicioso alimento puede mantenernos sanos en momentos de estrés.

Algo que todos los hongos comestibles tienen en común, además de su versatilidad en la cocina, es la regulación de los niveles de cortisol. Nuestro cuerpo libera esta hormona cuando sentimos estrés, y aunque es benéfica para el cuerpo en cantidades moderadas, su producción excesiva puede hacernos daño. Por fortuna, los hongos medicinales vienen al rescate. Estas 5 especies de hongos te ayudarán a recobrar energías, sanar tu cuerpo y aliviar los efectos nocivos del estrés. 

1. Reishi

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El hongo reishi tiene el beneficio de aliviar el insomnio, uno de los problemas más comunes provocados por el estrés. Cuando el cerebro trabaja a mil por hora, es difícil conseguir la paz necesaria para que el cuerpo descanse apropiadamente. Al no dormir suficiente, el estrés de la vida diaria aumenta, dando lugar a un ciclo vicioso.

El reishi calma el sistema nervioso y ayuda a conciliar el sueño. Para sacarle jugo a sus propiedades, prepárate una taza de reishi unos minutos antes de dormir. Agrega un poco de miel para mitigar su sabor amargo. 

2. Cordyceps

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El cordyceps ha sido utilizado en la medicina tradicional tibetana y china durante años. Además de reducir los niveles de cortisol, este hongo estimula los procesos cognitivos del cerebro, que suelen padecer ante el estrés. No es raro que nuestra memoria falle en condiciones de alta tensión, o que nos cueste trabajo concentrarnos. El cordyceps alivia estos problemas y nos energiza por su alto contenido de beta-glucano, un tipo de azúcar que se encuentra en las paredes de sus células. 

3. Chaga

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Este hongo reduce la inflamación, otra de las consecuencias que el estrés puede ocasionar en el cuerpo. La inflamación aumenta el riesgo de padecer diabetes, obesidad y enfermedades neurodegenerativas, con alguna incidencia en el cáncer. El chaga es rico en fibra y antioxidantes, además, reduce la inflamación del tracto gastrointestinal. Esto es especialmente útil para las personas que sufren de colitis nerviosa. 

4. Melena de león

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Otro hongo que mejora los procesos cognitivos del cerebro es el llamado melena de león. Trabaja estimulando la producción de un neuropéptido encargado de mantener y regular el crecimiento de las neuronas. Para conseguir sus beneficios, es necesario tomar dosis diarias por un período largo de tiempo. 

5. Cola de pavo

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Este hongo, llamado así por su forma, tiene propiedades antibacteriales y antivirales; es un suplemento en el alivio de los resfriados y las infecciones de las vías respiratorias. Pero eso no es todo: quizá la propiedad más especial de este hongo son sus beneficios para el sistema inmune. La cola de pavo ayuda en la regeneración de las células blancas en la sangre. Por eso, en países como Japón es utilizado como un suplemento para tratar el cáncer, acompañando a la quimioterapia y radioterapia. 



Esenciales para la vida: maneras naturales de sanar el sistema digestivo

La medicina ancestral lo sabía: los hábitos alimenticios se reflejan en toda tu vida. Aquí tienes algunos hacks para tu digestión.

La sabiduría de las prácticas holísticas y los remedios naturales sanan. Tu digestión y la asimilación de nutrientes se reflejará en la salud integral (y en esencia en tu vida) porque el sistema inmunológico está estrechamente relacionado con los padecimientos gastrointestinales.

La medicina tradicional China y el Ayurveda son las prácticas antiquísimas que relacionan mente-cuerpo-espíritu para atender los síntomas de cada persona. Tal vez estos sistemas curativos extranjeros puedan resultar exóticos, lo cierto es que tienen un largo camino recorrido en cuanto a la práctica clínica, con especial énfasis para observar la relación entre la salud del tracto digestivo y otras enfermedades.

Los médicos ayurvédicos ven la enfermedad como algo individual, muy personal, derivando que los desbalances casi siempre vienen vinculados con la dieta y los hábitos de cada paciente.

Más y más, la investigación moderna en torno a la nutrición corrobora lo que los indios y los chinos ya sabían, que comer alimentos frescos y evitar alimentos procesados es central para salud, tanto de forma preventiva como para contrarrestar afecciones a largo plazo.

Hipócrates, el doctor griego padre de la medicina, no estaba tan lejos de lo que aplicaron en China e India: que la comida es medicinal. Claro, comida de verdad, preparada de la mejor manera para que no se evaporen sus nutrientes.

Algunos cuidados, como los que presentamos a continuación, están al alcance de todos y hacen efectivo el dicho: “barriga llena, corazón contento”.

 

  1. Mastica bien. No comas rápido. Muchas veces se olvida que la digestión empieza en la boca, en cómo masticas. Hazlo despacio, poniendo atención a lo que comes, así la salivación activa los intestinos para una mejor asimilación de la comida. Paladea y degusta cada bocado.
  2. Toma agua, pero media hora, o de preferencia hasta 1 hora antes de comer. Es preferible beber agua por lo menos media hora antes de cada comida y una hora después, esto así que los jugos gástricos no se disuelvan.
  3. Evita alimentos “fríos”, crudos o demasiados jugos. En cierto grado, cualquier alimento crudo o frío es más pesado de procesarse ya que el estómago tiene que calentar el bolo alimenticio para digerirlo de manera óptima. Los jugos tienen un efecto similar. Si estás haciendo una dieta restaurativa evita alimentos fríos.
  4. Reduce considerablemente la ingesta de azúcar. Los azúcares, especialmente procesados o los incluidos en carbohidratos no muy benéficos entorpece la digestión, además de que fuga la energía y exacerba el sistema nervioso.
  5. Abstente de aguas alcalinas. Las secreciones digestivas son, de por sí, muy ácidas, así que las bebidas alcalinas incrementan la acidez estomacal.
  6. Remover, remplazar, reparar, repoblar.
  7. Libera el estrés. Las preocupaciones, cansancio y momentos de estrés alteran los hábitos alimenticios. Además de practicar ejercicio de forma regular e incluir meditación o yoga para canalizar las presiones del día a día, trata de comer con calma. Relájate, haz de la comida un ritual.
  8. Haz los análisis adecuados. Para detectar parásitos, bacterias y microbios necesitas hacer análisis específicos de laboratorio; los mismo para saber si hay alergias –a veces sólo se trata de una digestión pobre y no de una reacción alérgica. Hay probióticos que pueden ayudar a la flora intestinal, pero es mejor que lo averigües con tu médico.
  9. Busca remedios alternativos. Cuando la pared intestinal no está sana produce inflamación o reacciones inmunes. Complementa tu tratamiento reparador incluyendo: lactobacilos (helveticus, rhamnosus, casei, bifidobacterium animalis lactis Lafti), citrato de magnesio, óxido de magnesio y citrato de potasio, pueden ayudarte.

Remover, remplazar, reparar, repoblar, los cuatro pilares para una buena digestión. Remover el estreñimiento, microbios y bacterias; remplazar el ácido clorhídrico con el uso de Clorhidrato de Betaína. De esta manera se optimiza la producción de jugos gástricos, se mejora la secreción de bilis y enzimas pancreáticas y se erradican síntomas de reflujo, gastritis. Repara la pared intestinal, esto además se ve reflejado en el sistema de defensa que al debilitarse causa infecciones, alergias, enfermedades inflamatorias como dermatitis y artritis, enfermedades autoinmunes y cáncer. Repoblar la flora intestinal, es básico que “las bacterias vivas” sobrevivan a la acidez estomacal.