Me extingo, luego pienso: 1 millón de especies están en peligro de extinción, según la ONU

La sexta extinción masiva se siente cada vez más cerca. ¿Qué queda por hacer?

Estamos más cerca de la llamada sexta extinción masiva. Hoy por hoy, 1 millón de especies están en peligro de extinción. Y lo cierto es que, en gran parte, es nuestra culpa. Según el último reporte de la ONU, realizado con información de 15,000 fuentes y estudios diversos, nuestro mundo se desvanece a una velocidad sin precedentes debido a la crisis medioambiental que atravesamos.

 

Y no se trata sólo del cambio climático…

Este reporte, quizá el más vasto análisis sobre la Tierra como sistema biológico, concluyó que 1 millón de especies –entre mamíferos, reptiles, insectos, peces, plantas, árboles y hongos– están en peligro de extinción. Y no sólo por el cambio climático en abstracto, sino por otros fenómenos ocasionados por la vida humana contemporánea.

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Para los expertos de la ONU, la acelerada pérdida de biodiversidad tiene sus porqués en la deforestación, la sobreexplotación del agua, el uso de pesticidas tóxicos, la manipulación genética, las toneladas de basura que generamos día con día, y un largo etcétera que trasciende lo que a veces puede ser reducido a nada más que un cambio en la atmósfera. Y a su vez, todo esto tiene otros correlatos: guerras, corrupción, valores en decadencia, individualismo exacerbado y, en fin, decenas de capas que forman parte de una crisis cuyo principio filosófico pareciera ser el de me extingo, luego pienso.

Es así que 1/3 de los mamíferos marinos y más del 40% de los anfibios están amenazados, mientras que la actividad humana ha alterado tres cuartas partes de la tierra y 2/3 de los ecosistemas marinos. Por supuesto, la extinción masiva también nos incluye a nosotros, y no sólo en lo mediato, sino en lo inmediato: más de 300 millones de personas podrían convertirse en migrantes climáticos. Ello sin contar que la civilización humana podría colapsar en su totalidad, de seguir esta debacle en curso.

 

Pero no todo está perdido

Ante este panorama, es evidente que tenemos que trascender los discursos y pasar a la acción, tanto individual como colectiva. Porque no todo está perdido, y si nosotros comenzamos esta crisis, debe haber manera de que nosotros podamos pararla. Eso es lo que piensan decenas de jóvenes que se han organizado en todo el mundo a partir del llamado de la joven sueca Greta Thunberg, con el fin de presionar a los políticos para que hagan algo respecto de la crisis medioambiental.

Además de estas acciones globales, a las que nos podemos sumar estemos donde estemos, también podemos realizar desde casa los cambios que el planeta necesita. No tenemos que esperar, por ejemplo, a que se prohíban las bolsas de plástico para dejar de usarlas; podemos prescindir de muchas cosas que están contribuyendo a la catástrofe, o sustituirlas de manera ingeniosa. También podemos modificar algunos de los más nocivos hábitos, como comer carne en exceso –y optar, en cambio, por fuentes de proteína vegetal– o comprar agua embotellada –y, mejor, purificar el agua en casa–.

Estos, entre muchos otros, son los cambios que el planeta necesita y que podemos hacer desde hoy. Eso sí: nada tendrá resultados inmediatos, ni mucho menos mágicos. Pero no podemos dar por hecho que no importan. Al contrario: tenemos que actuar como si fueran decisivos. Tenemos que actuar, como dijera Greta Thunberg en su discurso en Davos, como si nuestra casa estuviera en llamas. Porque realmente lo está.



La intuición como señal de mayor inteligencia

¿Cómo resuelves los retos que te presenta la vida? Si lo haces con más intuición, quizá seas más inteligente.

Para algunos científicos, la intuición podría ser la forma más elevada de inteligencia. Por supuesto, la inteligencia no es algo que pueda determinarse fácilmente, pues está compuesta de diversos elementos. Para muchos, no obstante, lo más importante es la capacidad de razonar. Pero usar la intuición, aunque ésta sea una forma preconsciente de entender las cosas, puede ser mucho más poderoso que usar la razón. 

Pero antes, ¿qué es la intuición?

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Esta habilidad es regulada por la red neuronal preconsciente y es, básicamente, lo que nos permite sobrevivir. Gracias a la intuición podemos hacer las cosas más mundanas sin tener que razonarlas hasta sus ultimas consecuencias, como lo puede ser caminar o abrir una puerta.

Pero además, este instinto regula nuestro entendimiento de la realidad, actuando como un filtro entre la información y nuestro cerebro. Es así que la intuición nos ayuda a distinguir entre lo verdadero y lo falso, y como puede darnos pistas sobre lo que es mejor para nosotros en un momento dado.

El director del Max Planck Institute for Human Development, Gerd Gigerenzer, quien además es autor del libro Gut Feelings: The Intelligence of the Unconscious, piensa que son estas características las que hacen de la intuición la forma más elevada de inteligencia. Según contó para Forbes, él mismo es al mismo tiempo racional e intuitivo.

En mi trabajo científico, tengo corazonadas. No puedo siempre explicar por qué creo que un camino es el camino correcto, pero tengo que confiar en ello y seguir adelante. También tengo la habilidad de corroborar estas corazonadas y averiguar de qué se tratan. Esa es la parte científica.

Como la intuición es lo que ha llevado a este psicólogo a realizar sus mayores aportes al mundo de la ciencia, no duda en catalogarla como una forma de inteligencia. Y más aún, como la más elevada. Y es que, según Gigerenzer, la intuición promueve un mayor aprovechamiento de la curiosidad, la que, apoyada en esta habilidad intelectual, puede abonar mucho a nuestra búsqueda de conocimiento.

Déjame ponerlo de manera más simple. Si todo lo que haces consiste en sentarte en una silla y confiar en tu intuición, no estás ejercitando mucho que digamos tu inteligencia. Pero si a partir de ella profundizas en un tema y estudias sus diversas posibilidades, estás ejercitando tu inteligencia.

Así que, si no confías en tu intuición, piensa otra vez. Y ponla más seguido en práctica, como una más de las maravillosas habilidades de tu cerebro. Pero, ¿cómo hacerlo?

Despierta tu intuición

Hacerte más intuitivo es difícil con las dinámicas actuales. Por ejemplo, la productividad que nos exigen en nuestros trabajos suelen mermar a nuestra intuición, porque nos exigen fríos cálculos y nos colocan bajo presión. No obstante, ejercitar al cerebro y a las emociones para ser más intuitivo es posible.

Lo único que tienes que hacer es ponerte en sintonía con tus sentidos. De lo que se trata es de aguzarlos todos para poder utilizarlos de manera inconsciente, para lo cuál tendrás que acostumbrarte a realizar sesiones de meditación cotidianas, y entablar diálogos con tu yo interno más seguido. Pero si quieres saber más de cómo despertar a tu yo intuitivo, puedes ver nuestra guía aquí. Porque somos fans de la intuición. Y creemos que si se convierte en una fuerza colectiva, podremos evolucionar como civilización.

 

*Imágenes: 1) Claude Monet, Water Lilies; 2) Dirk Salm / Public Domain



La sexta extinción: deforestación pone en riesgo a 3 mil 200 millones de personas

Frenar el consumo podría salvar la tierra y a muchas especies, incluidos nosotros.

Una tierra agotada: 75% de las áreas para cultivo ya no son fértiles. De acuerdo con el reporte escrito por 100 expertos de 45 países reunidos en la Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services (IPBES), la biodiversidad del planeta se degrada.

La humanidad erosiona su hábitat

El tema es universal, urgente, y compete a especialistas y a la humanidad entera. Hace tiempo que otras formas de mercado, agricultura, trabajo y economía se tendrían que haber ideado; ahora, la erosión y el cambio climático redujeron entre un 10 y un 50% las posibilidades de cultivos viables.

Tal vez al planeta azul le ha llegado también una suerte de “obsolescencia programada”. Los recursos naturales se están extinguiendo, al igual que los animales y plantas, y algunos de ellos poblaron la tierra mucho antes que los homínidos con civilizaciones imparables.

La Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) es un organismo independiente y acaba de difundir el reporte que ha causado consternación. El presidente de IPBES, Robert Watson, dijo:

Hemos transformado grandes cantidades de nuestros bosques, hemos transformado grandes cantidades de nuestras praderas, hemos perdido 87% de los humedales (…) realmente hemos cambiado la superficie de nuestra Tierra en los últimos cientos de años.

¿A dónde irán los desplazados?

La extinción de la tierra, al menos como se conocía, está más cerca de lo esperado. Esto hará que la migración escale en varios continentes. Según los científicos, para el año 2050 las migraciones serán masivas. Este reporte, más que una advertencia, es un llamado a tomar nuevas medidas de forma inmediata.

La calidad de la tierra para la siembra, del agua para regarla y de los alimentos cosechados es cada vez menor. La degradación de los suelos está comprobándose, y esto no es algo de un futuro apocalíptico; se trata de una realidad en una partida donde no quedan muchas cartas con qué jugar.

Se piensa que entre 50 y 70 millones de personas serán desplazadas debido al impacto negativo en una superficie que cubre hasta el 75% de los suelos.

La sexta extinción después de los dinosaurios

El codirector de este informe, Robert Scholes, afirmó que estamos al borde de “la sexta extinción masiva, a causa de las actividades humanas”.

Los niveles de deterioro son críticos porque con suelos infértiles, también la vegetación se erosiona.

Las regiones más afectadas se encuentran en Centroamérica, Sudamérica, África subsahariana y Asia, zonas en las que –según el doctor Luca Montanarella– hasta hoy se tenía el suelo más apropiado para la agricultura.

El panorama es que la tierra pasará de ser “el planeta azul” a una esfera desértica. Dentro de 30 años el 40% de la población va a vivir en zonas áridas, semiáridas o secas.

La evaluación da cuenta de los procesos degenerativos de la vida en el planeta. Por ello es crucial, en este momento, que los países se concentren en aumentar el rendimiento de la tierra y no en seguir aumentado la extensión de las plantaciones.

Biodoversidad, sustentabilidad e interdependencia

Este reporte fue el resultado del evento anual más importante a este respecto. Este año dicho encuentro ocurrió en Medellín, Colombia. Y la recomendación es sencilla: sustentabilidad.

Para producir 1kg de carne de res se necesitan 25kg de materia vegetal, explica el profesor Mark Rounsevell, que dirigió el documento de IPBES sobre Europa y Asia Central. Como medidas para contrarrestar este impacto, se subrayó la importancia de mantener los humedales y hacer cambios en la dieta.

Es innegable la tristeza que provoca este panorama. Requerimos biodiversidad para sobrevivir de forma interdependiente: la naturaleza no es algo accesorio.