La tecnología y los avances de la web han venido a cambiar la forma en la que experimentamos y consumimos televisión. Sí… es verdad que décadas atrás para tener acceso a un mayor catálogo de canales bastaba con contratar televisión por cable. Hoy en día, no nos contentamos con esperar a que el servicio por cable transmita el programa o película que anhelamos ver, sino que requerimos verla cuando nosotros lo decidamos.  

Primero, apareció la renta de películas; pagabas por el filme o serie en físico y la veías cuando te apetecía. Pero esto tenía otra desventaja enorme: no era una compra definitiva, tenías que volver. Después llegaron las plataformas como Netflix, la cual le dio la vuelta a esta problemática y cambió la forma en la que vemos televisión; streaming de video a la hora que tú quieres, en donde tú quieras.

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No había necesidad de salir de casa, casi cualquier película estaba disponible en cualquier momento. Además, no tenía que pagar por evento, una suscripción mensual bastaba para tener acceso a todo el contenido de la plataforma durante un mes. Sin embargo, las limitaciones continúan, ya que los usuarios están atados al contenido que se ofrece. 

Ahora, mientras las plataformas de streaming se hacían cada vez más populares la realidad era que muchos perdieron accesibilidad al mundo del entretenimiento. Tal como sucedió con la televisión abierta y la televisión de paga, poco a poco el negocio creció tanto que las televisión abierta se volvió de mala calidad, sin opciones de entretenimiento y aburrida. 

Al final, los usuarios son obligados a migrar a otras plataformas o quedarse sin contenido. Con la llegada de Netflix sucedió algo similar, antes la mayoría de las personas tenían acceso a la renta de películas físicas. Ahora, los servicios streaming de video te piden como mínimo una tarjeta y un compromiso mensual económico, algo que no es accesible para muchos. 

¿Valen la pena los servicios de streaming?

En un inicio esta idea era rentable. Pagar una suscripción mensual a cambio de un amplio catálogo de películas, series y programas de televisión viejos o recientes. Pero cuando la competencia surge, el producto se bifurca y la paga para los consumidores se duplica. Así el surgimiento de nuevas empresas de streaming de video como Amazon Prime Video, HBO y ahora recientemente Disney+, vino a sumar mucho más contenido. Pero, el otro lado de la moneda es que triplica y hasta cuadruplica la paga por estos servicios.

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Ventajas 

Las ventajas de los servicios de streaming de video son bastantes, siempre y cuando se trate de uno solo. Amazon es quizá la plataforma mejor pensada, no hablando en temas de contenido. Nos referimos a los beneficios obtenidos al contratar su servicio. La suscripción a Amazon Prime, además de acceso a su catálogo exclusivo de contenido visual, incluye envíos gratis y rápidos de su tienda online. 

Otras empresas ofrecen únicamente el servicio exclusivo de streaming de video. Tal es el caso de HBO, Netflix y el más reciente, Disney +. La ventaja más grande es ver el contenido que deseas, en el horario y lugar que lo decidas, además de gozar de un amplio catálogo de cientos de películas y series. Prácticamente, entretenimiento personalizado. 

Desventajas

El problema surge cuando quieres ver contenido de Marvel, pero también de HBO y la nueva película de Netflix. En realidad, el contenido no es tan personalizado y estás sujeto a adquirir distintas membresías para gozar de todo lo que te gusta. ¿Realmente vale la pena pagar una cuantiosa cantidad de dinero por tanto contenido que no llegarás a cubrir jamás? La respuesta es subjetiva y depende de cada uno, pero en cuestión de balance, definitivamente no vale la pena.

Los precios aproximados van desde:

  • Amazon Prime Video USD$8.99
  • HBO USD$15.00
  • Netflix USD$9.00
  • Disney+ USD$6.99

En total si quieres gozar de todos ellos estarías pagando un aproximado de USD$40.00 mensuales. Eso sin contar que Netflix, por ejemplo, eleva sus precios dependiendo de la cantidad de pantallas simultáneas que requieras. Además, tampoco estamos incluyendo otros servicios como Apple Tv, Fox Premium, Claro Video y Peacock.

Por suerte, no todo se queda anclado a estas propuestas de servicio privado. La red es tan grande que hay espacios en línea que consideraron a aquellos que no podíamos gastar más de la cuenta, pero que al final del día gozamos de una buena película. Mientras las grandes empresas crean sus propias plataformas, algunas páginas en línea ofrecen lo mejor del cine.

Ya sea gnula.nu, cuevana, pelisplus, filmon o cliver, hay cientos de páginas que ofrecen cine para aquellos que no pueden sostener una membresía. Si los servicios de streaming de video vale la pena o no, es una cuestión de relación entre el poder adquisitivo y el tiempo que empleas en explotar el contenido. Si no hay tiempo de ver por lo menos los estrenos más icónicos de cada plataforma, entonces es dinero desaprovechado. Pero, si gustas pasar horas admirando el cine, entonces suscríbete en alguno de estos servicios. 

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